El regreso de Boeing al mercado chino con un gran pedido de aviones comerciales se ha encontrado con un obstáculo que amenaza una operación valorada entre 17.000 y 19.000 millones de dólares.
Según adelanta el medio Politico, las negociaciones para suministrar al menos 200 aeronaves continúan abiertas, pero las diferencias sobre motores, repuestos y mantenimiento a largo plazo podrían hacer descarrilar el acuerdo.
La cuestión económica no sería el principal problema. Pekín quiere garantías suficientes para asegurar que sus aerolíneas podrán mantener operativos los aviones durante décadas, independientemente de cómo evolucione la relación política y comercial entre China y Estados Unidos.
China quiere garantías para las próximas décadas
El punto de fricción está en todo lo que ocurre después de entregar los aviones. China reclama compromisos sobre disponibilidad de motores, componentes, repuestos y servicios técnicos, mientras Washington considera que estas condiciones no estaban incluidas en el entendimiento alcanzado inicialmente en mayo.
«Los puntos críticos tienen menos que ver con el precio de los aviones y más con el paquete a largo plazo en torno a motores, repuestos, mantenimiento y mantenimiento. China quiere tener confianza en que no dependerá de una relación de apoyo que Estados Unidos podría restringir más adelante«, explicó una persona conocedora de las conversaciones a Politico.
El temor de Pekín tiene un importante componente estratégico. Incorporar 200 aviones, o incluso muchos más, supondría mantener durante dos o tres décadas una estrecha dependencia de fabricantes y proveedores estadounidenses.
China ya anunció al presentar el entendimiento que esperaba contar con «garantías adecuadas de suministro para motores y repuestos«, aunque ese punto no fue confirmado posteriormente por Boeing ni por la Casa Blanca.
Un negocio que podría alcanzar los 700 aviones
La importancia del acuerdo va mucho más allá de las primeras 200 unidades. Donald Trump llegó a plantear que las compras chinas podrían alcanzar finalmente los 750 aviones, mientras otras estimaciones sitúan una posible segunda fase entre 300 y 500 unidades adicionales.
El consejero delegado de Boeing, Kelly Ortberg, también ha presentado el posible pedido inicial como una primera tanda.
Si las conversaciones prosperasen, el fabricante estadounidense tendría ante sí una oportunidad para recuperar terreno en uno de los mercados aeronáuticos más importantes del planeta.
El precedente de 2025, sin embargo, explica parte de las exigencias chinas. Estados Unidos suspendió temporalmente licencias de exportación relacionadas con tecnología aeronáutica crítica.
Las restricciones afectaron, entre otros productos, a motores LEAP-1C de CFM International utilizados por el Comac C919 y a los CF34 de GE Aerospace para el C909. También alcanzaron componentes suministrados por Honeywell Aerospace y Collins Aerospace. Las licencias volvieron a concederse en julio.
Para las compañías aéreas chinas, una situación semejante aplicada a una gran flota Boeing podría generar importantes dificultades operativas.
Boeing intenta recuperar el terreno perdido frente a Airbus
Las relaciones entre Boeing y China han atravesado numerosos altibajos. Tras los accidentes del 737 MAX ocurridos en octubre de 2018 y marzo de 2019, la Administración de Aviación Civil de China fue el primer regulador en inmovilizar este modelo.
Las entregas no se recuperaron plenamente hasta diciembre de 2023, mientras que los primeros MAX volvieron a entregarse en enero de 2024. La tensión comercial regresó en abril de 2025, cuando Pekín pidió nuevamente a las aerolíneas que paralizaran la recepción y los pedidos de aeronaves Boeing como respuesta a los aranceles estadounidenses. Las entregas volvieron a arrancar en junio.
China supone aproximadamente un 10% de la cartera comercial pendiente de Boeing, pero el fabricante estadounidense no consigue cerrar un pedido firme con una aerolínea china desde 2017.
Ese prolongado vacío ha beneficiado especialmente a Airbus. El fabricante europeo calcula que dispone de alrededor del 55% del mercado chino y supera los 2.200 aviones en servicio en el país.
Además, Airbus ha conseguido importantes contratos recientemente. China Southern Airlines acordó la incorporación de 137 aviones de la familia A320neo en una operación valorada en unos 21.400 millones de dólares, mientras China Eastern Airlines cerró otro acuerdo para 101 A320neo por aproximadamente 15.800 millones.
Para Boeing, por tanto, asegurar el pedido de 200 aeronaves tendría un valor que trasciende los miles de millones de dólares de la operación. Significaría recuperar una relación comercial estratégica después de casi una década sin grandes contratos nuevos en China.
Pero para conseguirlo, Washington y Pekín deberán resolver primero quién garantiza que los aviones podrán seguir recibiendo motores, piezas y asistencia durante toda su vida operativa.






