El Pentágono y Lockheed pactan 850 F-35 en diez años, aún pendientes del Congreso

El acuerdo cubriría un mínimo de 850 aviones para el Departamento de Defensa a lo largo de una década, lo que supone una media aproximada de 85 aparatos al año, e incluiría repuestos iniciales, kits de modificación y sostenimiento.

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El Departamento de Defensa de EE. UU. y Lockheed Martin han pactado un marco de diez años que garantiza al menos 850 cazas F-35 para las fuerzas estadounidenses, con un compromiso de inversión propia de la industria de 7.000 millones de dólares, pero sin contrato firmado y a expensas de la aprobación del Congreso.

Aviación Digital, Sp.- El anuncio abre un posible cambio de modelo en el mayor programa de combate occidental: pasar de compras anuales a un compromiso plurianual que dé previsibilidad a Washington, a los aliados y a una cadena de suministro que arrastra retrasos y problemas de calidad.

Según los datos publicados por la prensa especializada, el acuerdo es un marco y no un contrato.

Cubre un mínimo de 850 aviones para el Departamento de Defensa a lo largo de una década, lo que supone una media aproximada de 85 aparatos al año, e incluye repuestos iniciales, kits de modificación y sostenimiento.

Además, contempla mantener el ritmo de producción en 156 aeronaves anuales, una cifra que incluye los pedidos de clientes internacionales.

Qué se ha acordado y qué no

A cambio de ese horizonte de demanda, Lockheed Martin se compromete a autofinanciar al menos 7.000 millones de dólares en iniciativas de apoyo al F-35, de acuerdo con la información del Pentágono recogida por el medio especializado estadounidense Defense News.

La compañía sostiene que la estabilidad de los pedidos le permitirá tres cosas:

  • Comprar materias primas en volumen
  • Acortar plazos de entrega
  • Reducir el precio unitario

Eso sí, aún faltan detalles por saberse como el valor total del contrato, el precio por avión, el calendario de entregas, los lotes ni los clientes internacionales concretos. Tampoco se han detallado los incentivos de rendimiento a los que alude el Pentágono.

El obstáculo del Congreso

El propio marco queda condicionado a la aprobación y financiación del Congreso estadounidense.

Y es que, no podrá convertirse en contrato hasta que las versiones de la Cámara de Representantes y del Senado de la ley anual de política de defensa se aprueben y se unifiquen.

La Cámara aprobó la suya en julio, mientras que en el Senado el texto quedó bloqueado y los líderes lo han aplazado hasta después de las elecciones legislativas de noviembre.

A ello se suma que el año fiscal 2027 arrancó sin presupuesto de defensa completo. Una ley transitoria mantiene el gasto a los niveles del año anterior hasta el 11 de diciembre y, con carácter general, impide iniciar programas nuevos o compras plurianuales.

La petición presupuestaria para 2027 solicita 85 F-35 para los distintos servicios, mientras que el Congreso financió solo 47 en el ejercicio 2026. Si el Legislativo modifica o recorta los volúmenes, Lockheed dispone de un mecanismo para recuperar sus inversiones.

Cadena de suministro y disponibilidad

El consejero delegado de Lockheed, James Taiclet, explicó que cerca del 60 % del avión procede de la cadena de suministro de la compañía y que uno de sus mayores costes es el retraso o la baja calidad de los componentes que llegan a la línea de montaje final.

Entre los proveedores principales figuran Northrop Grumman, que fabrica el fuselaje central, y BAE Systems, responsable del fuselaje trasero.

El sindicato IAM, que representa a los trabajadores de la planta de Fort Worth (Texas), respalda el pacto y pide al Congreso que lo autorice: según su presidente, Brian Bryant, un compromiso de diez años indica a proveedores y empleados que Washington se toma en serio el programa.

El contexto operativo explica parte de la urgencia. Un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE. UU. (GAO) publicado en junio concluyó que la tasa de aviones disponibles para misión cayó del 67 % en el año fiscal 2021 al 44 % en 2025.

Lockheed sostiene que los pedidos estables permitirán mejorar la disponibilidad al facilitar compras en bloque y plazos de reparación más cortos. Por su parte, la Fuerza Aérea comunicó al Congreso el 16 de octubre que necesita 1.509 cazas con capacidad de combate para 2035, de los que alrededor del 40 % serían F-35A.

Para los usuarios internacionales del F-35, entre ellos varios países europeos, el mantenimiento de un ritmo de 156 aviones al año es una señal de estabilidad industrial, pero no sustituye a un contrato. Hasta que el Departamento de Defensa y la oficina del programa conjunto negocien precios y calendarios, los plazos y costes reales seguirán siendo una incógnita.

Cabe esperar que el debate se prolongue al menos hasta que el Senado desbloquee la ley de defensa tras las elecciones.

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