Eduardo Gavilan, Editor.- La descarbonización se consolida como un desafío estratégico para la aviación, y en el IV Foro de Aviación Sostenible, celebrado el pasado jueves, se abordaron los grandes retos de su futuro. En la mesa de debate “Los grandes desafíos de la aviación futura”, moderada por Víctor de Elena, periodista de elEconomista, participaron expertos clave: Elena Morettini, Global Head Sustainable Business de Globant; Jorge Guillén, Aviation & Spain Network Lead en Exolum; Javier Arnaldo, responsable de Sostenibilidad de Airbus en España; Alfonso Gotor, gerente senior de Aviación Comercial de Repsol; y Marta Cencillo, responsable de Desarrollo de Negocio de Aviación Sostenible de Moeve.
En este contexto, analizar la transición del sector en el marco europeo y, específicamente, en el español, adquiere una relevancia fundamental. La hoja de ruta está marcada por el mandato de la Unión Europea sobre las «Twin Transitions«, un concepto destacado por Elena de Globant que postula la transición gemela —digital y sostenible— como un pilar indivisible del enfoque del sector. Este enfoque dual reconoce que la sostenibilidad no puede alcanzarse sin una profunda transformación digital que optimice cada eslabón de la cadena de valor.
Este análisis tiene como propósito evaluar los principales desafíos regulatorios, tecnológicos y financieros que enfrenta la aviación, así como las oportunidades estratégicas que emergen para su cadena de valor en España. Se examinarán las perspectivas de actores clave, desde gigantes energéticos y fabricantes de aeronaves hasta expertos en logística y tecnología, para ofrecer una visión integral del camino a seguir.
Para cumplir con los ambiciosos objetivos de descarbonización, el sector debe navegar un entorno complejo y en constante evolución. El primer gran obstáculo en esta ruta hacia la sostenibilidad es, sin duda, la complejidad del marco normativo que rige la transición.
El Laberinto Regulatorio: Un Desafío para la Escalabilidad
Un marco regulatorio claro, estable y armonizado es la piedra angular para habilitar las masivas inversiones necesarias en la transición energética de la aviación. La fragmentación actual, sin embargo, genera incertidumbre y un considerable estrés logístico que frena el potencial de escalabilidad. La falta de coherencia entre normativas no solo complica las operaciones, sino que también diluye la certidumbre que los inversores necesitan para comprometer capital a largo plazo.

El principal punto de fricción reside en la superposición y falta de armonización entre las principales regulaciones europeas: RefuelEU, la directiva de renovables (RED), el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) y la futura directiva sobre impuestos a la energía. Según la perspectiva de Jorge de Exolum, esta confluencia de normativas impone objetivos y métodos de acreditación diferentes, creando «un verdadero estrés logístico» y situaciones operativas de gran complejidad. Este patchwork regulatorio es más que un dolor de cabeza operativo; crea un entorno de alto riesgo para los inversores, que no pueden comprometer los miles de millones necesarios para proyectos cuya viabilidad financiera podría verse socavada por futuros cambios regulatorios o por la falta de armonización transfronteriza.
A esta complejidad interna europea se suma una discrepancia clave con los enfoques regulatorios de otras geografías. Como explica Marta de MOEVE, el modelo europeo se basa en la creación de una demanda obligatoria para las empresas energéticas («sujetos obligados«), mientras que el modelo de Estados Unidos está más centrado en incentivar la oferta. Esta divergencia fundamental impacta directamente en la competitividad del Combustible Sostenible de Aviación (SAF) producido en Europa y genera un desequilibrio en el mercado global.
Ante este panorama, el sector ha articulado una serie de demandas claras a los reguladores, que pueden sintetizarse en los siguientes puntos:
- Homogeneización: Es imperativa la creación de un esquema de acreditación único y coherente para el SAF, que simplifique el cumplimiento y garantice la validez de las moléculas sostenibles en todos los marcos normativos.
- Flexibilidad: Se requiere la adopción de mecanismos como el sistema «Book and Claim«, defendido por Alfonso de Repsol. Este modelo permite desacoplar el atributo sostenible del producto físico, optimizando la logística a nivel global y permitiendo que la descarbonización se produzca donde sea más eficiente.
- Certidumbre a largo plazo: Para asegurar el retorno de las millonarias inversiones ya en marcha y las que aún se necesitan, es fundamental establecer unas reglas del juego claras, estables y predecibles.
La superación de estos desafíos regulatorios es una condición necesaria, pero no suficiente. El cumplimiento de los mandatos establecidos depende, en última instancia, de la capacidad del sector para impulsar avances tecnológicos disruptivos tanto en la producción de energía como en la optimización de sus operaciones.

