Aviación Digital, SP.- Una ventanilla desprendida durante el ascenso inicial convirtió un vuelo regular entre Grecia y Alemania en una emergencia de despresurización. El avión aterrizó sin más incidentes, pero el suceso dejó a un pasajero herido y plantea preguntas técnicas sobre el origen de los daños observados en la aeronave.
El Boeing 737-8AS con matrícula 9H-QEU, operado por Malta Air para Ryanair, había despegado ayer del Aeropuerto Internacional de Tesalónica con destino a Memmingen, en Alemania.
Cuando el avión atravesaba aproximadamente el nivel de vuelo 150, unos 15.000 pies o 4.570 metros, una ventanilla de pasajeros se desprendió y como consecuencia sufrieron una descompresión de cabina. Los registros de seguimiento indican que el avión había alcanzado esa altitud unos seis minutos después del despegue. Las máscaras de oxígeno se desplegaron y la tripulación inició el descenso.
Un pasajero fue arrastrado hacia la abertura
Un ciudadano serbio de 61 años que ocupaba el asiento contiguo a la ventanilla afectada fue arrastrado parcialmente hacia la abertura durante los primeros segundos de la despresurización. Su esposa y otros pasajeros consiguieron sujetarlo y devolverlo al interior de la cabina, según testimonios recogidos por medios griegos y fuentes aeroportuarias.
El pasajero sufrió quemaduras por fricción, abrasiones y lesiones en el cuello y los hombros. Fue trasladado al Hospital Universitario AHEPA de Tesalónica y, de acuerdo con la información comunicada por el consulado serbio, sus heridas no ponían en peligro su vida. El alcance definitivo de las lesiones continuaba bajo evaluación médica.
Los pasajeros relataron haber escuchado un fuerte estampido inmediatamente antes de la pérdida de presión. Una testigo describió el sonido como similar al estallido de un neumático, pero considerablemente más intenso. Las grabaciones difundidas después del suceso mostraban las máscaras de oxígeno desplegadas y la abertura correspondiente a la ventanilla dañada.
Descenso de emergencia y regreso a Tesalónica
La tripulación declaró la emergencia, interrumpió el ascenso y descendió inicialmente hasta unos 6.000 pies, equivalentes a aproximadamente 1.830 metros. El avión permaneció a menor altitud durante cerca de 30 minutos para consumir combustible antes de regresar a Tesalónica.
El aterrizaje se produjo alrededor de una hora después de la salida, otros seguimientos especializados sitúan el tiempo total próximo a 75 minutos y se completó con normalidad. Los pasajeros regresaron a la terminal y la compañía indicó que una persona solicitó y recibió asistencia médica en tierra. Posteriormente se dispuso una aeronave de sustitución para completar el viaje hacia Alemania.
El suceso ocurrió durante el día y en condiciones meteorológicas de vuelo visual, conocidas como VMC por sus siglas en inglés, según los datos operativos preliminares facilitados.
La posible relación con el motor continúa sin confirmar
La causa del desprendimiento de la ventanilla no ha sido determinada. Algunas fuentes aeroportuarias y medios locales señalaron que fragmentos procedentes de un posible problema en el motor derecho pudieron alcanzar el fuselaje y dañar la ventana. Un vídeo publicado en redes sociales parecía mostrar daños en el motor, pero su contenido no constituye por sí mismo una prueba técnica concluyente.
Ryanair confirmó que el vuelo regresó después de que una ventanilla se desprendiera en el aire, pero no atribuyó públicamente el daño a una avería concreta del motor. Por tanto, las referencias a un supuesto fallo no contenido o al impacto de restos deben considerarse hipótesis preliminares hasta que los investigadores examinen el motor, la góndola, el fuselaje y los restos recuperados.
Un Boeing 737 NG, no un 737 MAX
La aeronave implicada es un Boeing 737-8AS, denominación correspondiente a un 737-800 de la familia Next Generation —NG—. No se trata de un Boeing 737 MAX 8, pese a la similitud que puede generar la designación abreviada «737-8AS».
El aparato, número de serie 36569, realizó su primer vuelo en marzo de 2008 y dispone de una configuración de hasta 189 asientos. Originalmente operó con la matrícula irlandesa EI-DYF antes de incorporarse al certificado de operador de Malta Air como 9H-QEU.
Los Boeing 737 NG de Ryanair utilizan motores CFM56, fabricados por CFM International, empresa conjunta de GE Aerospace y Safran Aircraft Engines. La identificación exacta del componente afectado y la secuencia de daños deberán proceder del examen técnico, no de imágenes o testimonios.
Investigación dirigida por Macedonia del Norte
La investigación estará encabezada por el Comité de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación de Macedonia del Norte, conocido internacionalmente como AAIIC, debido a que la emergencia se produjo en el espacio aéreo de ese país. La NTSB ha indicado que está preparada para participar, mientras que Boeing aseguró que colaborará con la investigación y mantendrá el apoyo técnico a Ryanair.
Este reparto de responsabilidades responde al Anexo 13 de la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, que atribuye al Estado donde ocurre el suceso la responsabilidad de iniciar o delegar la investigación de seguridad. También pueden participar los Estados de matrícula, operación, diseño y fabricación de la aeronave.
La investigación deberá determinar, entre otros aspectos, si el daño comenzó en el motor, en su carenado o en otro componente; la trayectoria de cualquier fragmento; el mecanismo exacto de rotura de la ventanilla; el funcionamiento del sistema de presurización y de las máscaras de oxígeno; y la respuesta operacional de las tripulaciones de vuelo y cabina.
Hasta que se publique información oficial, el suceso no debe vincularse automáticamente con otros eventos registrados en aeronaves 737 NG. Las similitudes visuales o generales no demuestran que compartan el mismo modo de fallo.






