Aviación Digital, Sp.- El vuelo 13 de Starship ha permitido a SpaceX probar por primera vez el despliegue de satélites Starlink V3 reales y recopilar nuevos datos sobre el escudo térmico, aunque la pérdida del propulsor durante el retorno confirma que la fiabilidad del reencendido múltiple de los motores Raptor continúa siendo uno de los principales retos del programa.
Despegue desde Starbase después de dos aplazamientos
SpaceX lanzó el viernes 24 de julio la decimotercera prueba integrada de su sistema Starship-Super Heavy desde la plataforma 2 de Starbase, en el extremo sur de Texas. El vehículo, de aproximadamente 124 metros de altura, utilizó por segunda vez la configuración mejorada Versión 3 (V3) y despegó con los 33 motores Raptor 3 del propulsor Super Heavy en funcionamiento.
La misión había sufrido un aborto automático durante el encendido del 16 de julio. La telemetría mostrada en la retransmisión indicaba que varios motores no habían arrancado correctamente; distintas coberturas sitúan en cuatro el número de unidades afectadas durante la secuencia inicial, aunque no existe todavía un informe técnico público que detalle de forma definitiva el alcance de las sustituciones efectuadas posteriormente. SpaceX retiró el conjunto de la plataforma, realizó trabajos sobre varios Raptor y completó nuevas pruebas antes de volver a apilar la nave Ship 40 sobre el Booster 20.
El intento previsto para el 23 de julio también fue cancelado, esta vez por la nubosidad y las condiciones meteorológicas asociadas a la tormenta tropical Bertha. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos situó el sistema sobre Texas antes de su disipación, mientras SpaceX desplazó la oportunidad de lanzamiento al día siguiente para disponer de mejores condiciones de observación y seguimiento.
Desde el punto de vista regulatorio, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (Federal Aviation Administration, FAA) había cerrado el 13 de julio la investigación del percance registrado durante el vuelo 12. El organismo aceptó las conclusiones y medidas correctivas presentadas por SpaceX y autorizó la preparación del vuelo 13, condicionada al cumplimiento de los requisitos de seguridad y licencia aplicables.
Primer despliegue de satélites Starlink V3 desde Starship
La principal novedad de la misión fue el transporte y despliegue de 20 satélites Starlink V3 de producción destinados a ensayos. En vuelos anteriores, Starship había utilizado simuladores de masa o prototipos modificados, por lo que esta operación supuso la primera prueba del sistema de carga con unidades representativas de la próxima generación de la constelación. SpaceX confirmó que los 20 vehículos abandonaron la bahía de carga.
Los satélites extendieron sus paneles solares y antenas e intentaron enlazar mediante comunicaciones láser de alta capacidad con unidades Starlink que ya se encontraban en órbita. Associated Press informó de que consiguieron establecer enlaces con la constelación existente. Sin embargo, el vuelo no constituyó una inserción orbital operativa: los satélites siguieron la trayectoria suborbital de Starship y estaban destinados a reentrar en la atmósfera aproximadamente 20 minutos después de su separación.
Seis de las unidades incorporaban cámaras orientadas hacia Starship para obtener imágenes del sistema de protección térmica. El objetivo era observar el comportamiento de las losetas durante las fases de mayor exigencia aerodinámica y térmica. La nave también integraba losetas instrumentadas para medir cargas y diferentes soluciones de fijación en las aletas traseras y la sección inferior.
Super Heavy no completa el amerizaje controlado
Aunque los 33 Raptor funcionaron durante el despegue, el resultado fue menos favorable durante el retorno de Super Heavy. Tras la separación en caliente de las dos etapas y la maniobra de regreso, un número insuficiente de motores volvió a encenderse para la fase final de frenado.
El propulsor descendió a una velocidad superior a la prevista e impactó en el Golfo de México, por lo que SpaceX no consiguió validar el amerizaje controlado que constituía uno de los objetivos principales. La anomalía mantiene abierta la investigación sobre la fiabilidad del reencendido de los Raptor en condiciones reales de vuelo y después de una secuencia de ascenso completa.
La etapa superior, por el contrario, continuó su trayectoria prevista. Además de desplegar los satélites, la retransmisión indicó que efectuó un encendido de prueba en el espacio de aproximadamente 14 segundos. La maniobra buscaba recuperar un objetivo que no pudo completarse en el vuelo 12 debido a la situación anómala de la nave. Su rendimiento preciso deberá ser evaluado mediante la telemetría posterior al vuelo.
Starship atravesó posteriormente la reentrada, ejecutó la maniobra de giro previa al aterrizaje y realizó un amerizaje suave en la zona prevista del océano Índico, al oeste de Australia. SpaceX confirmó el final de la misión después de algo más de una hora de vuelo.
Impacto técnico para Starship V3
El vuelo 13 representa un avance en tres áreas: operación de una carga útil real, comunicaciones láser entre satélites y recuperación de datos externos sobre el escudo térmico. Estas pruebas acercan el vehículo a una misión comercial de carga, pero todavía no demuestran una inserción estable en órbita terrestre, la recuperación de las dos etapas ni la reutilización rápida que define la arquitectura prevista por SpaceX.
El fallo del propulsor también obliga a separar los resultados de ambas etapas. Ship 40 completó buena parte de sus objetivos, mientras que Booster 20 volvió a encontrar dificultades en una maniobra crítica de reencendido. La compañía deberá determinar si el problema estuvo relacionado con los propios motores, con la alimentación de propelente, con la secuencia de arranque o con la lógica de control. Por ahora, no hay datos suficientes para atribuir una causa.
Desde la perspectiva de reutilización, el sistema de protección térmica es otro elemento determinante. SpaceX necesita demostrar que Starship puede atravesar repetidamente la reentrada sin reparaciones extensas antes de intentar que la torre de lanzamiento capture también la etapa superior. Los datos obtenidos por las seis cámaras y los sensores instalados serán, por tanto, tan relevantes como el amerizaje final.
La NASA sigue de cerca el programa
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) mantiene contratos con SpaceX para desarrollar una variante de Starship como Sistema de Aterrizaje Humano (Human Landing System, HLS) del programa Artemis.
La arquitectura vigente ya no contempla que Artemis III realice un alunizaje. Esa misión, prevista para 2027, probará en órbita terrestre baja el acoplamiento de Orion con vehículos de demostración de SpaceX y Blue Origin. El primer alunizaje tripulado se mantiene como objetivo de Artemis IV, a comienzos de 2028, y la selección del módulo dependerá de la disponibilidad y madurez de los proveedores.
Spaceflight Now, citando una evaluación reciente de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense (GAO), señaló que SpaceX acumula más de un año de demora respecto a su planificación original para determinados hitos del HLS y que el desarrollo del Raptor continúa clasificado como un riesgo principal. La misma información recoge la respuesta de la NASA, que considera que parte de la evaluación no refleja por completo los cambios introducidos en la campaña Artemis durante febrero y marzo de 2026.
Un resultado útil, pero no una validación completa
El vuelo 13 ha proporcionado a SpaceX un resultado mixto: la etapa superior desplegó su primera carga útil Starlink V3, ejecutó nuevas pruebas de propulsión y protección térmica y terminó con un amerizaje controlado. Super Heavy, sin embargo, no logró completar una fase fundamental para la recuperación.
La misión amplía la experiencia operacional de la configuración V3, pero no elimina los principales interrogantes sobre la fiabilidad de los motores durante el retorno, la entrada efectiva en órbita, el repostaje criogénico entre naves y la reutilización integral. Esos elementos serán indispensables tanto para las operaciones comerciales de Starlink como para las futuras demostraciones del HLS de Artemis.






