Santiago II: el Airbus A321 será el futuro avión espía del Ejército del Aire

El programa Santiago II prevé tres aviones Airbus A321 para recoger inteligencia electrónica y de comunicaciones y reemplazar la capacidad que dejó el Boeing 707 «Reina del Espectro».

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Aviación Digital, Sp.- España quiere volver a tener ojos propios en el espectro electromagnético. El Ejército del Aire y del Espacio ha elegido el Airbus A321 como plataforma del futuro avión de inteligencia de señales (SIGINT).

El programa, denominado Santiago II, contempla tres aeronaves y un presupuesto total de en torno a 436 millones de euros. La fase actual es de definición y estudio, con Airbus e Indra como principales contratistas, y no se espera que haya vuelos operativos antes de final de la década.

Qué es Santiago II y cuál es su función

El avión estará destinado a detectar, seguir, clasificar e identificar señales de interés mediante inteligencia electrónica (ELINT, que intercepta emisiones de radar), inteligencia de comunicaciones (COMINT) y capacidad electroóptica.

Heredará el papel del Boeing 707 apodado «Reina del Espectro», retirado en julio de 2014 y su sistema de misión se denomina SCAPA.

Presupuesto y calendario

Constará de una primera fase de prefinanciación de 5,99 millones de euros repartidos entre 2025 y 2027, y un contrato de estudios de unos 16 millones de euros con 18 meses de ejecución para los estudios conceptuales y de definición hasta 2027.

La mayor parte de la inversión se queda en España, con Airbus e Indra a la cabeza y empresas nacionales como SAES. Airbus prevé una segunda línea de conversión en Sevilla a finales de 2027, que aumentaría la capacidad anual de conversiones militares del A321.

Un avión todavía pendiente de su configuración definitiva

Uno de los aspectos que todavía está por concretar es la autonomía que tendrá el futuro avión. Como referencia, el A321ceo mide 44,51 metros de longitud, tiene un peso máximo al despegue de 93,5 toneladas y, en su configuración comercial, ofrece un alcance cercano a los 5.950 kilómetros.

Sin embargo, una adaptación específicamente diseñada para misiones de inteligencia podría alcanzar cifras superiores, en torno a los 8.700 kilómetros, y permanecer hasta unas once horas en misión sin necesidad de repostar. Todo dependerá finalmente de la versión elegida y de las modificaciones introducidas.

El proyecto responde a la intención europea de reforzar sus propias capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en un escenario de seguridad profundamente transformado desde el comienzo de la guerra de Ucrania.

Utilizar una plataforma del tamaño del A321 ofrece una ventaja evidente: proporciona mucho más espacio interior que los reactores ejecutivos habitualmente empleados para estas misiones, permitiendo incorporar más puestos para operadores, sensores, equipos electrónicos y sistemas de comunicaciones.

A cambio, una aeronave de estas dimensiones implica costes de adquisición, operación y mantenimiento superiores a los de plataformas más pequeñas. Otra de las cuestiones que permanece abierta es si el futuro aparato incorporará también funciones de alerta temprana y control aerotransportado (AEW), una capacidad que ampliaría considerablemente sus posibilidades operativas, pero cuya inclusión no está confirmada.

Todavía quedan, por tanto, decisiones importantes por adoptar. Entre ellas figuran la configuración definitiva del avión, el calendario para pasar a la fase de adquisición y el reparto de los trabajos entre las empresas participantes. Mientras estos elementos no estén cerrados, el programa debe entenderse como un proyecto en fase de definición y no como un pedido firme de aeronaves.

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