La aviación debe su histórico récord de seguridad al empleo de sistemas automatizados que solo ejecutan aquello para lo que han sido programados, lo que hace que sus respuestas ante un problema dado sean siempre predecibles y auditables. Sin embargo, los futuros taxis aéreos urbanos pretenden apoyarse en un sistema que no sigue reglas fijas, sino que calcula probabilidades sobre la marcha. Ese sistema se llama “inteligencia artificial” y, al comportarse como una “caja negra” cuya lógica interna no se puede auditar paso a paso en caso de fallo, su llegada supondrá un choque frontal con la regla de oro de la aviación de no permitir volar a nada cuyo comportamiento seguro no se pueda garantizar de antemano. ¿Y entonces, qué?
¿El (nuevo) talón de Aquiles de la aviación?
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La serie de animación Los Supersónicos, producida a principios de los años 60 por Hanna-Barbera y ambientada...