Aviación Digital, Sp.- En la madrugada del 16 de agosto de 2026 (hora peninsular), la cadencia de lanzamientos de SpaceX alcanzó un nuevo hito: la compañía puso en vuelo dos cohetes Falcon 9 con solo 38 minutos de diferencia desde bases situadas en extremos opuestos del país, un ritmo que hace pocos años se habría considerado impensable para un mismo operador.
Un doblete costa a costa
El primero de los dos vuelos despegó del complejo SLC-40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral (Florida) a las 21:12 hora del este del 15 de agosto (01:12 GMT del 16 de agosto). Minutos después, un segundo Falcon 9 partía desde la costa oeste con la misión USSF-366 para la Fuerza Espacial de Estados Unidos (US Space Force). Según las coberturas especializadas, ambos despegues quedaron separados por unos 38 minutos, lo que la propia comunidad de seguimiento describió como un récord de cadencia para lanzamientos consecutivos del operador desde emplazamientos distintos.
La misión de Florida estuvo dedicada a Globalstar, el operador de comunicaciones por satélite con sede en Luisiana. El lanzamiento inauguró un programa de reposición de su constelación conocida como HIBLEO-4, en órbita baja terrestre (LEO, por sus siglas en inglés), que la compañía completará con un segundo vuelo posterior.
Despliegue de la nueva tanda de satélites
De acuerdo con los datos publicados por medios del sector, los satélites se separaron de la etapa superior de forma escalonada a lo largo de unos seis minutos, en una secuencia que comenzó alrededor de 56,5 minutos después del despegue. Existe cierta discrepancia entre fuentes sobre la cifra exacta de aparatos: algunas coberturas hablaron de ocho satélites desplegados con éxito, mientras que otras citaron nueve unidades HIBLEO-4 asociadas al conjunto de la campaña de reposición. En ausencia de una nota oficial que unifique el dato, conviene tomar la cifra con cautela.
La primera etapa del cohete, con número de serie B1090, volaba por decimocuarta vez y regresó para aterrizar en una zona de recuperación en Cabo Cañaveral aproximadamente ocho minutos después del despegue. La reutilización de propulsores es uno de los pilares que ha permitido a la compañía sostener un ritmo de lanzamientos sin precedentes en la industria.
Por qué importa esta renovación orbital
La constelación de Globalstar da soporte a servicios de voz y datos de baja velocidad, así como a conectividad para dispositivos y, de forma destacada, a funciones de mensajería vía satélite integradas en teléfonos de consumo. La renovación de satélites resulta clave para mantener la cobertura y la calidad del servicio a medida que envejecen los aparatos ya en órbita, un reto común a todos los operadores de constelaciones en órbita baja.
El episodio ilustra también la creciente presión sobre la infraestructura de lanzamiento estadounidense, cada vez más orientada a campañas de despliegue rápido y repetitivo. La capacidad de operar prácticamente en paralelo desde ambas costas amplía el margen de los clientes institucionales y comerciales para programar misiones con poca separación temporal, aunque plantea desafíos de coordinación en rangos de seguridad, control de tráfico espacial y gestión de restos orbitales.
Contexto de un año de cadencia intensa
El doblete se enmarca en un 2026 marcado por una actividad de lanzamiento muy elevada, con misiones que combinan cargas comerciales, gubernamentales y de defensa. Para los operadores de comunicaciones como Globalstar, apoyarse en vehículos reutilizables y en ventanas de lanzamiento flexibles se ha convertido en una vía para renovar sus flotas orbitales con costes y plazos más ajustados que en el pasado.






