Claudia C./Aviación Digital, Sp.- La llegada inesperada de un intenso episodio de nieve ha paralizado parcialmente las operaciones en el aeropuerto de París-Charles-de-Gaulle (CDG), afectando a miles de pasajeros. Este jueves, las autoridades francesas se vieron obligadas a pedir a las aerolíneas que cancelaran el 10% de los vuelos programados, mientras se enfrentaban a importantes retrasos.
La nieve afecta a las salidas y llegadas del aeropuerto #París-Charles de Gaulle. Muchos retrasos, cancelaciones y desvíos.
— Alejandro Muñiz Delgado (@amunizdelgado) November 21, 2024
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Este escenario no solo ha generado caos logístico, sino que ha planteado preguntas clave sobre la resiliencia del sistema aéreo europeo ante fenómenos meteorológicos extremos, que parecen intensificarse con el cambio climático.
Una tormenta más fuerte de lo previsto
Lo que inicialmente se pronosticó como una nevada moderada terminó siendo un fenómeno más severo, dificultando las operaciones aeroportuarias en CDG, el principal centro aéreo de Francia. Equipos del Grupo ADP, responsable de la gestión del aeropuerto, trabajaron contrarreloj para despejar las pistas y descongelar aeronaves, tareas indispensables para garantizar la seguridad de vuelos y pasajeros.
#Internacional | Un 20% de los #vuelos previstos en el aeropuerto de #París Charles de Gaulle y un 25% de las salidas del de París-Orly fueron anulados ayer ante las dificultades que planteó la #nieve y las bajas temperaturas. pic.twitter.com/eoPudGO98I
— Diario EP (@Diario_EP) December 15, 2022
Sin embargo, estas medidas ralentizaron significativamente las operaciones, con un promedio de más de una hora de retraso por vuelo en la tarde del jueves, según datos de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC). Además, la situación afectó al tráfico aéreo en Le Bourget, conocido por recibir vuelos privados y de negocios.
Impacto en los pasajeros y en las aerolíneas
Air France, principal operadora en CDG, informó que sus operaciones estaban «perturbadas», lo que resultó en retrasos y cancelaciones de última hora. La aerolínea ofreció opciones de flexibilidad para los pasajeros afectados, como la posibilidad de posponer vuelos sin coste adicional o recibir créditos para futuros viajes. Sin embargo, estas medidas comerciales no lograron disipar el malestar de muchos viajeros atrapados en el aeropuerto, quienes enfrentaron largas esperas y la incertidumbre de no saber si podrían llegar a sus destinos.
La situación en París también tuvo un efecto dominó en otros aeropuertos europeos, evidenciando la interconexión del sistema aéreo. Mientras tanto, en el aeropuerto de Orly, el segundo de París, y en otros hubs regionales como Nantes-Atlantique, el impacto fue menor pero aún presente, con retrasos medios en algunas operaciones.
Have you traveled with British Airways? Were you on BA319 on 21st Nov 2024 from Charles de Gaulle to London Heathrow? You might be eligible for compensation! https://t.co/WQbHfmCwMj https://t.co/Pd5QNk7U67
— Flights Claim (@flights_claim) November 21, 2024
España y el efecto de la DANA: un paralelo climático
Mientras Francia lidiaba con la nieve, España enfrentaba los estragos de una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), que trajo lluvias torrenciales, granizo y, en algunas zonas, nevadas tempranas. La DANA interrumpió operaciones en varios aeropuertos españoles, aunque en menor escala que en París. En particular, vuelos con destino a Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat sufrieron desvíos y cancelaciones debido al clima adverso.
Esta coincidencia de fenómenos meteorológicos extremos en diferentes puntos de Europa subraya un desafío creciente para la aviación: cómo adaptarse a un entorno donde las condiciones severas son cada vez más frecuentes. Los sistemas de control de tráfico aéreo, las infraestructuras aeroportuarias y las políticas de gestión de emergencias están siendo puestos a prueba de formas inéditas.
¿Qué nos enseña este episodio?
El caos vivido en el aeropuerto de París-Charles-de-Gaulle combinado con la experiencia de otros aeropuertos europeos afectados por condiciones climáticas adversas, destaca la necesidad de abordar ciertos retos clave en el sector de la aviación. En primer lugar, la resiliencia operativa de los aeropuertos se pone en el centro del debate. Es crucial que las instalaciones refuercen sus capacidades para hacer frente a fenómenos meteorológicos inesperados. Esto incluye contar con equipos más avanzados para la limpieza de pistas y procesos eficaces que permitan reprogramar vuelos de manera rápida y segura, minimizando las interrupciones.

La comunicación con los pasajeros emerge como un aspecto esencial en situaciones de crisis. La claridad y la rapidez con la que se informa a los viajeros son determinantes para reducir la frustración. Ofrecer alternativas prácticas, como cambios de vuelos sin coste o créditos para futuros viajes, y mantener una constante actualización de la situación puede hacer una gran diferencia en la experiencia del usuario durante eventos climáticos severos.
Temporal de nieve provoca retrasos y anulaciones de vuelos en principal aeropuerto de París https://t.co/2AbptgMkN0
— Amelia Rueda (@ameliarueda) November 21, 2024
Por último, la cooperación internacional es un pilar fundamental en un sistema aéreo tan interconectado. Los países deben trabajar de forma conjunta, tanto en la predicción de fenómenos climáticos extremos como en la gestión de su impacto en el tráfico aéreo. La coordinación entre los organismos de control, aerolíneas y aeropuertos no solo es deseable, sino imprescindible para garantizar una respuesta efectiva ante estas eventualidades. En conjunto, estas lecciones resaltan la necesidad de una aviación más preparada y colaborativa en un contexto donde los desafíos climáticos son cada vez más frecuentes.







Chorradas de descripciones exculpando la negligencia en la reacción ante un fenómeno meteorológico llamado NIEVE. Se sabe que va a nevar, y su intensidad, al menos 24 horas antes.
¿Es que no han cáido nevadas fuertes en HELSINKI? En el aeropuerto de Helsinki, una flota de 200 vehículos y máquinas, desde arados hasta pulverizadores químicos, están preparados para limpiar sus tres pistas. Los operan 135 empleados de mantenimiento cualificados y formados, 75 de los cuales sólo son contratados para trabajar durante la temporada de invierno.
El plazo de Helsinki para despejar sus pistas de 3.500 metros de largo y 60 metros de ancho es aún más ajustado: 13 minutos. Por lo general, son capaces de realizar la tarea en 11 minutos, con la ayuda de agentes antihielo y patrones de barrido cuidadosamente planificados y practicados para retirar la nieve. Mientras se limpia una de las tres pistas del aeropuerto, las otras dos se mantienen en funcionamiento.
Tienen que estar dispuestos a querer y saber gasterse el dinero en inversión, contratando el asesoramiento (si no saben) de autoridades finlandesas. Pueden tranajar limpiando una pista mientras en la otra se opera para llegadas y salidas.