La “nueva realidad” de Israel: un máximo de 70 pasajeros por avión

Nuestros monográficos

- Publicidad -spot_img

A partir de ayer lunes, las aerolíneas con sede en Israel han comenzado a operar vuelos especiales destinados a evacuar a turistas y pasajeros que permanecían en el país desde que estalló la guerra regional hace aproximadamente una semana.

Se trata de una medida que forma parte de un plan excepcional autorizado por el Ministerio de Transporte y las autoridades de seguridad, con el objetivo de permitir una salida ordenada mientras persisten los enormes riesgos militares de la zona (aún sin visos de terminar)

Las operaciones se desarrollan bajo condiciones, eso sí, muy estrictas. El número de vuelos por hora está limitado y cada aeronave puede transportar una cantidad reducida de viajeros.

Las autoridades han adoptado estas restricciones para evitar concentraciones en el aeropuerto y para mantener protocolos de seguridad ante posibles amenazas, como ataques con misiles o drones que siguen afectando a la región.

Un máximo de 70 pasajeros por avión

Según las directrices aprobadas por el gobierno, cada avión autorizado a despegar desde el principal aeropuerto del país solo puede llevar hasta 70 pasajeros. La norma afecta a compañías como EL AL, Arkia e Israir, que son actualmente las principales responsables de las operaciones de salida.

Además, el número de aeronaves que pueden despegar se encuentra seriamente controlado. Solo dos aviones de fuselaje estrecho pueden salir por hora desde el Aeropuerto Ben Gurion, el mayor centro de operaciones del país y puerta principal para el tráfico internacional.

Las autoridades también han impuesto normas adicionales para evitar congestiones. Los pasajeros asignados a estos vuelos deben completar el check-in de forma anticipada y llegar al aeropuerto aproximadamente 90 minutos antes de la salida programada. El objetivo es reducir el tiempo de permanencia dentro de las instalaciones y evitar acumulaciones de viajeros en zonas sensibles.

Otro elemento relevante del plan es la reserva de plazas. Alrededor del 15% de la capacidad total de cada vuelo está destinada a casos prioritarios, incluyendo personal humanitario, funcionarios diplomáticos, personal de seguridad o turistas con situaciones urgentes.

Por otro lado, los ciudadanos israelíes que decidan abandonar el país deberán firmar un documento oficial en el que reconocen que no podrán regresar durante al menos 30 días desde la fecha de salida.

Aeropuertos y aerolíneas bajo supervisión permanente

Las operaciones se realizan bajo supervisión directa del Ministerio de Transporte, junto con las autoridades militares y de seguridad nacional. El objetivo es garantizar que cada vuelo cumpla estrictamente los protocolos establecidos.

El aeropuerto Ben Gurion se mantiene operativo, pero con actividad muy reducida. Y es que, las medidas buscan equilibrar dos prioridades: permitir que las personas atrapadas puedan abandonar el país y, al mismo tiempo, mantener un nivel elevado de protección frente a posibles amenazas.

En este contexto, la coordinación entre autoridades civiles y militares se ha vuelto fundamental para gestionar cada movimiento de aeronaves. Los planes de vuelo se aprueban con antelación y los horarios pueden modificarse si las condiciones de seguridad cambian.

Reapertura gradual de corredores aéreos en Oriente Medio

El conflicto regional, que comenzó el pasado 28 de febrero, ha provocado el cierre inmediato de varios espacios aéreos en Oriente Medio. En los días siguientes, numerosos vuelos fueron cancelados y miles de pasajeros quedaron bloqueados en distintos países.

Durante la primera semana de crisis, el impacto sobre la aviación ha sido extremadamente notable. Datos de la empresa de análisis Cirium indican que se cancelaron 975 de los 1.113 vuelos programados hacia Israel, lo que equivale a más del 87% de las operaciones previstas.

Con el paso de los días, eso sí, algunos países empezaron a reabrir corredores aéreos limitados. Emiratos Árabes Unidos fue uno de los primeros en permitir ciertas operaciones, seguido por Catar y posteriormente Israel.

Unas reaperturas que se han realizado con gran cautela. Los vuelos autorizados suelen ser de repatriación o de carácter esencial, y en muchos casos se suspenden temporalmente si se detectan riesgos para la seguridad aérea.

Un impacto en la aviación que ya es internacional

La actual crisis en Oriente Próximo ha tenido consecuencias que van más allá de la propia región. Varias aerolíneas internacionales han tenido que modificar rutas para evitar zonas consideradas peligrosas, lo que incrementa los tiempos de vuelo y el consumo de combustible.

En paralelo, muchos gobiernos han organizado operaciones chárter para evacuar a sus ciudadanos desde Oriente Medio. Y en algunos casos, estos vuelos han utilizado aeropuertos alternativos situados en Omán o Arabia Saudí como puntos de salida seguros.

Algunas compañías comerciales también han colaborado en estas operaciones. Entre ellas se encuentran British Airways, Oman Air y Qatar Airways, que han proporcionado capacidad adicional para transportar a pasajeros varados en distintos países.

La realidad es, también, una: el desvío de rutas, el aumento del precio del combustible y las restricciones operativas están incrementando el coste de muchas operaciones.

Aunque los corredores aéreos empiezan a reabrirse de forma gradual, el futuro del tráfico aéreo en la región sigue siendo incierto. La evolución del conflicto determinará si las restricciones actuales pueden relajarse o si será necesario mantener controles estrictos durante más tiempo. De momento, ni EEUU, ni Israel, ni Irán quieren parar.

Más artículos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


Todos los canales

Últimos artículos