Eduardo Gavilán, Aviación Digital, Sp.– En el marco del Passenger Terminal Expo en IFEMA, un evento que reúne lo último en tecnología y diseño aeroportuario, Aviación Digital tuvo el privilegio de entrevistar a Carlos Lamela, el destacado arquitecto de Estudio Lamela Arquitectos.
Reconocido por su trabajo en las terminales T4 y T4S del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, Lamela no solo es un maestro de la arquitectura, sino también un apasionado piloto de hidroaviones. Esta combinación única de talentos dio pie a una conversación fascinante sobre cómo su amor por la aviación inspira sus creaciones arquitectónicas.

El nacimiento de un ícono: La terminal T4
La terminal T4 no es solo un aeropuerto; es un símbolo de la modernidad de Madrid y un hito en la arquitectura mundial. Carlos recuerda con entusiasmo cómo empezó todo: «Fue nuestra primera terminal, ganamos el concurso en unión del equipo de Richard Rogers. Nunca habíamos hecho una terminal aeroportuaria y tuvimos la suerte de ganar el concurso de la obra más grande del mundo en ese momento: un millón cien mil metros cuadrados«.
Este proyecto, completado hace casi 20 años, marcó el inicio de la trayectoria de Estudio Lamela en el diseño de aeropuertos.
El diseño innovador de la T4, con sus líneas curvas y su uso magistral de la luz natural, le valió reconocimientos como el premio al «edificio mejor construido del mundo» en 2006. «Sabíamos que era un proyecto singular, pero no imaginábamos la repercusión que tendría«, admite Lamela, quien compara este logro con «tocarse el gordo profesional«.
Una pasión por el vuelo
Más allá de su éxito como arquitecto, Carlos Lamela es un piloto de hidroaviones con una trayectoria impresionante. «La saqué [la licencia] en Italia hace 25 años«, cuenta. «Creo que soy el único piloto civil en España con 25 años seguidos renovándola cada año«. Su pasión por la aviación comenzó desde pequeño y se consolidó con su formación en Italia, donde también ha sido profesor de arquitectura en el Politécnico de Milán.
Para Lamela, volar hidroaviones es más que un pasatiempo: «Me han encantado siempre los aviones. Acabar siendo arquitecto de terminales aeroportuarias y piloto tiene una conexión especial«. Esta faceta lo lleva cada año al Lago de Como, donde renueva su licencia y disfruta de la libertad del cielo y el agua.

La intersección entre arquitectura y aviación
Para Carlos, sus dos pasiones no están separadas; se enriquecen mutuamente. «La arquitectura es arte, ciencia y técnica, y la aviación también requiere precisión y visión«, explica. Este enfoque se refleja en sus diseños, como la T4, que evoca la ligereza y la amplitud del vuelo. «Me encanta el mundo de la aviación histórica«, añade, mencionando su vínculo con la Fundación Infante de Orleans (FIO), donde participa en eventos y entrenamientos.
Lamela también destaca la relevancia de la aviación en la sociedad actual: «¿Alguien imagina un mundo sin aviones? España no tendría 90 millones de turistas sin ellos, y la carga aérea, especialmente tras la pandemia, ha crecido exponencialmente«.
Proyectos actuales y horizontes futuros
Estudio Lamela no se detiene. Actualmente, el equipo trabaja en proyectos internacionales de gran envergadura. «Tenemos el aeropuerto de Schiphol, que ganamos hace ocho años y sigue en proceso, además de ampliaciones en Tijuana y Guadalajara en México«, detalla Carlos. También menciona una nueva terminal en Guadalajara y una oficina en Los Ángeles, donde ya tienen contratos con el aeropuerto local. «El mundo aeroportuario es pequeño, pero los proyectos son enormes«, reflexiona.
Al despedirnos, Carlos deja una idea que resume su vida y obra: «La arquitectura y la aviación son formas de conectar personas, lugares e ideas. Ambas me permiten explorar nuevos horizontes, en la tierra y en el cielo«. Desde la icónica T4 hasta los cielos del Lago de Como, Carlos Lamela demuestra que su talento trasciende los planos para elevarse, literalmente, hacia las alturas.