El Imperativo Tecnológico: Del Combustible Sostenible a la Optimización Digital
La tecnología se erige como el motor dual de la transición. Por un lado, es la clave para desarrollar y escalar nuevas fuentes de energía, con el SAF como protagonista principal. Por otro, la digitalización y la inteligencia artificial actúan como catalizadores de la eficiencia, permitiendo optimizar toda la cadena de valor y garantizar que el propio proceso de descarbonización sea sostenible y económicamente viable.
El SAF como Eje Central de la Descarbonización
El SAF es, a día de hoy, la principal palanca para la descarbonización del sector. El progreso en su adopción es notable: según Exolum, en solo un año se ha pasado de un 1% a un 2% de SAF en el total de combustible distribuido en España, alineándose con el mandato inicial de RefuelEU. Este mandato exige un 2% hasta 2029, para luego dar un salto significativo al 6% en 2030. Empresas como Repsol reflejan este crecimiento, con objetivos de comercialización de 100,000 m³ para el año en curso.
Las inversiones para alcanzar estos objetivos son masivas y reconfiguran el panorama industrial. A continuación, se detallan algunas de las iniciativas más relevantes de las principales energéticas:
| Empresa | Iniciativas y Proyectos Clave en Combustibles Renovables |
| Repsol | – Producción de SAF coprocesado en Tarragona, Puertollano y Cartagena. Planta de producción dedicada de SAF en Cartagena (250,000 toneladas, inversión de €200M).Planta piloto de e-fuel (ISAF) en Bilbao. Proyectos de electrolizadores para hidrógeno verde en Cartagena y Puertollano. |
| MOEVE | – Complejo de biocombustibles de segunda generación en construcción en Huelva (500,000 toneladas de SAF, inversión de >€1,000M).Apuesta estratégica por el hidrógeno verde a través del «Valle de Andalucía de hidrógeno verde».Foco en el uso de residuos y la economía circular. |
A pesar de estos avances, persisten importantes retos tecnológicos y de materia prima. La producción actual se basa mayoritariamente en la tecnología HEFA, que utiliza aceites de cocina usados. Como advierte Jorge de Exolum, esta es una materia prima limitada cuya disponibilidad no puede escalar para satisfacer la demanda futura. Por ello, es crucial desarrollar otras rutas tecnológicas como Alcohol-to-Jet, Fischer-Tropsch y, sobre todo, los combustibles sintéticos (e-fuels), que permiten procesar una gama más amplia de residuos, como los sólidos urbanos y la biomasa agrícola y forestal.

