El CEO de Ryanair, Michael O’Leary, sube el tono contra la UE: “Von der Leyen es una inútil y debería dimitir”

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Las tensiones entre Ryanair y las instituciones europeas crecen aún más. La aerolínea irlandesa, líder del mercado europeo por número de pasajeros, ha intensificado su ofensiva contra la gestión del control del tráfico aéreo en la Unión Europea, responsabilizando directamente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de no impulsar reformas que permitan reducir los retrasos que afectan a millones de viajeros cada año.

El encargado de lanzar este nuevo ataque ha sido el consejero delegado de la compañía, Michael O’Leary, conocido por sus declaraciones contundentes y por su estrategia de presión pública sobre gobiernos e instituciones cuando considera que perjudican la competitividad del transporte aéreo.

Ryanair carga contra Ursula von der Leyen por los retrasos aéreos

La aerolínea ha remitido una carta a la presidenta de la Comisión Europea en la que le exige actuar de forma inmediata para solucionar los problemas estructurales del control aéreo europeo. Según la compañía, Bruselas lleva años hablando de competitividad mientras los pasajeros siguen sufriendo retrasos evitables durante la temporada alta.

Michael O’Leary fue especialmente duro en sus declaraciones. «Von der Leyen deje de hablar de competitividad y empiece a hacer algo al respecto«, reclamó el directivo irlandés. Además, añadió que «a pesar de estas reiteradas peticiones, ‘Useless’ Von der Leyen no ha hecho nada. Se le da muy bien dar discursos, pero es inútil a la hora de llevar a cabo reformas reales o de impulsar la competitividad en Europa«.

La compañía sostiene que buena parte del problema se concentra en el sistema de control aéreo francés. Junto a la carta enviada a Bruselas, Ryanair adjuntó un informe elaborado por el Senado francés que califica el servicio de control del tráfico aéreo del país como el peor del continente en términos de eficiencia.

Según dicho documento, los retrasos relacionados con este servicio aumentaron un 60% en 2025 respecto a los niveles registrados antes de la pandemia, concretamente en comparación con 2019. La aerolínea cifra además en aproximadamente 800 millones de euros el impacto económico que esta situación ha tenido para las compañías aéreas durante el último ejercicio.

Las medidas que exige Ryanair para reducir los retrasos

La empresa irlandesa considera que la solución pasa por adoptar decisiones mucho más estrictas con los proveedores de servicios de navegación aérea.

Entre sus principales propuestas figura la obligación de disponer de plantillas completas durante la primera oleada de vuelos de cada jornada, uno de los momentos con mayor volumen de operaciones. En caso de incumplimiento, Ryanair reclama la imposición de sanciones económicas.

Otra de las peticiones históricas de la compañía consiste en garantizar los sobrevuelos durante las huelgas nacionales de controladores aéreos. La aerolínea defiende que los vuelos que únicamente atraviesan el espacio aéreo de un país no deberían verse afectados por conflictos laborales internos, ya que eso termina perjudicando a pasajeros de toda Europa.

O’Leary también aprovechó para cuestionar el balance de la actual Comisión Europea. «Dos años después de que el Informe Draghi proporcionara a Europa la hoja de ruta para mejorar la competitividad, Von der Leyen no ha aportado nada«, afirmó. En esa misma línea añadió que se trata de «una presidenta inútil a la que le encanta dar discursos, pero que, cuando se trata de llevar a cabo reformas para los ciudadanos europeos, se esconde en el Berlaymont«.

El máximo responsable de Ryanair fue todavía más lejos al asegurar que Europa está perdiendo posiciones frente a otras economías. «Competidores estadounidenses y chinos avanzan con rapidez frente a una Europa en declive«. Por ello concluyó que Von der Leyen «debería dimitir y dejar que alguien competente lleve a cabo la reforma y la mejora de la competitividad que el continente necesita con tanta urgencia, y que ella ha sido totalmente incapaz de materializar«.

El Tribunal General de la UE rechaza el recurso de Ryanair contra Italia

Mientras mantiene este enfrentamiento con Bruselas y tal y como hemos contado desde Aviación Digital, Ryanair ha recibido además un importante revés judicial.

El Tribunal General de la Unión Europea ha desestimado los recursos presentados por la aerolínea contra el fondo de compensación de 130 millones de euros que el Gobierno italiano creó durante la pandemia para respaldar a las compañías más afectadas por el cierre de fronteras y la paralización del tráfico aéreo.

La resolución considera que exigir una licencia italiana para acceder a esas ayudas no vulnera el principio comunitario de no discriminación.

Los jueces entienden que ese requisito estaba orientado a proteger a las empresas que desarrollaban una actividad especialmente vinculada al mercado italiano y que resultaron más perjudicadas por las restricciones aplicadas durante la emergencia sanitaria.

Asimismo, el tribunal descarta que las condiciones relativas a la retribución mínima de los trabajadores impliquen un trato discriminatorio por razón de nacionalidad. La sentencia señala que dichos criterios dependen de la base operativa de los empleados y no del país de origen de la aerolínea.

Aunque todavía cabe recurso, el fallo supone un nuevo obstáculo para la estrategia jurídica emprendida por Ryanair contra diferentes ayudas públicas concedidas durante la pandemia.

El cierre de la base de Berlín refleja la estrategia de reducción de costes

Las diferencias entre Ryanair y distintos gobiernos europeos no son, ni mucho menos, nuevas. El pasado mes de mayo la compañía anunció el cierre de una de sus principales bases operativas en Europa: el aeropuerto Berlín-Brandeburgo Willy Brandt.

La decisión sorprendió especialmente porque llegaba pocos meses después de la inauguración del mayor hangar de mantenimiento de la aerolínea en España, una inversión que reforzaba su apuesta por el mercado español mientras reducía presencia en Alemania.

El aeropuerto berlinés es el tercero con mayor tráfico del país, únicamente por detrás de Fráncfort y Múnich, con más de 25 millones de pasajeros al año. Pese a ello, Ryanair decidió retirar los aviones basados en estas instalaciones y reducir considerablemente sus operaciones.

La empresa justificó esta medida por el incremento continuado de las tasas aeroportuarias durante los últimos años, un factor que, según la compañía, resta competitividad al aeropuerto alemán frente a otros destinos europeos.

Esta política forma parte de la estrategia habitual de Ryanair, que adapta constantemente su capacidad allí donde considera que existen mejores condiciones económicas y regulatorias para operar.

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