Aviación Digital, Sp.- El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el 14 de julio de 2026 el Real Decreto 569/2026, de 9 de julio, por el que se restituye el empleo de General, a título póstumo, a don Emilio Herrera Linares. La norma, firmada por su Majestad el Rey Felipe VI y refrendada por la ministra de Defensa, Margarita Robles Fernández, fue acordada por el Consejo de Ministros en su reunión del 7 de julio de 2026.
El texto tiene su base jurídica en los artículos 30 y 48 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, así como en el artículo 5 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, en conexión con el artículo 97 de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar.
El decreto precisa que la restitución no produce efectos para el reconocimiento de reparación o indemnización de índole económica, tal como establece la citada ley.
Trayectoria militar y aeronáutica
Emilio Herrera Linares nació el 13 de febrero de 1879 en Granada y cursó formación en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, graduándose en 1903 con el empleo de teniente. Al iniciarse la Guerra Civil española ostentaba el grado de teniente coronel del Arma de Ingenieros del Ejército de Tierra.
Durante el conflicto, y conforme al ordenamiento jurídico vigente de la Segunda República, obtuvo los ascensos a coronel en 1937 y a general en 1938. Sin embargo, según recoge el decreto, dichos ascensos no fueron reconocidos tras el fin de la contienda, en aplicación del Decreto número 56, de 1 de noviembre de 1936, del Gobierno Civil de Burgos.
En el exilio, Herrera Linares asumió en 1951 la responsabilidad del Ministerio de Asuntos Militares del Gobierno de la República en el exilio, y en 1960 fue designado presidente del VI Gobierno en el Exilio. Falleció el 13 de septiembre de 1967 en Ginebra (Suiza).

Contribución a la aeronáutica y la tecnología espacial
El texto del decreto destaca que, desde los inicios de su carrera militar, Herrera Linares mostró una estrecha vinculación con la incipiente aeronáutica española. Participó en numerosas ascensiones en globo de carácter científico y deportivo, y fue nombrado Experto Internacional de Aviación.
Su aportación tecnológica más reconocida es el diseño de la escafandra estratonáutica, calificada en el propio decreto como precursora de los modernos trajes espaciales. Este dispositivo, concebido para proteger al ser humano en las capas altas de la atmósfera, lo sitúa entre los pioneros mundiales de la ingeniería aeroespacial.
El decreto lo describe como referente en los ámbitos militar, ingenieril, intelectual, científico y político.