La Digitalización como Gestor de una Complejidad sin Precedentes
Paralelamente al desarrollo de nuevos combustibles, la digitalización emerge como el gestor indispensable de la complejidad que introduce la transición verde. Su rol no es meramente incremental, sino estratégico: es la única herramienta capaz de manejar el masivo aumento de variables en toda la cadena de valor. Ya sea optimizando refinerías de miles de millones de euros, gestionando redes logísticas con mezclas de combustibles cada vez más complejas o acelerando el diseño de aeronaves de nueva generación, las herramientas digitales son el sistema nervioso central de la nueva economía de la aviación.
Los ejemplos concretos ilustran este rol transversal:
- Operaciones (Repsol y Globant): La aplicación de sistemas agénticos y «Real Time Intelligence Centers» permite optimizar procesos de alta complejidad, como la formulación en refinerías, ajustándola dinámicamente en función del precio de mercado y otras variables para maximizar la eficiencia y reducir costes.
- Logística (Exolum): Algoritmos de optimización avanzados gestionan su red de 4,000 km de oleoductos para minimizar el consumo energético y manejar la creciente complejidad de los nuevos combustibles, garantizando la máxima eficiencia en la distribución.
- Fabricación y Operación (Airbus): El uso de gemelos digitales acelera drásticamente el diseño y la producción. A su vez, la plataforma de datos compartidos Skywise permite a las aerolíneas optimizar sus operaciones, desde el consumo de combustible hasta el mantenimiento predictivo, gracias al análisis colaborativo de datos.
A pesar de que los avances tecnológicos están sentando las bases de la transición, su despliegue a gran escala se enfrenta a barreras financieras y a la necesidad de adaptar una infraestructura física que no fue diseñada para esta nueva realidad energética.

Inversión e Infraestructura: Los Pilares Físicos de la Transición
La transición de la aviación requiere una inversión masiva y coordinada que va más allá de la construcción de nuevas plantas de producción. Es igualmente crucial adaptar y expandir la infraestructura logística existente, que ya presenta cuellos de botella no previstos y cuya complejidad aumentará exponencialmente con la diversificación de combustibles.
La Ecuación Financiera de la Sostenibilidad
La escala de la inversión es monumental. Proyectos como los de Repsol (€200M en Cartagena) y MOEVE (más de €1,000M en Huelva) son solo el comienzo. Citando un informe de PwC, Marta de MOEVE señala que la inversión necesaria en España hasta 2050 podría alcanzar los 22,500 millones de euros. Este desafío se convierte en un trilema estratégico para el sector, que debe asegurar esta masiva inversión a largo plazo enfrentándose simultáneamente a: (1)una elevada incertidumbre tecnológica en el paso de tecnologías maduras como HEFA a los futuros e-fuels; (2) la ya mencionada fragmentación regulatoria que debilita la confianza inversora; y (3) un producto con un coste no competitivo, ya que el SAF cuesta aproximadamente el triple que el queroseno convencional.
Javier de Airbus subraya cómo este sobrecoste impacta directamente en la viabilidad económica de las aerolíneas. En su opinión, la carga no puede recaer únicamente sobre fabricantes y operadores, sino que debe repartirse de manera más equitativa entre todos los sectores que se benefician del dinamismo que aporta la aviación. En este contexto, la colaboración público-privada es fundamental. Se requiere un apoyo decidido a través de fondos como los Next Generation EU o el Banco Europeo de Inversiones, junto con un marco de incentivos claro, aprendiendo de las lecciones del despliegue de otras renovables en España.

El Reto Logístico: Más Allá del «Drop-In»
La idea de que el SAF es un simple sustituto «drop-in» que puede introducirse en la red sin mayores complicaciones ha quedado desmitificada. Como explica detalladamente Jorge de Exolum, la realidad logística es mucho más compleja. Las especificaciones técnicas del SAF requieren que se mezcle con queroseno convencional que cumpla con características muy concretas (como el porcentaje de aromáticos o la densidad). Esto provoca que los porcentajes de mezcla no sean fijos, pudiendo variar del 5% al 50% según el lote.
Esta variabilidad obliga a realizar inversiones significativas para adaptar la infraestructura logística, incluyendo nuevos nodos de mezcla, la instalación de mezcladores en los tanques y más unidades de almacenamiento. A pesar de estos retos, España cuenta con una ventaja competitiva notable gracias a la red integrada de oleoductos de Exolum, un modelo de eficiencia en Europa. La desmitificación del SAF como un simple sustituto «drop-in» revela que la infraestructura es una dependencia de ruta crítica, no una consideración posterior. El fracaso en invertir proactivamente en nodos especializados de mezcla, almacenamiento y transporte representa uno de los riesgos ocultos más significativos para cumplir los objetivos obligatorios a tiempo.

