Aviación Digital, Sp.- El incidente se produjo el pasado 6 de septiembre de 2026 a bordo del vuelo Delta 2311, que cubría la ruta entre Los Ángeles (LAX) y Salt Lake City (SLC) con 174 pasajeros y 6 tripulantes a bordo. La aeronave activó el despliegue automático de las máscaras de oxígeno y realizó un descenso de emergencia antes de desviarse al Aeropuerto Internacional Harry Reid, en Las Vegas, sin que se registraran heridos entre los ocupantes.
Diez minutos de descenso controlado
Según la información disponible, la tripulación del vuelo 2311 detectó el fallo de presurización y ejecutó un descenso de emergencia a un ritmo aproximado de 2.700 pies por minuto, llevando la aeronave desde su altitud de crucero hasta unos 9.000 pies (2.700 metros) en unos diez minutos, el procedimiento estándar para estos casos. Delta Air Lines emitió un comunicado en el que señaló que «la tripulación del vuelo 2311 LAX-SLC siguió su entrenamiento y sus procedimientos para llevar la aeronave a una altitud óptima cuando ocurrió un problema inesperado de presurización». Tras el aterrizaje seguro en Las Vegas, la compañía dispuso una aeronave de sustitución para que los pasajeros pudieran completar el viaje hasta Salt Lake City.
Investigación en curso
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) investigan las causas del fallo de presurización. Según informaciones disponibles, un informe preliminar sobre el origen de la avería se espera para octubre de 2026, y la investigación deberá determinar si el fallo se debió a fatiga de un componente por mantenimiento rutinario o a un defecto sistémico. No se ha identificado aún, por tanto, una causa técnica confirmada, por lo que cualquier atribución en este momento debe considerarse provisional.
Un fallo con precedentes en el mismo modelo
El incidente del vuelo 2311 se suma a otros episodios de pérdida de presurización en Boeing 737-900ER de Delta Air Lines en los últimos años, entre ellos uno registrado en septiembre de 2024. Los sistemas de presurización de cabina mantienen una diferencia de presión controlada entre el interior de la aeronave y la atmósfera exterior a altitud de crucero; un fallo en estos sistemas obliga a la tripulación a descender rápidamente a una altitud en la que los ocupantes puedan respirar con normalidad sin depender del oxígeno suplementario, un procedimiento de emergencia estandarizado y sometido a entrenamiento periódico obligatorio.
Mientras se conocen los resultados de la investigación de la FAA y la NTSB, Delta no ha informado de medidas específicas sobre la flota de 737-900ER más allá de la revisión rutinaria de la aeronave afectada tras el suceso. Este tipo de incidentes, aunque alarmantes para los pasajeros, se resuelven en la inmensa mayoría de los casos sin consecuencias para la seguridad de los ocupantes gracias a los procedimientos y sistemas de respaldo diseñados para estas contingencias.






