Aviación Digital, Sp.- Europa lleva años discutiendo si su industria privada de lanzadores puede dar el salto del prototipo a la producción en serie. La respuesta empieza a medirse en euros: el 1 de septiembre de 2026, la española PLD Space anunció la ampliación de su Serie C en 108 millones, apenas cinco días después de cerrar con la Agencia Espacial Europea el primer gran contrato del European Launcher Challenge.
Mitsubishi Electric repite al frente del tramo
La ampliación ha vuelto a estar liderada por Mitsubishi Electric, el conglomerado tecnológico japonés que ya encabezó el cierre inicial de la Serie C, de 180 millones de euros, en marzo de 2026. Con este segundo tramo, la ronda alcanza los 288 millones y la financiación total captada por la compañía desde su fundación se sitúa en 488 millones.
Junto al inversor japonés han participado COFIDES, la sociedad de gestión de fondos de titularidad mayoritariamente pública, que repite en el capital, y dos nombres nuevos: Endeavor Catalyst y el Spain Oman Private Equity Fund (SOPEF), vehículo de coinversión hispano-omaní gestionado por MCH Private Equity.
Una financiación por capas: capital, deuda y contrato público
El tramo anunciado se apila sobre una estructura de recursos no dilutivos poco habitual en el sector. En abril de 2026, PLD Space firmó una línea de venture debt de 30 millones de euros con el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Y el 27 de agosto, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) le adjudicó un contrato del European Launcher Challenge (ELC) valorado en 158,9 millones de euros, en la misma tanda en la que resultaron seleccionadas la alemana Isar Aerospace y Rocket Factory Augsburg.
La combinación es relevante desde el punto de vista industrial: el capital privado cubre la inversión en capacidad productiva, mientras el contrato de la ESA aporta visibilidad de demanda institucional, el factor que históricamente ha faltado a los microlanzadores europeos para justificar una cadena de suministro dimensionada.
Dónde va el dinero: Elche, Teruel y Kourou
La compañía ha indicado que los fondos se destinarán a industrializar y comercializar el MIURA 5, un lanzador de dos etapas con primera etapa recuperable, propulsado por motores TEPREL-C de diseño propio que queman bioqueroseno y oxígeno líquido. En concreto, el capital servirá para ampliar la capacidad de fabricación y ensayo en las instalaciones de Elche (Alicante) y Teruel, desarrollar la infraestructura de lanzamiento en el Centro Espacial de la Guayana, en Kourou (Guayana Francesa), y preparar el arranque de las operaciones comerciales.
«Este nuevo hito refuerza nuestra capacidad para ejecutar la transición de PLD Space hacia un proveedor global de lanzamientos comerciales, manteniendo al mismo tiempo un riguroso control operativo y financiero», declaró Ezequiel Sánchez, presidente ejecutivo de la compañía.
De acuerdo con los datos publicados por la propia empresa y recogidos por EU-Startups, PLD Space supera los 500 empleados y más de 188.000 metros cuadrados de instalaciones repartidas entre España, la Guayana Francesa y Duqm (Omán), donde desarrolla una segunda base de lanzamiento.
Cuenta atrás para el primer vuelo orbital
PLD Space está completando las pruebas de integración y cualificación del primer vehículo de vuelo del MIURA 5, con las operaciones iniciales de lanzamiento previstas desde Kourou antes de que termine 2026. La empresa mantiene como objetivo escalar la producción hasta una cadencia de 30 lanzamientos anuales en el horizonte de 2030, una cifra que exigirá una tasa de fabricación y una logística de recuperación sin precedentes en el sector espacial español.
El vehículo está orientado al mercado de pequeños satélites y a órbitas comercialmente relevantes: órbita terrestre baja (LEO, Low Earth Orbit), ecuatoriales, inclinaciones medias, polares y heliosíncronas (SSO, Sun-Synchronous Orbit), tanto en misiones dedicadas como en modalidad rideshare. La compañía prevé recuperar la primera etapa mediante amerizaje para su reutilización en vuelos posteriores.
El antecedente inmediato es el MIURA 1, el demostrador suborbital que voló en octubre de 2023 desde el Arenosillo (Huelva), el primer cohete íntegramente privado lanzado en Europa. Aquel vuelo validó parte de la arquitectura y los procedimientos que ahora se trasladan, a mayor escala, al MIURA 5.
Lectura de mercado
Para el sector, la operación tiene dos lecturas. La primera, financiera: 288 millones en una sola ronda sitúan a PLD Space entre las compañías espaciales mejor capitalizadas del continente y reducen el riesgo de ejecución en la fase más costosa de cualquier programa de lanzadores, la del salto a producción. La segunda, geopolítica: la entrada de capital japonés y de un vehículo soberano hispano-omaní señala que el acceso autónomo al espacio se ha convertido en un activo que atrae inversión industrial más allá de las fronteras de la Unión Europea.
Queda la prueba decisiva. Ninguna ronda sustituye a un vuelo con éxito, y el calendario de Kourou seguirá siendo el indicador que marque si el proyecto español consolida su posición en el mercado europeo de microlanzadores.






