Aviación Digital, Sp.- En un entorno estratégico global donde la inestabilidad es la nueva norma, la reflexión del Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), el general del aire Francisco Braco Carbó, resuena con una claridad contundente: «no estamos en paz». Esta afirmación no es un mero eslogan, sino el diagnóstico que impulsa la transformación más profunda de la fuerza aérea española en décadas. La paz ya no es un estado garantizado, sino un objetivo que exige una disuasión creíble y una capacidad de anticipación constante.
La creciente sofisticación de las amenazas —desde misiles hipersónicos y enjambres de drones hasta la militarización del espacio— ha demolido los paradigmas de defensa tradicionales. El campo de batalla se ha expandido a un espectro multidominio donde la información es un arma tan decisiva como el misil.
Este artículo analiza en profundidad la respuesta del Ejército del Aire y del Espacio a estos desafíos, basándose en el balance de capacidades materializadas durante 2025 y las proyecciones estratégicas para 2026. Es una hoja de ruta diseñada no solo para modernizar plataformas, sino para encarnar una nueva doctrina: anticipar el cambio para asegurar la victoria.

El Imperativo Estratégico: Lecciones de los Conflictos Modernos
El análisis de los conflictos recientes es una herramienta indispensable para decantar la doctrina militar futura. Como subraya el JEMA, la guerra en Ucrania ha dejado una lección estratégica irrefutable: la ausencia de superioridad aérea conduce, inevitablemente, a una «guerra de atrición». En términos estratégicos, esto se traduce en frentes estancados, un desgaste insostenible de recursos y la incapacidad de lograr objetivos decisivos.
Otros enfrentamientos refuerzan esta tesis. Tanto en la escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán como en los choques fronterizos entre India y Pakistán, fue el poder aéreo el que ofreció a los gobiernos opciones de respuesta flexibles, precisas y, sobre todo, decisivas, evitando la necesidad de comprometer fuerzas terrestres a gran escala.
En este contexto, España y sus aliados de la OTAN se enfrentan a un catálogo de amenazas concretas que demandan respuestas integradas y tecnológicamente superiores:
- Municiones merodeadoras.
- Misiles balísticos e hipersónicos.
- Cazas de última generación.
La respuesta a estos desafíos es, por necesidad, multinacional. La OTAN ha centrado su estrategia en consolidar una defensa aérea integrada (Integrated Air and Missile Defence – IAMD), un escudo que unifica todas las capacidades aliadas bajo un mando único. Por su parte, la Unión Europea impulsa iniciativas como el escudo aéreo europeo. La conclusión es inequívoca: la defensa aeroespacial ha dejado de ser una mera cuestión de seguridad nacional para convertirse en un pilar esencial para proteger «nuestro modo de vida», nuestra actividad económica y nuestro bienestar.

Balance 2025: Materializando la Transformación Aeroespacial
El año 2025 marcó el punto de inflexión donde la doctrina aeroespacial española pasó del papel a la pista de despegue. Los logros de este periodo no son una simple lista de adquisiciones, sino la materialización de respuestas directas a las amenazas —desde la guerra de atrición observada en Ucrania hasta la competición en la órbita baja— que el propio JEMA identificó como existenciales.
Huella Operacional Global
La presencia internacional ha sido una constante, con una participación destacada en las misiones de disuasión de la OTAN. Hitos como el primer despliegue de cazas en Islandia, la continua lucha contra la piratería desde Yibuti y la conclusión, tras doce años, de la operación de apoyo al transporte en Senegal, reflejan la capacidad de proyección y la fiabilidad de la fuerza como socio internacional.
Gestión del Talento como Arma Estratégica
El JEMA ha puesto el foco en el capital humano como el componente decisivo del nuevo «sistema de sistemas«. Más allá del incremento de plantilla aprobado, la clave reside en la «gestión del talento«: la creación de nuevas especialidades para pilotos de RPAS, analistas de ciberespacio y especialistas en el dominio espacial. No se trata solo de más personal, sino de forjar el componente humano que operará las capacidades del combate futuro.
Salto Tecnológico y Modernización de Material
El esfuerzo inversor se ha traducido en la consolidación de programas de adquisición cruciales, cada uno orientado a neutralizar una amenaza específica:
- Sistema Integrado de Entrenamiento: Se ha culminado la flota de aviones Pilatus PC-21, optimizando la formación de pilotos con simulación avanzada para extraer la máxima eficiencia de cada hora de vuelo.
- Programas de Combate: Se firmó el programa Halcón, que contempla la adquisición de 20 nuevos Eurofighter; se avanza en el desarrollo del futuro sistema de combate NGWS/FCAS y se trabaja en el futuro avión entrenador (ITS) que sustituirá a los F-5.
- Capacidades Estratégicas: Se avanza en la adquisición de tres A400M adicionales, se cuenta ya con dos aviones A330 MRTT para reabastecimiento en vuelo y transporte estratégico, y se están adquiriendo nuevos sistemas UAS y contra-UAS.
- Vigilancia y Control: Se avanza en la modernización de los radares de vigilancia aérea con sistemas Lanza LTR-25, una capacidad indispensable para la detección y seguimiento de las amenazas de «cazas de última generación» y misiles hipersónicos que definen el nuevo paradigma de combate.
La Consolidación del Dominio Espacial
Tras el cambio de denominación oficial a Ejército del Aire y del Espacio en junio de 2022, la creación del Mando del Espacio en marzo de 2023 formalizó una nueva era. Este año se ha recepcionado el Sistema de Conocimiento y Control de la Situación Espacial (SST), una capacidad crítica para predecir colisiones de satélites, analizar la degradación de servicios como el GPS y emitir alertas tempranas.
Innovación y Sostenibilidad
La visión de futuro se cimienta en el plan de transformación digital y en el proyecto de Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente (BACSI). Un hito destacado es que el Ejército del Aire y del Espacio se ha convertido en el primer ejército de la OTAN en certificar la totalidad de sus unidades con la norma ISO 14001 de gestión ambiental.

