Claudia C./ Aviación Digital, Sp.- En aviación comercial, cumplir 100 años es casi una anomalía estadística. La mayoría de las aerolíneas que hicieron historia acabaron absorbidas, reconvertidas o desaparecidas, víctimas de guerras de tarifas, crisis de combustible, atentados, pandemias o simples errores de gestión. Por eso, que en 2026 American Airlines y United Airlines celebren su centenario dice tanto de ellas como del propio sector: para sobrevivir un siglo en un negocio tan frágil hace falta algo más que pintura nueva en los aviones.
✈️ American Airlines celebra 100 años con un menú centenario inspirado en los años 1920 https://t.co/EKBKejjfNI @CharlyMiraOK @ThePostArg @AmericanAir @ustravelipw #IPW2026 #AmericanAirlines #aviation #sunnynews #FMGN pic.twitter.com/bnaZY6Tfnh
— Ariel Ferrero 🇦🇷 (אריאל) (@ArielFerrero) February 13, 2026
American lo reconoce sin rodeos en su propia campaña conmemorativa: el 15 de abril de 1926 voló su primer tramo de correo aéreo entre Chicago y St. Louis, y desde entonces no ha dejado de operar ni un solo año, lo que la coloca en un club diminuto de compañías con operación continua durante cien años. United, por su parte, fija su origen en 1926 a través de sus predecesoras de correo y de la United Aircraft and Transport Corporation, y en 2026 reivindica ese centenario mientras estrena aviones, cabinas y hasta un lenguaje comercial que insiste en la idea de “nueva era”. De fondo, una pregunta que atraviesa cualquier reportaje serio sobre estos aniversarios: ¿qué significa haber llegado hasta aquí en un momento en el que todo el modelo vuelve a estar en revisión por razones climáticas, tecnológicas y sociales?.
El próximo 6 de abril, United Airlines también cumplirá 100 años de operaciones y ya se ha podido ver en este A321NEO (N44550) un pequeño sticker celebrando este hecho. No sabemos si esto será lo único que lleven los aviones de la compañía norteamericana que, de momento, si está… pic.twitter.com/X2rpoVDKgS
— On The Wings of Aviation (@OnAviation) January 26, 2026
De sacos de correo a hubs planetarios
Cuando American habla de su “primer siglo”, no se refiere a la aerolínea global que hoy conecta casi cualquier punto de Estados Unidos con el resto del mundo, sino a una operación muy distinta: una pequeña ruta de correo dentro del programa de Contract Air Mail (CAM) del gobierno estadounidense, operada por un puñado de aparatos a pistón y pilotos que volaban prácticamente por referencia visual. Aquella primera línea, entre Chicago y St. Louis, llevaba más sacos que pasajeros y era más cercana al espíritu del servicio postal que al de una aerolínea moderna.
American Airlines dio inicio a la cuenta regresiva para la celebración de sus 100 años con el lanzamiento de una nueva campaña y un logo conmemorativo.
— Aviacionline.com (@aviacionline) September 23, 2025
La aerolínea se prepara para alcanzar su primer siglo de operaciones el 15 de abril de 2026, una fecha que marca el primer… pic.twitter.com/UBy2hpdKdC
United, entonces todavía un mosaico de compañías de correo como Boeing Air Transport, también nace de esa lógica: aviones modestos, rutas cortas, fuerte dependencia del contrato estatal y una cultura de riesgo que hoy sería inaceptable. Sin embargo, en esos años 20 se sientan las bases de algo que hoy damos por hecho: la idea de que el avión puede ser un eslabón más de una red de transporte regular, no solo un espectáculo de feria.
El salto a la aviación de pasajeros llega de la mano de los trimotores, los DC‑3 y la consolidación de rutas más largas. American se especializa en conectar el interior industrial y financiero de Estados Unidos, mientras United fortalece el eje transcontinental y las rutas hacia la Costa Oeste, en un juego de equilibrios que, con fusiones y reestructuraciones, ha terminado dibujando el mapa de hubs que hoy conocemos: Dallas/Fort Worth, Chicago O’Hare, Miami, Phoenix para American; Chicago, Denver, Houston, Newark o San Francisco para United.
