Las diferencias entre Ryanair y Aena no cesan. La aerolínea irlandesa asegura que tiene capacidad para seguir creciendo en España, pero sostiene que la situación actual de la red aeroportuaria se lo impide. Mientras los grandes aeropuertos están prácticamente al límite de su capacidad, la compañía considera que operar en muchos aeródromos regionales resulta poco rentable debido a las tarifas que aplica el gestor aeroportuario.
El consejero delegado de Ryanair, Eddie Wilson, acaba de afirmar que la solución pasa por reducir las tasas en estos aeropuertos para incentivar la llegada de nuevas rutas, aumentar el número de pasajeros y favorecer el desarrollo económico de numerosas regiones.
Mientras tanto, la compañía continúa reorganizando su programación y trasladando parte de su capacidad hacia otros destinos europeos.
Ryanair reclama tarifas más bajas para crecer en España
Durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Eddie Wilson resumió la postura de la compañía con una frase que refleja el origen del conflicto: «No crecemos en España porque los aeropuertos que queremos están llenos y los que están vacíos son demasiado caros«.
Según explicó, actualmente Ryanair solo está incrementando su actividad en Málaga y Alicante. Sin embargo, ambos aeropuertos también comienzan a mostrar problemas de capacidad, una situación similar a la que ya viven Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat, donde el margen para seguir incorporando vuelos es cada vez menor.
Para la aerolínea, el verdadero potencial está en los aeropuertos regionales, aunque insiste en que sus actuales tarifas hacen inviables muchos proyectos de expansión.
Una flota de 950 aviones abre nuevas oportunidades
Ryanair afronta uno de los mayores planes de crecimiento de su historia. La compañía dispone actualmente de unos 650 aviones en propiedad y prevé incorporar alrededor de 300 más durante los próximos cinco años.
Esta ampliación obligará a decidir en qué países se distribuirán esas nuevas aeronaves. Wilson aseguró que España podría beneficiarse de una parte importante de esa inversión si se modificara la política tarifaria.
«Ryanair va a comprar 300 aviones en los próximos cinco años y me gustaría poner el máximo número de ellos en España, pero para eso tienen que bajar las tarifas«, afirmó.
La compañía sostiene que una reducción de las tasas no solo favorecería a las aerolíneas, sino también a Aena, ya que un mayor volumen de viajeros incrementaría los ingresos obtenidos por actividades comerciales como tiendas, restauración, aparcamientos o establecimientos libres de impuestos.
Málaga y Bérgamo, dos ejemplos del modelo que propone la compañía
Wilson utilizó varios casos para defender que una política de incentivos puede transformar un aeropuerto regional en un importante motor económico.
Uno de ellos fue el aeropuerto italiano de Bérgamo. Cuando Ryanair comenzó a operar allí en 2004, la instalación estaba centrada principalmente en el transporte de mercancías. En la actualidad supera los 20 millones de pasajeros anuales y se ha consolidado como uno de los aeropuertos con mayor crecimiento del norte de Italia.
También destacó el caso de Málaga. Desde que Ryanair estableció una base en la ciudad en 2010, la compañía ha ido ampliando progresivamente su presencia hasta alcanzar una flota de 20 aviones basada en el aeropuerto y conexiones con más de 90 destinos europeos.
El directivo incluso relacionó esa conectividad con la llegada de grandes empresas internacionales. A su juicio, la implantación de compañías como Google, Morgan Stanley o Vodafone demuestra que una buena red aérea favorece la inversión empresarial y considera que este modelo podría reproducirse en Galicia, Canarias, Baleares, Zaragoza, Granada, Jerez o el País Vasco.
Críticas a Aena por su política de precios
Buena parte del discurso del máximo responsable de Ryanair estuvo dirigido a cuestionar el funcionamiento del gestor aeroportuario español.
Wilson considera que Aena actúa en una posición dominante y puede fijar las tarifas sin la presión competitiva que existe en otros países europeos.
«Si yo estuviera en el Gobierno de España incentivaría a Aena para llenar los aeropuertos regionales«, aseguró.
También puso como ejemplo el aeropuerto londinense de Luton, del que Aena posee el 50% del capital. Allí, explicó, sí se han negociado descuentos para favorecer el incremento del tráfico aéreo.
«La semana pasada acordamos descuentos en el aeropuerto de Luton. Hacen eso en Reino Unido, pero no en España, porque allí no tienen un monopolio y tienen que competir con otras compañías«, afirmó.
Recorte de plazas y cierre de rutas regionales
El enfrentamiento entre Ryanair y Aena ya está teniendo consecuencias directas sobre la programación de vuelos.
La aerolínea anunció hace ya unos meses un nuevo recorte de 1,2 millones de plazas para este verano en varios aeropuertos regionales. Aunque todavía no ha detallado todas las rutas afectadas, sí confirmó el cierre total de sus operaciones en Asturias, eliminando las conexiones con Düsseldorf, Roma y Bruselas-Charleroi.
Esta decisión llegó después de abandonar Vigo y Tenerife Norte durante la temporada de invierno y de poner fin anteriormente a sus operaciones en Valladolid y Jerez.
No obstante, la compañía aclaró que esos 1,2 millones de plazas no desaparecerán completamente del mercado español. Aproximadamente la mitad se trasladará a grandes aeropuertos como Madrid, Barcelona, Málaga y Palma de Mallorca, mientras que el resto reforzará la programación en destinos internacionales como Marruecos, Italia o Croacia.
El aumento de las tasas mantiene abierto el conflicto
El origen de la disputa sigue siendo el incremento de las tarifas aeroportuarias aprobado por Aena para 2026. El gestor elevará un 6,5 % la tarifa media, que pasará a situarse en 11,03 euros por pasajero, lo que supone un incremento de 68 céntimos.
Para Ryanair, esta subida resta competitividad a muchos aeropuertos regionales y dificulta abrir nuevas rutas rentables. La aerolínea mantiene que España tiene una oportunidad importante para captar parte de su futura expansión, aunque insiste en que esa decisión dependerá de que cambie la política de tarifas aplicada por Aena.






