Aviación Digital, Sp.- Al amanecer del lunes 19 de octubre, hacia las 06:43 hora local, un Airbus A320 de LATAM Airlines Perú que se alineaba en la pista 16R del aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima registró un incendio en su motor izquierdo. Las llamas, visibles en vídeo durante unos 40 segundos, llegaron a alcanzar el ala y el tren principal izquierdos. La compañía lo ha atribuido a un «evento técnico» y las causas siguen sin confirmarse.
El fuego se declaró cuando los pasajeros ya estaban a bordo y el avión se disponía a iniciar la carrera de despegue. Las imágenes difundidas muestran grandes llamaradas saliendo del motor izquierdo durante aproximadamente 40 segundos; una vez remitieron, el fuego continuó en la zona del ala y del tren de aterrizaje principal de ese lado.
Algunos viajeros pudieron ver lo que ocurría desde sus asientos, lo que provocó momentos de nerviosismo. Los bomberos del aeropuerto acudieron para controlar la situación y, según la información disponible, el suceso no tuvo consecuencias para los ocupantes.
Qué se sabe del suceso
El vuelo afectado es el LA2302, operado por LATAM Airlines Perú entre Lima y el aeropuerto internacional Capitán FAP Guillermo Concha Iberico de Piura, en el norte del país.
La aeronave es un Airbus A320-214 con matrícula CC-BFS. El prefijo CC corresponde al registro de aeronaves de Chile, país de origen del grupo LATAM. El suceso se produjo con el avión ya en la pista 16R, en la fase de alineación previa al despegue, y no en plataforma.
Siguen sin precisarse el número de personas a bordo y el origen exacto del fuego dentro del motor. Lo que sí consta es que todos los pasajeros fueron desembarcados como medida preventiva y que la salida se reprogramó.
En un segundo comunicado, la aerolínea indicó que se activaron los protocolos de seguridad, que los viajeros fueron reubicados en un nuevo vuelo y que este aterrizó en Piura. LATAM aseguró que los pasajeros descendieron con normalidad y que no hubo lesionados.
Las versiones de la aerolínea y las autoridades
El primer comunicado de LATAM calificó lo ocurrido como un «evento técnico» y habló de medidas preventivas; el segundo reiteró que las circunstancias pasarán por una evaluación técnica conforme a los procedimientos aplicables.
La compañía no ha identificado públicamente el fallo concreto. El Indecopi, organismo peruano de protección al consumidor, atribuyó el fuego a fallas técnicas y señaló que su personal supervisaba la atención y los derechos de los pasajeros en el aeropuerto.
Por su parte, el aeropuerto Jorge Chávez informó de que sus operaciones eran normales, con las pistas 1 y 2 abiertas y sin afectación a llegadas ni salidas.
Los medios consultados no mencionan, por ahora, la apertura de una investigación por parte de la autoridad aeronáutica peruana.
Otro incidente en el mismo aeropuerto
El pasado 16 de octubre otro vuelo de LATAM, el LA2424 entre Lima y São Paulo, regresó al Jorge Chávez tras un problema técnico, con despliegue de mascarillas de oxígeno, y la aeronave fue sustituida para que los pasajeros pudieran continuar viaje el mismo día.
Se trata de dos sucesos distintos, sin relación demostrada entre sí, pero coinciden en pocos días en la misma base.
Por qué importa un fuego en tierra
Un incendio de motor con el avión aún en tierra y antes de iniciar la carrera de despegue es, en términos de seguridad operacional, uno de los escenarios en los que los procedimientos de la industria están más rodados: la detección temprana, la respuesta de los bomberos de aeropuerto y, si procede, la evacuación o el desembarco ordenado limitan el riesgo para los ocupantes.
Que el avión no llegase a acelerar por la pista evitó, además, que el problema se manifestase a alta velocidad o ya en el aire, donde las opciones son mucho más limitadas.
Aun así, un fuego que alcanza el ala y el tren principal suele dar lugar a inspecciones detalladas antes de que la aeronave vuelva a operar: revisión del motor y su góndola, sistemas de combustible, conductos, estructura alar y tren de aterrizaje.
Ese proceso corresponde a la aerolínea y a la autoridad aeronáutica competente, y sus conclusiones determinarán si el suceso responde a un fallo puntual o a un problema que deba corregirse en otras unidades.






