Aviación Digital, Sp.- Doce años después de que un MD-83 se estrellara en el Sahel maliense, la justicia francesa ha puesto el foco no solo en lo que ocurrió en la cabina aquella madrugada, sino en cómo se había preparado a quienes iban a los mandos. El Tribunal Correccional de París dictó sentencia el 28 de septiembre de 2026 y declaró a la compañía española Swiftair culpable de homicidio involuntario por el siniestro del vuelo AH5017.
La multa máxima, doce años después
La sanción, 225.000 euros, es la máxima que contempla el derecho penal francés para una persona jurídica por este delito, y coincide con lo que había solicitado la Fiscalía. La defensa de Swiftair pedía la absolución. El juicio se celebró en marzo de 2026, a lo largo de unas tres semanas, y concluyó el 26 de marzo, según recogieron la prensa francófona. Se trata de la segunda condena por homicidio involuntario a una aerolínea como persona jurídica en Francia, después de la de Air France y Airbus por el accidente del vuelo AF447 Río-París de 2009.
Qué ocurrió el 24 de julio de 2014
El avión, un McDonnell Douglas MD-83 matrícula EC-LTV propiedad de Swiftair y fletado por Air Algérie, despegó de Uagadugú (Burkina Faso) rumbo a Argel a las 01:15 UTC. Treinta y dos minutos después se estrelló cerca de Gossi, en Mali. Murieron sus 110 pasajeros y los seis tripulantes, todos españoles. Entre las víctimas había 54 ciudadanos franceses, lo que explica la competencia de la justicia de ese país.
El informe final, publicado el 22 de abril de 2016 por la comisión de investigación de Mali con el apoyo del BEA (Bureau d’Enquêtes et d’Analyses, la autoridad francesa de investigación de accidentes), estableció que el avión volaba a nivel de vuelo FL310 (unos 31.000 ft, cerca de 9.450 m) en una zona de actividad convectiva. Los sistemas antihielo de los motores no estaban activados. Los cristales de hielo obstruyeron los captadores de presión Pt2, lo que falseó la lectura de EPR (relación de presiones del motor, el parámetro con el que se gestiona el empuje) y llevó al sistema de empuje automático (autothrottle) a reducir la potencia real.
El avión fue perdiendo velocidad hasta entrar en pérdida. El informe enumera entre las causas «la ausencia de reacción de la tripulación a la disminución de velocidad», así como a la aparición del buffet, del vibrador de palanca (stick shaker) y de la alarma de pérdida, y «la ausencia de acciones adaptadas de la tripulación sobre los mandos».
La formación, en el centro de la sentencia
El tribunal no se limitó al error de la tripulación. Según la prensa especializada francesa, concluyó que la «negligencia» de Swiftair en la formación y el entrenamiento de sus pilotos «contribuyó de forma cierta» al accidente. Air Journal señala que ninguno de los dos pilotos había recibido formación sobre aproximación y recuperación de la pérdida desde su incorporación a la compañía; estaba programada para noviembre de 2014.
El tribunal consideró que el comandante no había superado adecuadamente las verificaciones de competencia y que la tripulación no había completado los vuelos de refresco exigidos tras un periodo de inactividad. Observalgérie añade que ambos pilotos volvían de varios meses sin volar.
El precedente del 8 de junio
Hay un dato que pesa especialmente en este caso. Según recoge Air Journal a partir de los trabajos del BEA, apenas seis semanas antes, el 8 de junio de 2014, otro MD-83 de Swiftair había perdido velocidad en crucero con el empuje automático conectado. La diferencia estuvo en la respuesta: aquella tripulación inició un descenso y activó el antihielo de los motores antes de que se produjera la pérdida.
El mismo tipo de avión, el mismo operador, el mismo fenómeno. Una tripulación reconoció la situación a tiempo
Ese contraste ilustra el argumento central del fallo: la amenaza era conocida y recuperable, y la diferencia la marcaron la preparación y el reconocimiento temprano de la situación.
Reacciones y próximos pasos
Sébastien Busy, abogado de la mayoría de las familias, declaró que la sentencia «supone un alivio para familias que llevan más de 12 años luchando para que se haga justicia». Las familias se agruparon en la asociación AH5017 Ensemble.
Swiftair, mantiene que cumplió la normativa de seguridad, que no debería haber sido declarada responsable y que el juicio no debió celebrarse tras el sobreseimiento del caso en España. La compañía estudiará la resolución con sus asesores y dispone de diez días para recurrirla.






