Aviación Digital, Sp.- Por primera vez, una fuerza aliada distinta de Estados Unidos afronta en Alemania un escenario de entrenamiento creado específicamente para trasladar al campo de maniobras algunas de las principales lecciones de la guerra de Ucrania: infiltración, vigilancia persistente, proliferación de drones y riesgo constante de detección.
El ejercicio comenzó el 28 de agosto en el Joint Multinational Readiness Center (JMRC) de Hohenfels, en Baviera, y está protagonizado por fuerzas especiales polacas. El escenario fue diseñado hace apenas unos meses por los Boinas Verdes del Ejército de Estados Unidos y, hasta ahora, únicamente había sido ejecutado en dos ocasiones durante 2026 por equipos estadounidenses, según informó Associated Press (AP).
La precisión es importante: no se trata del primer ejercicio con drones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en sentido amplio, sino de la primera vez que un aliado de Estados Unidos realiza este escenario concreto. La Alianza cuenta actualmente con 32 miembros.
Un recorrido de hasta 100 kilómetros detrás de una línea simulada
El supuesto operativo obliga a los militares polacos a infiltrarse a través de una línea defendida por una unidad aerotransportada del Ejército estadounidense que desempeña el papel de fuerza adversaria. Si consiguen atravesarla, deben avanzar hacia el norte durante aproximadamente 100 kilómetros, unas 60 millas, hasta alcanzar el área de entrenamiento de Grafenwoehr, donde el ejercicio culmina con un ataque mediante drones contra un objetivo simulado.
El itinerario introduce deliberadamente elementos que no suelen estar presentes en un polígono de instrucción completamente aislado. Entre Hohenfels y Grafenwoehr existen explotaciones agrícolas, localidades, sistemas de videovigilancia públicos y privados y zonas urbanizadas, incluida la ciudad de Amberg. El objetivo es obligar a las fuerzas participantes a gestionar no solo una amenaza militar convencional, sino también el riesgo de ser detectadas por una población civil conectada y por sensores distribuidos.
Un suboficial estadounidense familiarizado con el escenario explicó a AP que, en anteriores ediciones, los participantes estadounidenses llegaron a desprenderse de la indumentaria militar para reducir su visibilidad durante determinadas fases del ejercicio. Los avisos reales que ciudadanos puedan realizar a la policía sobre actividades sospechosas pueden terminar incorporándose al entrenamiento y ayudar a localizar al equipo.
Drones, perros y policía militar para localizar a las fuerzas infiltradas
El elemento aéreo no se limita al ataque final. La fuerza que actúa como adversario dispone de sistemas aéreos no tripulados (UAS, Unmanned Aircraft Systems) para buscar a los militares polacos durante su desplazamiento.
En anteriores iteraciones del ejercicio, el Ejército estadounidense contó con acceso a más de un centenar de drones. En caso de detección, el escenario permite desplegar más aeronaves no tripuladas o unidades de policía militar con perros para perseguir y localizar a los participantes. Los efectivos pueden ser declarados convencionalmente “capturados” o “eliminados” dentro de las reglas del ejercicio.
El planteamiento reproduce una de las transformaciones operativas más visibles del conflicto ucraniano: la creciente dificultad para permanecer oculto en un entorno cubierto por sensores relativamente baratos, drones de reconocimiento, cámaras y comunicaciones civiles.
“Estamos utilizando las lecciones aprendidas de Ucrania”, explicó un oficial de los Boinas Verdes destinado en el complejo de entrenamiento.. El propósito, añadió, es reproducir en la medida de lo posible los problemas que las fuerzas rusas y ucranianas han tenido que superar desde el inicio de la invasión a gran escala.
Hohenfels adapta su entrenamiento a un campo de batalla saturado de sensores
El JMRC es el único centro de entrenamiento de combate del Ejército estadounidense desplegado permanentemente fuera de Estados Unidos y está situado en la región bávara de Oberpfalz, cerca de Hohenfels. Su misión incluye preparar unidades estadounidenses, aliadas y asociadas para operaciones multidominio.
El protagonismo de los drones en Hohenfels no se limita al ejercicio de fuerzas especiales polacas. El centro ya ha incorporado cursos destinados a que las fuerzas de oposición operen pequeños sistemas no tripulados de reconocimiento y drones en primera persona (FPV, First-Person View) para reproducir amenazas observadas en conflictos recientes. Un curso documentado por el Ejército estadounidense en enero de 2026 perseguía precisamente ese objetivo.
Además, la actividad coincide con Saber Junction 26, una maniobra multinacional que se desarrolla en Hohenfels y en la que Estados Unidos está integrando drones, medidas antidron y guerra electrónica. La edición de 2026 reúne a miles de militares estadounidenses, aliados y socios, según información oficial del Ejército.
La guerra de Ucrania acelera el cambio doctrinal
Más allá del modelo concreto de Hohenfels, Ucrania se ha convertido en un laboratorio operativo para el empleo masivo de sistemas no tripulados, especialmente por la combinación de costes relativamente bajos, ciclos rápidos de modificación y producción a escala.
Can Kasapoğlu, investigador sénior y analista de defensa del Hudson Institute, señaló en una entrevista publicada el 30 de agosto que una de las principales conclusiones del conflicto es la capacidad de soluciones “asequibles, escalables y sostenibles” para competir con sistemas mucho más sofisticados y costosos. Su valoración apunta especialmente a la asimetría económica creada cuando un dron barato consigue destruir o inutilizar un activo de mucho mayor valor.
El impacto para la OTAN no se limita a comprar más drones. El problema operativo incluye detección, guerra electrónica, protección de las comunicaciones, dispersión, ocultación, defensa antidron y capacidad de mantener unidades logísticas y de mando bajo vigilancia aérea casi continua.
La experiencia de Hohenfels busca trasladar parte de ese entorno a la instrucción de fuerzas especiales, donde la supervivencia de un equipo infiltrado depende especialmente de limitar su firma visual, electrónica y humana.
Un modelo que podría extenderse a otros aliados
Un suboficial sénior implicado en el entrenamiento declaró a AP que la intención es repetir el escenario varias veces al año. También anticipó interés de una parte considerable de los 32 países de la OTAN, aunque por el momento no se ha publicado un calendario que identifique qué fuerzas aliadas participarán después de Polonia.
Por tanto, el ejercicio polaco funciona como una primera prueba internacional para un concepto todavía reciente. Su relevancia no está únicamente en el empleo de drones, sino en combinar esos sistemas con infiltración terrestre, población civil, vigilancia distribuida y persecución por una fuerza adversaria.
La evolución coincide además con un deterioro del entorno de seguridad alrededor de infraestructuras europeas. En agosto, Alemania confirmó el avistamiento de dos drones sobre una instalación militar en Mechernich pocos días después de que se encontrara un aparato con explosivos en el aeropuerto de Leipzig/Halle. Las autoridades alemanas mantienen abiertas las investigaciones sobre esos incidentes.