Delta Air Lines, United Airlines, or American Airlines? pic.twitter.com/8Y4MpDCgn8
— Amanda (@Amanda198652) February 27, 2026
Vista desde la óptica de un periodista de aviación, la clave está en la continuidad: muchas marcas nacidas en los años 20 desaparecieron o quedaron diluidas —Pan Am, TWA, Eastern, Northwest—; American y United, en cambio, supieron absorber y ser absorbidas sin perder el nombre en la cola. A veces, sobrevivir en aviación es, literalmente, seguir estando ahí cuando el polvo se asienta.
Un club muy pequeño: por qué llegar a 100 años es tan raro
En sus materiales del centenario, American subraya un dato que sirve de titular: solo un puñado de aerolíneas en el mundo pueden presumir de un siglo de operación continua, entre ellas KLM, Qantas, Avianca, Delta y British Airways (a través de fusiones). La razón es sencilla y brutal: la aviación comercial es una industria de márgenes mínimos, costes fijos monstruosos y una exposición casi absoluta a ciclos económicos, shocks geopolíticos y cambios tecnológicos.
Este 2026, @AmericanAir celebrará sus 100 años de operaciones: Desde finales de este mes, los viajeros podrán ver una imagen especial del centenario en un Boeing 737 https://t.co/FDA3XV6HTU pic.twitter.com/TXu77Iuo5B
— ALN News (@AeroLatinNews) January 7, 2026
American ha pasado por prácticamente todos los episodios que un manual de historia aérea puede listar: regulación estricta, desregulación, crisis del petróleo, 11‑S, la Gran Recesión, bancarrota en 2011, fusión con US Airways, pandemia de 2020, recuperación desigual. United no se queda atrás: salió golpeada de la era post‑desregulación, vivió su propio proceso de Chapter 11, se fusionó con Continental en 2010 y ha tenido que reconstruir su reputación tras crisis de imagen tan sonadas como el caso del pasajero expulsado por la fuerza en 2017.
Que en 2026 ambas estén celebrando no quiere decir que gocen de salud perfecta —la deuda, los desafíos laborales y las exigencias medioambientales siguen ahí—, pero sí que han demostrado una capacidad notable para adaptarse a cada cambio de ciclo sin perder masa crítica. En un sector donde muchas compañías no llegan a la mayoría de edad, cumplir cien años es menos una medalla nostálgica que una prueba de resiliencia.
Pintar “100” en la cola sin que parezca un anuncio
La tentación de convertir un centenario en una campaña de marketing es evidente. Sin embargo, tanto American como United parecen buscar un equilibrio entre la autopromoción y la narrativa histórica.
American ha lanzado una identidad visual específica para el aniversario, con un logotipo “100” integrado en su imagen corporativa y aplicado como calca en más de 1.500 aviones, además de en señalética de aeropuertos, plataformas digitales y canales de comunicación. La compañía ha creado también un micrositio dedicado, aa.com/american100, donde recopila historias de empleados, hitos históricos y material audiovisual que recorre su evolución desde el correo aéreo hasta la red global actual.
American Airlines celebra su centenariohttps://t.co/GK5WSUZeq1 pic.twitter.com/Ln22I9ZIM3
— Hispaviación (@Hispaviacion) January 13, 2026
United, por su parte, ha utilizado la carta de su CEO, Scott Kirby, a los miembros de MileagePlus para avanzar “sorpresas” de aniversario: más de 100 nuevos aviones en 2026, llegada de los Airbus A321XLR para abrir rutas transatlánticas finas, renovación de cabinas Polaris y mejoras en conectividad a bordo. La palabra “100” aparece tanto vinculada al aniversario como al número de entregas previstas, en un juego simbólico que busca asociar el centenario con expansión y modernización, no con nostalgia pura.
Desde un prisma periodístico, el reto es separar la espuma de la ola. Bajo la capa de libreas especiales, vídeos emotivos y hashtags, lo interesante es ver cómo ambas compañías aprovechan el centenario para reposicionarse en tres frentes: producto, sostenibilidad y relación con sus propios empleados, los verdaderos “portadores” de la memoria corporativa.
