Aviación Digital, Sp.- Un satélite geoestacionario suele morir con sus sistemas intactos: lo que se agota es el combustible. Por eso tiene tanto peso la revelación que publicó el 27 de septiembre el South China Morning Post: investigadores chinos aseguran haber repostado en órbita un satélite BeiDou, la constelación china equivalente al GPS estadounidense, a decenas de miles de kilómetros de la Tierra.
Un hito revelado en una revista científica
La información procede de un artículo sometido a revisión por pares en el Journal of Deep Space Exploration, firmado por un equipo del Laboratorio de Exploración del Espacio Profundo, un centro financiado por el Estado chino. Según recoge el South China Morning Post (SCMP), los autores afirman que China ha «proporcionado por primera vez repostaje de propelente a temperatura ambiente a un satélite BeiDou de alta órbita».
El texto no identifica los satélites implicados ni fija una fecha concreta. El SCMP sitúa la operación a principios de 2025, mientras que el portal Interesting Engineering la fecha en febrero de 2026. Con la información pública disponible, la cronología exacta sigue sin confirmar.
El dato técnico relevante es el tipo de propelente: se trataría de un combustible almacenable a temperatura ambiente, y no de un propelente criogénico. Es la familia habitual en los sistemas de propulsión química de los satélites de comunicaciones y navegación, lo que hace la técnica directamente aplicable a flotas ya en servicio.
Los precedentes: Shijian-21 y Shijian-25
El anuncio encaja en una secuencia de actividades chinas de servicio en órbita seguidas de cerca por analistas occidentales. El satélite Shijian-25, lanzado el 6 de enero de 2025, se acopló con el Shijian-21 en órbita geosíncrona, a unos 35.786 km sobre el ecuador, entre finales de junio y principios de julio de 2025, según datos de seguimiento óptico de la empresa suiza s2a systems recogidos por SpaceNews.
Los analistas interpretaron aquella maniobra como una probable prueba de repostaje; Pekín no ha detallado su finalidad.
El Shijian-21 no era un desconocido. En 2022 remolcó un satélite BeiDou-2 fuera de servicio hasta una órbita cementerio, por encima del cinturón geoestacionario, una demostración de captura y traslado de un objeto no cooperativo.
Implicaciones estratégicas y militares
Prolongar la vida de satélites de navegación, comunicaciones y vigilancia tiene un valor evidente: estos activos son de doble uso, civil y militar, y su sustitución exige años de fabricación y un lanzamiento.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF) ha advertido reiteradamente del crecimiento de las capacidades espaciales chinas, un contexto en el que el ritmo de lanzamientos también pesa: Yang Yiqiang, fundador de la empresa CAS Space, avanzó en abril un objetivo de unos 140 lanzamientos orbitales para 2026, según SpaceNews.
Según la información difundida por CGTN, ningún país había demostrado hasta ahora una transferencia confirmada de propelente entre satélites a semejante altitud. La referencia occidental más próxima son los vehículos MEV de Northrop Grumman, que se acoplan a satélites geoestacionarios para asumir su control de actitud y posición, pero sin trasvasar combustible.
Varios análisis subrayan además la otra cara de la moneda: la capacidad de aproximarse, acoplarse e interactuar con otro satélite es, por definición, tecnología de doble uso con potencial antisatélite. Ninguna fuente oficial china ha atribuido ese propósito a estas operaciones.
El siguiente escalón: los criogénicos
Los propios investigadores reconocen que el logro es parcial. Según el SCMP, subrayan la necesidad de desarrollar tecnologías de transferencia de propelentes a muy baja temperatura, que ofrecen mayor rendimiento para naves de gran tamaño y misiones al espacio profundo, pero que plantean retos de ebullición y gestión térmica mucho más complejos.
El contexto de la constelación también cuenta. De acuerdo con CGTN, el sistema BeiDou tiene 56 satélites activos rastreados, y la Oficina de Navegación por Satélite de China anunció este año planes para una actualización en órbita de la constelación.