La Oportunidad Estratégica para España: Hacia un Hub de Energía Sostenible
La oportunidad estratégica para España no reside solo en sus activos, sino en su posición única para resolver los desafíos centrales descritos. Su abundante potencial de energía renovable contrarresta directamente con el alto coste de producción de hidrógeno verde, la piedra angular de los futuros e-fuels. Su infraestructura industrial existente mitiga el riesgo de la inversión de capital, mientras que su liderazgo logístico ofrece un modelo para superar los complejos desafíos de la distribución de SAF.
Un potente consenso emerge entre los líderes de la industria: la transición energética ofrece a España una oportunidad histórica para reindustrializarse, reducir su dependencia energética y convertirse en un exportador neto de combustibles líquidos sostenibles. Esta es una visión que, como recordaba Javier de Airbus, hace poco parecía una «ensoñación». Dicha oportunidad se sustenta en una serie de activos clave:
- Potencial en Energías Renovables: El acceso a energía solar y eólica a precios muy competitivos es fundamental para la producción de hidrógeno verde, materia prima esencial para los futuros e-fuels.
- Capacidad Industrial: España cuenta con complejos industriales y refinerías de primer nivel que pueden ser reconvertidos, apoyándose en un capital humano con una vasta experiencia en el sector energético.
- Economía Circular y Biomasa: Existe una gran oportunidad para aprovechar residuos sólidos urbanos y biomasa agrícola o forestal. Como apuntó Javier de Airbus, esto no solo provee de materia prima, sino que también genera desarrollo económico en zonas rurales y contribuye a una mejor gestión del territorio.
El futuro a largo plazo, según el consenso de los expertos, pasa por los e-fuels o, como se conocen técnicamente, los Combustibles Renovables de Origen no Biológico (RFNBOs), producidos a partir de hidrógeno verde y CO2 capturado. Esta es la tecnología que, en palabras de Jorge de Exolum, «cambiaría todo», al eliminar la dependencia de materias primas biológicas limitadas y ofrecer una solución escalable y plenamente circular.
Para materializar esta oportunidad estratégica y convertirla en una realidad tangible, se requiere una acción coordinada, decidida y visionaria de todos los actores implicados.

Conclusión: Trazando el Rumbo hacia una Aviación Sostenible
El análisis revela que la transición de la aviación hacia la sostenibilidad es un proceso de una enorme complejidad, marcado por desafíos regulatorios, tecnológicos y financieros interconectados. Sin embargo, lejos de ser un mero obstáculo, este viaje se está convirtiendo en una fuente de innovación sin precedentes y representa una oportunidad estratégica ineludible para la industria y para España en su conjunto.
El éxito de esta transición dependerá de la capacidad del ecosistema para consolidar tres pilares fundamentales:
- Colaboración y Visión de Ecosistema: Ningún actor puede resolver este desafío en solitario. Es imprescindible una colaboración profunda entre el sector privado (energéticas, fabricantes, aerolíneas), el sector público, la academia y la sociedad civil.
- Un Marco Regulatorio Coherente: Es urgente establecer una normativa estable, flexible y armonizada que proporcione la certidumbre indispensable para desbloquear las inversiones millonarias a largo plazo.
- Apostar por la Inversión como Futuro: Los elevados costes no deben percibirse como un gasto, sino como una «inversión en la nueva economía verde», tal y como argumentó Elena de Globant. Esta inversión es la clave para asegurar la competitividad futura de la industria y el progreso del país.
España se encuentra en un momento crucial. Los activos están disponibles y las vías tecnológicas están emergiendo. Sin embargo, esta ventana de oportunidad es finita. La carrera mundial para asegurar la inversión, la tecnología y la cuota de mercado en la nueva economía verde se está acelerando. Una acción decidida y coordinada entre los sectores público y privado no es solo una recomendación; es un requisito previo inmediato para convertir este potencial único en una ventaja estratégica duradera y asegurar el papel de liderazgo de España en el futuro de la aviación sostenible europea.