🇺🇸 ✈️ U.S. airlines founded oldest to newest
— Cata Paul 🃏 (@CataPaul2) February 23, 2026
1.🔺 Delta Air Lines – Founded: 1925
2.🌐 United Airlines – Founded: 1926
3.🦅 American Airlines – Founded: 1926
4.🌺 Hawaiian Airlines – Founded: 1929
5.🏔️ Alaska Airlines – Founded: 1932
6.❤️ Southwest Airlines – Founded: 1967
7.☀️… pic.twitter.com/uhCmBcGmHZ
Del DC‑3 al 787: cómo ha cambiado la forma de volar… sin que dejemos de quejarnos
Comparar la experiencia de volar con American o United en 1926 y en 2026 es casi un ejercicio de ciencia ficción. En sus primeros años, los vuelos eran ruidosos, fríos, lentos y, sobre todo, minoritarios: la mayoría de la población no se planteaba subir a un avión ni una vez en la vida. Hoy, muchos de sus clientes frecuentes acumulan tramos como quien colecciona kilómetros en coche.
En este siglo, la transformación ha sido doble:
- Tecnológica: de los DC‑3 y los trimotores pasamos a los jets de la era 707/727, luego a los wide‑body como el 747, y hoy a flotas dominadas por 737, A320 y 787/777/A350, con cabinas presurizadas a altitudes más cómodas, niveles de ruido inferiores y sistemas de entretenimiento y conectividad impensables hace solo 30 años.
- Sociocultural: volar ha dejado de ser símbolo de élite para convertirse en parte de la vida cotidiana, a costa de una presión constante sobre tarifas y densidad de cabina. El mismo asiento que en los años 60 ocupaba una minoría privilegiada hoy lo ocupa una clase media que exige precio y, si puede ser, comodidad.
American y United han transitado todo ese arco. Introdujeron primeras clases glamurosas, vivieron la edad de oro del 747, inventaron y desinventaron productos “entre clases”, y hoy se juegan buena parte de su diferenciación en detalles como la calidad de su “business”, el Wi‑Fi a bordo o el tratamiento al pasajero frecuente. Lo paradójico es que, pese a esa evolución, el relato público sigue oscilando entre la fascinación por la tecnología y la queja por el espacio para las piernas.
Para un escritor de aviación, el centenario es una buena excusa para reconciliar ambas realidades: recordar que el progreso no ha sido lineal, que hemos ganado seguridad y accesibilidad a costa de perder cierta teatralidad, y que los próximos 20 años, marcados por la necesidad de descarbonizar, pueden ser tan disruptivos como los primeros 20.
American vs United: dos maneras de llegar a 100 años
Aunque comparten fecha simbólica, American y United llegan a 2026 con perfiles distintos. American se presenta como la heredera de una cadena de operadores de correo y pasajeros que desembocan en una mega aerolínea fuertemente asociada al sur y centro de Estados Unidos, con hubs como DFW y Miami. United, en cambio, se apoya en su posición como “la mayor aerolínea del mundo por tamaño de flota principal”, con un foco claro en el Atlántico Norte y el Pacífico gracias a sus hubs de Newark, Chicago, Denver y San Francisco.
GATE WAR AT O’HARE: UNITED DRAWS THE LINE, AMERICAN FIRES BACK
— Turbine Traveller (@Turbinetraveler) February 24, 2026
During United’s Q4 2025 earnings call, Kirby made it clear:
“In 2026, we are drawing a line in the sand. We are not going to allow them [American Airlines] to win a single gate at our expense. We are going to add as… pic.twitter.com/ACNXZw4lXv
En sus respectivos discursos de centenario se perciben matices:
- American insiste en la idea de “enduring legacy” (legado perdurable) y en su capacidad de sobreponerse a quiebras, fusiones y cambios de modelo de negocio. Su campaña remarca la continuidad de la marca pese a la tormenta perfecta de las últimas décadas.
- United vincula el “100” al futuro: más aviones, nuevos productos Polaris, incorporación del A321XLR para rutas de nicho, despliegue de Wi‑Fi de alta velocidad en centenares de aeronaves. Su mensaje tiene un punto de competición declarada con Delta y American en la carrera por el pasajero premium.
Para un lector especializado, el interés está en la tensión entre memoria y estrategia. Ninguna de las dos puede permitirse un centenario puramente nostálgico: necesitan demostrar que han entendido que el próximo gran examen no será solo financiero, sino también climático y social. En ese sentido, sus planes de renovación de flota y de inversión en eficiencia energética dicen más que cualquier logo con el número 100.
