La huelga vuelve a funcionar en El Prat

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Barcelona, SP.- Algunos contienen la respiración ante la Asamblea que en estos momentos se está celebrando para votar si se aceptan o no las condiciones ofrecidas por la patronal, Eulen, con la intermediación de la Generalidad, para terminar o no con el conflicto de los vigilantes de seguridad. Por su parte el Gobierno guarda un “as” bajo la manga, como sería, en caso de negativa a aceptar este acuerdo, reforzar con la Guardia Civil los filtros de seguridad, de tal manera que remitan las colas. Por su parte varias decenas de trabajadores han solicitado la baja laboral, algo que aún sigue siendo un derecho en España. Las colas se mantienen esta mañana.

Resultan curiosas las similitudes con otros casos con el asunto de las bajas, así como de la intervención de las FFCCSSEE para paliar la situación. El Gobierno se la está jugando este Verano, alguna crisis siempre surge en estas fechas en el sector aéreo, pero pocas veces ha afectado a tantos pasajeros y durante tantos días seguidos.

El diferencial ofrecido por Eulen a propuesta de la Generalidad intenta aún “tangar” a los trabajadores en un mercadeo con la precarización de éstos que no hace que las expectativas sean muy halagüeñas ante la Asamblea. 150 euros mensuales en sólo 12 pagas, en lugar de las 15 que piden los trabajadores, son unos números dentro de la miseria de las retribuciones, que aunque sean trabajadores, sí saben sumar o restar a sus exiguas nóminas un 15% más o menos.

Si el diferencial entre lo ofertado en este concurso por Eulen y Prosegur era tan sólo de un 2%, éste, como mucho, y explicándoselo a la fuerza laboral tendría que haber sido el recorte. Lo demás es una palmaria muestra de cómo los empresarios aprovechan los cambios de adjudicatarios para llegar con la tijera. En este caso de poco les ha servido, sobre todo, si tenemos en cuenta el efecto contagio que lo conseguido o no por los vigilantes de seguridad de Eulen en El Prat tendrá o no de ejemplo para el resto de los trabajadores en todos y cada uno de los aeropuertos, y en todos y cada uno de los gremios, que han visto en estos años cómo a la crisis había que sumarle un desmesurado abuso que han tenido que soportar.

Lo que se decide, o se está decidiendo en estos momentos en la Asamblea es si se termina o no con ese abuso, con la precarización sin límite, y en definitiva, si este modelo derivado de una negligente gestión de los aeropuertos públicos españoles, se evidencia de tal manera que haya marcha atrás. Todo esto es lo que se juegan los trabajadores en la Asamblea de hoy de Eulen en Barcelona. Por esto precisamente no está claro si van a aceptar esas condiciones o van a llegar hasta el final… Lo que sí ha quedado claro con el ejemplo de Eulen, es que aún se puede ejercer el derecho a huelga, y que aún el capital humano de la empresa puede doblegar al simple capital…

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