Aviación Digital, Sp.- La factoría de Airbus en Getafe (Madrid) será mañana, sábado 12 de septiembre, el punto de partida de una nueva manifestación de la plantilla en huelga, que recorrerá el trayecto hasta la sede del Ministerio de Industria y Turismo. La convocatoria llega en un momento especialmente delicado del conflicto: tras semanas de paros, la dirección ha logrado un preacuerdo con tres de los ocho sindicatos con presencia en la empresa, pero dos de los tres que mantienen la huelga, CGT y ÚTIL, quedaron fuera de esa negociación, y la plantilla afronta ahora un referéndum vinculante cuyas condiciones aún generan incertidumbre.
Un preacuerdo firmado sin dos de los sindicatos convocantes
El pasado viernes 4 de septiembre, Airbus alcanzó un principio de acuerdo con CCOO, SIPA (Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos) y ATP, con la mediación del Ministerio de Industria y Turismo, que dirige Jordi Hereu. La propuesta contaría con el respaldo de en torno al 88% de la representación sindical del comité de empresa. Sin embargo, ÚTIL y CGT, dos de los tres sindicatos que mantienen convocada la huelga indefinida desde el 25 de agosto junto a UGT, no participaron en esa mesa. Fuentes de ÚTIL han explicado a Aviación Digital que ese viernes no se les permitió tomar parte en la reunión alegando que no había garantías de que fueran a respaldar el texto, pese a que, tampoco se les había facilitado el documento previamente. CGT, por su parte, presentó una denuncia contra el ministro Hereu y la empresa por negociar al margen de su representación.
El preacuerdo, según ha trascendido, contempla una subida salarial ligada al IPC real más una recuperación del poder adquisitivo del 7,95% repartida en cuatro años hasta 2029, un pago único de 2.000 euros brutos no consolidables, revisiones individuales y por promoción del 0,5% anual, el mantenimiento íntegro del actual esquema de teletrabajo (dos días semanales) y condiciones para los empleados que puedan incorporarse a la futura sociedad espacial conjunta que Airbus prevé constituir con Leonardo y Thales.
Una votación por 67 votos y una tregua que no estaba prevista
Con el preacuerdo ya sobre la mesa, la plantilla votó el lunes 7 y martes 8 de septiembre en asamblea si suspendía la huelga a la espera del referéndum o la mantenía activa. El resultado fue muy ajustado: un 51,23% se decantó por continuar frente a un 48,77% que prefería pausarla, una diferencia de apenas 67 votos sobre el total. El reparto por planta mostró un país sindical partido en dos: en Cádiz (Puerto Real) un 94,3% votó pausar la huelga y en Illescas y Tablada (Sevilla) lo hizo en torno al 60%, mientras que en San Pablo (Sevilla) y, sobre todo, en Getafe, la planta más grande con unos 9.000 de los cerca de 14.000 empleados de Airbus en España, se impuso la opción de mantenerla.
Pese a ese resultado favorable a seguir en huelga, el comité de huelga (CGT, UGT y ÚTIL) optó por dar unos días de tregua y pausar los piquetes en las puertas de las plantas, una decisión que, según fuentes de ÚTIL, busca dar margen a nuevas conversaciones con la empresa antes del referéndum. Ese movimiento ha sido señalado por varios análisis publicados el 10 de septiembre como un factor que resta presión negociadora justo en la recta final del proceso, al reducirse el impacto productivo de la huelga mientras esta sigue formalmente convocada.
«Nos entregaron una propuesta esquemática y sin respuestas»
El martes 8 de septiembre, ya con la votación en marcha, Airbus se reunió en Getafe con los sindicatos del comité de huelga. Según el relato trasladado por ÚTIL a Aviación Digital, ese encuentro no supuso una negociación real: la empresa se limitó a entregar su propuesta, redactada, en palabras del sindicato, de forma «muy esquemática» y con numerosos puntos sin aclarar. El comité de huelga trasladó entonces a la dirección una batería de cuestiones que esta se comprometió a responder el miércoles 9 de septiembre. Según ÚTIL, esa respuesta no había llegado todavía en la noche del jueves 10, mientras la empresa mantenía, en paralelo, sesiones informativas de CCOO y SIPA dirigidas a explicar el preacuerdo a la plantilla con, según trasladan fuentes sindicales, escaso éxito.
Uno de los puntos que más preocupa a los trabajadores, de acuerdo con varios análisis del proceso, es que el referéndum vinculante anunciado para la semana próxima pudiera limitarse a validar «las bases y los compromisos principales» del acuerdo y no su texto íntegro y detallado, lo que dejaría sin resolver aspectos como la aplicación exacta de las subidas salariales o las condiciones del paso de personal al proyecto espacial conjunto.
La sombra de los dos últimos convenios
Parte de la desconfianza que atraviesa este proceso, tiene raíces anteriores a la huelga actual. Los dos últimos convenios colectivos de Airbus en España, el VI (firmado por CCOO y UGT) y el VII (firmado por CCOO y ATP), no satisficieron a buena parte de la plantilla, hasta el punto de que, en la firma de uno de ellos unos 5.000 trabajadores se concentraron a las puertas del edificio donde iba a rubricarse para mostrar su rechazo, y el convenio se firmó de todas formas. Ese antecedente, explica en buena medida por qué una parte de la plantilla ha preferido articular esta movilización al margen de las siglas: según ÚTIL, la iniciativa de la huelga y de la manifestación de mañana ha partido de los propios trabajadores, con los sindicatos aportando cobertura legal y representación en la negociación.
El propio proceso de 2026 ha dejado ya un episodio similar: tras el preacuerdo alcanzado el 17 de julio, CCOO, SIPA y ATP lo suscribieron, sin esperar a que la asamblea lo validara en la votación del 24 de julio, en la que la plantilla lo rechazó por un margen ajustado (49,15% en contra frente a 45,95% a favor, con un 81,44% de participación). Ese episodio, se vivió entre parte de los huelguistas como una traición, y es el precedente directo de la desconfianza con la que ahora se afronta el nuevo preacuerdo de septiembre.
UGT, en una posición intermedia
UGT ocupa una posición distinta dentro del comité de huelga: no firmó el preacuerdo de julio ni el de septiembre, pero tampoco comparte todos los planteamientos de CGT y ÚTIL. UGT podría ser la organización «más propensa a firmar» un acuerdo si las condiciones mejoran, aunque de momento sigue comprometida con el proceso asambleario y no se ha desmarcado del comité de huelga.






