Aviación Digital, Sp.- ¿Puede un país con una de las redes aeroportuarias más extensas del mundo quedarse sin combustible para sus propios aviones? Según una investigación publicada el 11 de septiembre de 2026 por el medio independiente Verstka y recogida por RBC-Ucrania, la respuesta empieza a acercarse a un preocupante sí.
Una red aeroportuaria bajo presión
Al menos 26 aeropuertos rusos, desde Kaliningrado hasta Petropávlovsk-Kamchatski, han impuesto restricciones al repostaje de combustible de aeronaves, según los datos del sistema de información aeronáutica del país analizados por Verstka. El hallazgo pone cifras a una crisis energética que llevaba meses insinuándose y que ahora golpea de forma directa a la operativa aérea.
Las restricciones comenzaron en junio de 2026 y se intensificaron con una segunda oleada en septiembre. Su duración varía notablemente según el aeropuerto: entre un mes y casi siete meses. En Púlkovo, el aeropuerto de San Petersburgo, el repostaje queda limitado estrictamente a la cantidad reflejada en el plan de vuelo hasta marzo de 2027, sin posibilidad de cargar combustible adicional. Una restricción de duración similar, aunque con horizonte en diciembre, rige en Jrábrovo, el aeropuerto de Kaliningrado.
Las aerolíneas extranjeras, en el punto de mira
El reparto de las restricciones no es homogéneo. En 15 de los 26 aeropuertos afectados, las limitaciones se aplican exclusivamente a las compañías extranjeras, autorizadas a repostar únicamente el combustible necesario para un solo vuelo. Esta fórmula está en vigor en aeródromos como los de Kazán, Ufá, Perm, Ekaterimburgo, Cheliábinsk, Tiumén, Irkutsk, Vladivostok, Jabárovsk o Yakutsk.
El sur de Rusia concentra la situación más crítica. La guerra ha forzado el cierre total de varios aeropuertos de la región, y de los seis que continúan operativos, Sochi, Volgogrado y Astracán han impuesto límites de repostaje a todas las aerolíneas sin distinción, mientras que Krasnodar restringe únicamente a las extranjeras.
Refinerías bajo ataque y una prohibición que no ha bastado
El origen de la crisis está en la sostenida campaña de ataques con drones ucranianos contra la infraestructura petrolera rusa: más de 70 ataques a refinerías desde principios de 2026, que han dejado fuera de servicio instalaciones clave y han reducido el volumen de refino a su nivel más bajo en más de dos décadas, según los datos recogidos en la investigación.
El Gobierno ruso respondió prohibiendo las exportaciones de combustible de aviación hasta el 30 de noviembre de 2026, pero la medida no ha logrado revertir la escasez. Ya en junio, la aerolínea rusa Azimut había advertido de una situación crítica en el suministro de queroseno, mientras los precios del combustible de aviación en el mercado interno alcanzaban un máximo histórico.
Una crisis que desborda el sector aéreo
El problema va mucho más allá de las pistas. CNN informó en julio de que prácticamente la totalidad de las 83 regiones rusas sufrían escasez de gasolina o interrupciones de suministro, mientras AP News describió un verano de colas prolongadas en gasolineras y racionamiento en múltiples regiones. La producción de gasolina cayó hasta representar aproximadamente el 70 % del consumo interno a finales de agosto.
Frente a estos datos, el Ministerio de Transporte ruso ha negado la existencia de una escasez de combustible, al tiempo que ha propuesto rebajar los estándares de calidad del queroseno de aviación para aumentar la producción disponible, una medida que evidencia la distancia entre el discurso oficial y la situación descrita sobre el terreno.
Una crisis con final abierto
Con las refinerías aún bajo amenaza y la prohibición de exportación vigente hasta finales de noviembre, la pregunta que queda en el aire es si las restricciones actuales se mantendrán, se extenderán a más aeropuertos o empezarán a remitir cuando, y si se recupere la capacidad de refino.