El ruido de la sostenibilidad en mitad de la fiesta
Resulta significativo que ambos centenarios lleguen en un momento en el que la aviación está en el punto de mira por sus emisiones de CO₂ y su contribución al calentamiento global. Las compañías lo saben y tratan de incorporar el discurso verde en su narrativa de aniversario, con mayor o menor fortuna.
American destaca en sus comunicaciones que ha invertido en modernización de flota y en mejoras de eficiencia, sustituyendo aviones antiguos por modelos más nuevos y, por tanto, menos intensivos en combustible. United, por su parte, se ha posicionado de forma agresiva como gran comprador de combustible sostenible de aviación (SAF) y como inversor en proyectos de descarbonización, algo que aprovecha en su relato de “aerolínea del futuro” ligada a su centenario.
La realidad, sin embargo, es que la aviación en su conjunto está aún lejos de una senda de emisiones plenamente compatible con los objetivos climáticos, y que el ritmo de producción de SAF no cubre ni de lejos la demanda potencial de grandes grupos. Un centenario bien contado debería incluir también esa autocrítica: reconocer que, si quieren estar aquí dentro de otros 50 años, American y United tendrán que liderar cambios que afectan tanto a la tecnología como al modelo de negocio, desde aviones de nueva generación hasta políticas de precio que incorporen el coste ambiental real.
¿Qué le dice este centenario a un pasajero de Madrid o Bogotá?
Desde España o Latinoamérica, un lector podría preguntarse qué le aporta el centenario de dos gigantes estadounidenses. La respuesta está en la red. American y United son actores clave en el tráfico entre Europa, América y Asia, y su forma de operar influye directamente en tarifas, disponibilidad de rutas y estándares de servicio.
American tiene una presencia histórica en Madrid y Barcelona, con conexiones a hubs como Miami, Dallas o Charlotte, que articulan el tráfico hacia Estados Unidos y Latinoamérica. United, desde Newark y otras bases, conecta ciudades como Madrid, Barcelona o, recientemente, destinos secundarios europeos que antes veían muy pocas opciones transatlánticas. Sus decisiones de flota —por ejemplo, apostar por el A321XLR para rutas “finas” de bajo volumen pero alta rentabilidad— pueden abrir o cerrar pares de ciudades que hoy parecen exóticos pero mañana serán parte del mapa regular.
Además, sus estrategias de cabina y fidelización marcan tendencia: si United decide que su nueva Polaris con “studio” en business es el estándar, o si American redefine su producto de largo radio, el resto de grandes grupos (IAG, Lufthansa, Air France‑KLM) acaban respondiendo. En ese sentido, lo que estas aerolíneas celebren o planifiquen en 2026 no es un asunto interno: afecta a cómo volaremos desde y hacia España dentro de cinco o diez años.
Un siglo después: ¿qué significa seguir llamándose American o United?
Al cerrar un reportaje sobre centenarios, es fácil caer en la tentación de la postal: fotos en blanco y negro, pilotos con gorra, logotipos retro. Pero quizá la pregunta más honesta que cabe hacerse en 2026 es otra: ¿qué significa, en un mundo de alianzas globales, low‑cost y startups de movilidad aérea, seguir llamándose American Airlines o United Airlines y cumplir 100 años?.
La respuesta, probablemente, pasa por aceptar que el nombre ya no garantiza nada. Un siglo de historia da legitimidad, pero no inmunidad. Si algo enseñan las décadas anteriores es que la aviación no perdona la complacencia: Pan Am también parecía eterna hasta que dejó de existir.

Tal vez el valor de estos centenarios esté en otro sitio: en recordarnos que las aerolíneas no son solo balances y aviones; son memoria colectiva de cómo hemos aprendido a cruzar océanos, a acortar distancias familiares, a hacer negocios y a huir o volver cuando hacía falta. American y United han sido escenario de todo eso durante cien años. Lo interesante será ver qué tipo de historias estamos contando sobre ellas cuando llegue el siguiente gran aniversario, en un sector que, por definición, nunca aterriza del todo.