Hoja de Ruta 2026: Hacia el Combate Colaborativo
Si 2025 fue el año de la materialización, 2026 se perfila como el de la aceleración. Las capacidades desarrolladas se consolidarán para dar un paso decisivo hacia el futuro del combate aéreo, donde la conectividad y la colaboración entre sistemas serán la clave de la victoria.
- Incremento del Esfuerzo Operativo: El compromiso con la OTAN se reforzará con un mayor número de cazas en los despliegues de Policía Aérea. Además, se participará en ejercicios internacionales de máxima exigencia, como un despliegue en Australia, demostrando la capacidad de proyección de poder a largas distancias.
- Recepción de Capacidades Clave: Durante 2026 está prevista la recepción de los tres primeros cazas
Eurofighter Halcóny los tres primeros aviones de vigilancia, que supondrán un salto cualitativo inmediato. - El Futuro del Combate Aéreo (FCAS/NGWS): El concepto central del FCAS/NGWS es el de «sistema de sistemas«. No se trata solo de un nuevo caza, sino de una red integrada que incluye una nube de combate,
remote carriers(aeronaves no tripuladas) y la integración de las plataformas actuales en un «combate aéreo colaborativo«. Esta transición del ‘avión de combate’ al ‘sistema de combate’ representa el mayor salto doctrinal para el poder aéreo desde la introducción del motor a reacción, donde la información se convierte en un arma tan decisiva como el misil. - Refuerzo de la Defensa por Capas: Se reforzará el sistema de defensa aeroespacial con un enfoque por capas, desde la protección a baja cota con sistemas contra-drones hasta el control de la capa alta (
higher layer of space). Este enfoque es la contribución nacional de España a la arquitectura más amplia de Defensa Aérea y de Misiles Integrada (IAMD) de la OTAN. - Nuevos Programas Espaciales: El dominio espacial ganará protagonismo con el desarrollo del futuro satélite de vigilancia nacional, una red de observatorios electro-ópticos y la adquisición de un radar de vigilancia espacial.

Anticipar el Cambio para Asegurar la Victoria
La visión estratégica del Ejército del Aire y del Espacio se resume en una cita del teórico militar Giulio Douhet, recordada por el JEMA: «la victoria sonríe a los que anticipan el cambio en el carácter de la guerra, no a los que esperan adaptarse después de que ocurra«. La profunda transformación en marcha no es una mera modernización, sino una apuesta decidida por la anticipación para estar un paso por delante de las amenazas del futuro.
Este esfuerzo no puede ser aislado. La seguridad y la defensa se construyen sobre un ecosistema de tres pilares interdependientes: la Universidad, como motor de investigación; la Industria, como generadora de capacidades; y las Fuerzas Armadas, como garantes de la seguridad. Solo una colaboración ágil y constante entre ellos permitirá mantener la superioridad tecnológica.
Ante la aceleración tecnológica y la consolidación de nuevos dominios como el espacio y el ciberespacio, la pregunta estratégica es inevitable: ¿será el actual modelo de colaboración entre industria, academia y defensa lo suficientemente ágil para mantener la ventaja cualitativa que España y sus aliados necesitan? La respuesta a esta pregunta definirá el éxito no solo del Ejército del Aire y del Espacio, sino de todo el sistema de seguridad nacional en las próximas décadas.







