Aviación Digital, Sp.- Certificar un dispositivo de entrenamiento de vuelo exige romper un círculo vicioso: el cliente quiere garantías de que podrá certificar, pero esa garantía solo la da un portfolio de certificaciones previas. Una startup vasca fundada en 2023 acaba de romperlo por segunda vez en menos de doce meses, y lo contó ayer en una presentación a medios en Cuatro Vientos a la que asistió Aviación Digital.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha certificado un segundo simulador de vuelo basado en el Boeing 737 fabricado por Lasa Dynamics, startup de ingeniería aeroespacial con sede en el Parque Tecnológico de Álava (BIC Araba, Vitoria-Gasteiz). El dispositivo, comercializado como Gen738, es un FNPT II MCC (Flight and Navigation Procedures Trainer, entrenador de procedimientos de vuelo y navegación con cooperación multipiloto) basado en el B737-800 y certificado conforme a la normativa CS-FSTD(A) de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA). Ha sido fabricado para la escuela de pilotos burgalesa FlyBy y está instalado en el Centro de Simulación Aérea de la Universidad de León. La primera unidad, certificada en 2025, opera comercialmente en Top Aviator, en Puerto Banús (Marbella).
«Esta segunda certificación en León por AESA, en menos de un año, es la prueba de que entregamos, certificamos y ponemos en operación un producto de calidad dentro del plazo establecido», afirma José Ramón Lasa, CEO de la compañía.
Mismo cockpit, nuevo cerebro: la operación de León
El caso de León tiene una particularidad técnica relevante: la Universidad de León disponía de un cockpit de B737 obsoleto y no certificable. Lasa Dynamics rehabilitó íntegramente el hardware sobre el terreno, manteniendo el dispositivo operativo con un downtime máximo de 24 horas, y lo dotó de su suite de simulación hasta lograr la certificación de AESA. El simulador queda integrado en la oferta formativa de la universidad y en las operaciones de FlyBy como ATO (Approved Training Organisation, organización de formación aprobada), para entrenamiento MCC y ASP (Airline Pilot Standards) MCC.
El Gen738 ofrece una réplica de cabina con simulación completa del FMS (Flight Management System, sistema de gestión de vuelo) y de todos los sistemas de la aeronave, además de escenarios visuales de alta fidelidad con iluminación de pista fotométrica real gracias a LightPath, un software exclusivo de la casa que ya equipa siete FSTD certificados en cinco países: Alemania, Reino Unido, Italia, Turquía y España.
«Nuestro nuevo Gen738 ha demostrado ser un dispositivo de entrenamiento fiable y bien construido. Su fidelidad está muy por encima de los requisitos mínimos de certificación», valora Oier Fernández, Head of Training de FlyBy.
La pasión aeronáutica detrás del fundador
José Ramón Lasa, ingeniero aeroespacial con más de una década en simulación de vuelo y cualificación regulatoria, lleva la aviación en la sangre desde niño. Con 12 años ya construía aeromodelos con motores de gasolina, con algún sobresalto doméstico incluido: «Mi madre veía eso con un motor de gas y mis dedos por ahí y decía «pero tú estás loco»», recuerda con humor.
Esa doble condición, formación teórica y habilidad práctica para soldar, arreglar y construir, explica su apuesta por un sector singular dentro de la aeronáutica: «Una empresa pequeña, con un grupo reducido de personas, cubre el ciclo completo del producto. Contactas con el cliente final, especificas, diseñas, construyes, certificas y validas, y todo pasa por tus manos», explica. Junto a él, el cofundador y CTO Ignacio Soriano, también ingeniero aeroespacial y ex-Boeing Training Systems, completa un equipo fundador con trayectoria en los segmentos más exigentes de la simulación.

Fabricantes, no integradores: innovar en un mercado regulado
Frente a la corriente dominante del segmento accesible, que integra plataformas de origen gaming, funcionales, pero con techo operativo y una mantenibilidad compleja al depender de múltiples proveedores externos, Lasa Dynamics ha desarrollado una arquitectura de software propia desde cero, inspirada en paradigmas modernos como los microservicios que emplean compañías como Netflix: módulos independientes, muy testeables y escalables, con control total del stack.
«En aviación, innovar dentro de la norma es el reto real. Construimos software desde cero con una metodología donde cada línea de código nace de un requisito técnico concreto y genera su propia validación; más de 5.000 pruebas automatizadas en el conjunto de aplicaciones de un simulador, algo imposible hace tres años sin grandes equipos humanos», subraya Lasa. La cifra contrasta con las alrededor de 50 pruebas que exige la norma mediante las QTG (Qualification Test Guide, guía de pruebas de calificación), las gráficas que demuestran que el comportamiento del dispositivo entra en tolerancia respecto a los datos registrados en vuelo.
En hardware, la compañía emplea electrónica industrial de fabricantes de primer nivel, la misma tecnología de PLC que usan las cadenas de montaje de automoción, deliberadamente sobredimensionada para un dispositivo de entrada, pero escalable hacia simuladores más complejos.

Lo que viene: un Tecnam P2006T NG con software y hardware 100% propios
El siguiente paso ya tiene fecha: un FNPT II basado en el Tecnam P2006T NG, fabricado a riesgo, con la primera unidad lista para certificar en mayo de 2027. Será el primer dispositivo con la suite completa de la compañía, con software y hardware 100% propios, e incluirá la simulación completa, «sin atajos», precisan, de los equipos Garmin G1000 NXi y GI 275, este último un instrumento digital táctil de 2,5 pulgadas con indicaciones de piloto automático, mapas y visión sintética del terreno. Incorporará además palancas TO/GA (Take-Off/Go-Around, despegue/motor y al aire) motorizadas y un modelo de vuelo ajustado con datos reales que la propia empresa extrae en ensayos en vuelo sobre la aeronave simulada.
La compañía lo ofrecerá al mercado con un precio promocional de lanzamiento de 129.000 euros, mientras que el B737 se sitúa en torno a los 370.000-380.000 euros, según indicó durante la presentación. Sus planes de crecimiento apuntan a multiplicar por seis la facturación y el número de proyectos, y por tres la plantilla, hoy tres personas a tiempo completo, cuatro desde septiembre, en el horizonte 2029-2030.
¿Y los simuladores militares? A la empresa le atraen los helicópteros y los entornos de defensa, donde afirma tener conocimiento técnico, pero reconoce que exigen contratos específicos y acceso a datos y recursos que solo los ejércitos pueden facilitar. «Son proyectos bonitos y con más presupuesto, pero necesitan contactos y confianza», admiten. Por ahora, la hoja de ruta avanza de los FNPT de ala fija hacia una complejidad creciente, con un posible desarrollo en paralelo en helicópteros.






