(Obituario) Ignacio Ribas i Solé, un Aviador de TTAA con “A” mayúscula

Enrique Gavilán/Aviaciondigit@l

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Córdoba, SP.- Fallecía el pasado 15 de febrero Ignacio Ribas y Solé, un Aviador nacido en Terrasa (Barcelona) en 1939. Los grandes hombres dicen, han de tener un hij@ (tuvo dos), escribir un libro y plantar un árbol al menos a lo largo de su vida. Ignacio Ribas cumplía con estos tres requisitos teóricos para una vida plena, y además ha podido dejar un legado por el que el hueco dejado en el sector de los TTAA de éste Aviador, al menos se mitigará por sus enseñanzas para los profesionales en el futuro. Publicaciones innumerables que van desde artículos de prensa, hasta Manuales Técnicos, pasando por la docencia (Procedimientos Operacionales o Vuelo a baja cota por ejemplo en la Universidad de Córdoba) especializado siempre en el mundo de los Trabajos Aéreos, y más específicamente en la extinción de incendios desde el aire. 

También publicó varias guías para Repsol, sobre Aviación. Es decir no sólo escribió un libro, sino que llenó toda una librería de conocimiento en relación con este sector en la élite de la Aviación. Afortunadamente sus familiares han decidido que parte de su legado siga vivo mediante su blog “Aviador Ignacio Ribas“, en el que nos deja toda una serie de enseñanzas vitales y útiles para esta arriesgada y abnegada ocupación aeronáutica. Un blog indispensable para conocer un buen trozo de la enseñanzas de los Trabajos Aéreos (Agroforestales), y un documento realmente interesante. Ideo el servicio de Emergencias 061, poco antes del fallecimiento de Paquirri en Pozoblanco (Córdoba), precisamente relacionado con la celeridad en la asistencia medicalizada con helicópteros, aunque entonces en ciernes aún no pudo evitar ese trágico desenlace para el famoso diestro, que como pionero podrá siempre sentirse orgulloso de haber puesto en marcha. Un legado más…

No hemos podido saber exactamente, seguro que sí lo hizo, si plantó uno o varios árboles a los que aludíamos al principio, a lo largo de su vida… Pero recibió el reconocimiento por salvar miles de ellos de las llamas recibiendo entre otras distinciones civiles la Cruz al Mérito Agrícola por sus intervenciones en incendios forestales, así como la Medalla al Mérito de la Ciudad de Córdoba por su actuación en un voraz incendio a finales de los años 70.

Nada menos que 18.000 horas de vuelo en ala fija, y 11.500 en ala rotatoria, nos puede aproximar algo a la enorme experiencia acumulada a lo largo de su dilatada vida profesional. Así 6000 horas de vuelo las realizó sobre el mar y con helicóptero, y alrededor de 5000 aterrizajes en las plataformas de buques atuneros. Un “As” de los Trabajos Aéreos podríamos decir sin exagerar un ápice. Voló 56 modelos de aeronaves de ala fija y 13 de giratorias.

Recorrió trabajando numerosísimos países, como Alemania, Sudán, Costa de Marfil, Gabón, Nigeria, Seychelles, Madagascar, Italia, Marruecos, Senegal, Santo Tomé, Guinea, Angola o Kenya.

Ribas hizo desde el aire Publicidad, Fotogrametría, Fotografía, Agrícola, Modificación Atmosférica (Lucha anti-granizo), Heli-esquí, Pesca, Extinción de Incendios, Corporativos, Enseñanza y E.M.S.

A Ignacio Ribas le gustaba leer, pasear, comunicar con la gente, jugar al ajedrez, escribir, disfrutar de la pintura, pero sobre todo… VOLAR. Tuvimos la fortuna de comunicar con él y pudimos comprobar sus profundos conocimientos del Sector y cómo amaba el vuelo. Esto ha sido corroborado por muchos hoy veteranos pilotos-aviadores que le conocieron. Era y es, pues su legado escrito continúa vivo, un Aviador Total, un Aviador con mayúsculas, de esos de los que hay que aprender en las profesiones vocacionales como la suya, y esos de cuya sabiduría siempre queda algo en el futuro. En este caso es mucho. Por eso Ignacio Ribas volará eternamente. Por eso los suyos pueden estar mucho más que orgullosos de lo que nos ha legado a todos, y especialmente a los que siguen volando aquí abajo. DEP.

 

 

2 Comentarios

  1. Tuve la gran suerte de trabajar con el codo a codo en algunos de los muchos lugares donde él estuvo durante mucho tiempo, y puedo dar fe de su profesionalidad y gran persona.
    Una gran pérdida para el mundo de la aviación; para mi la pérdida de un gran amigo.

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