Aviación Digital, Sp.- Eurocontrol, la organización europea para la seguridad de la navegación aérea, alertó a mediados de agosto de 2026 de que el aeropuerto de Palma de Mallorca superó su capacidad operativa óptima durante 17 o 18 jornadas del mes, una advertencia que Aena rechazó y que ha vuelto a cobrar actualidad con la llegada del fin de semana del 29 al 31 de agosto, coincidente con el puente festivo británico de finales de verano.
Segun informaron distintos medios el 27 de agosto de 2026, la disputa enfrenta al gestor aeroportuario público español Aena con Eurocontrol, el organismo intergubernamental europeo encargado de coordinar la gestión del tráfico aéreo (ATM, por sus siglas en inglés) a escala continental, en torno a si la demanda de vuelos en el aeropuerto de Son Sant Joan (Palma de Mallorca) ha excedido su capacidad declarada.
Dos lecturas de los mismos datos
Eurocontrol sostiene que, durante varios bloques horarios de máxima intensidad en agosto, la demanda de llegadas a Palma ha superado la capacidad óptima de la infraestructura, lo que —segun el organismo— “deja muy poco margen para imprevistos y aumenta el riesgo de retrasos en cascada en toda la red” europea de tráfico aéreo. Aena, por su parte, ha rechazado expresamente esa lectura y ha defendido que el aeropuerto “no ha operado por encima de su capacidad física u operativa” durante el verano, y que los horarios de las aerolíneas han sido “gestionados adecuadamente”.
Ambas partes citan, en todo caso, cifras distintas según la metodología empleada: mientras Eurocontrol pone el acento en los picos horarios puntuales, Aena suele remitirse a la tasa de regularidad global de sus operaciones. A falta de una verificación conjunta e independiente de ambas metodologías, este medio no puede determinar cuál de las dos lecturas describe con mayor precisión la situación operativa real del aeropuerto.
El fin de semana crítico
La polémica llega en un momento especialmente sensible: la red de aeropuertos de Aena en España tiene previsto operar 29.592 vuelos entre el 28 y el 31 de agosto de 2026, un 2,6 % más que en el mismo periodo del año anterior, dentro de la tradicional operación de retorno de verano. Solo el aeropuerto de Palma de Mallorca concentrará 4.053 vuelos programados en esas fechas, mientras que el domingo 30 de agosto se perfila como la jornada de mayor tráfico a escala nacional, con 7.492 vuelos previstos en el conjunto de la red.
El propio aeropuerto de Palma ya llegó a operar 1.010 vuelos en una sola jornada de julio, con una tasa de finalización operativa del 93,1 %, según datos citados por medios locales, una cifra que Aena esgrime como prueba de que la infraestructura respondió con normalidad incluso en los días de mayor presión.
Por qué importa más allá de Mallorca
El episodio ilustra una tensión recurrente en la gestión del tráfico aéreo europeo: la capacidad declarada de un aeropuerto no depende solo de sus pistas y terminales, sino también de la disponibilidad de controladores, de las rutas de llegada y salida, y de la coordinación con el espacio aéreo circundante, gestionado en este caso por Enaire, el proveedor español de servicios de navegación aérea. Un desajuste entre la demanda comercial y la capacidad declarada en un aeropuerto insular tan dependiente del turismo como Palma puede repercutir en retrasos que se propagan a otros aeropuertos europeos conectados por las mismas rutas aéreas.
Ni Aena ni Eurocontrol han anunciado, de momento, medidas correctoras conjuntas ni una revisión formal de la capacidad declarada del aeropuerto de cara a la temporada de verano de 2027.







Si atendemos a informaciones previas sabemos que AENA suele mentir sistemáticamente.
Si atendemos a la información de Eurocontrol, se superan las llegadas recomendadas. Eso es a costa de la puntualidad de las salidas. Puede que de promedio el retraso no sea excesivo, pero se concentra en las salidas retrasando las rotaciones de los aviones y alargando la actividad de tripulaciones en rutas saturadas. Si retraso la salida me puede caer un ‘slot’ que me obligue a perder horas en tierra. AENA dirá que cumple con el ‘slot’ y la puntualidad media no es mala, pero a la compañía y los pasajeros les ha hecho un traje.