Claudia C./ Aviación Digital, Sp.- El 27 de mayo de 2025, SpaceX volvió a acaparar titulares globales al lanzar su colosal sistema de lanzamiento Starship-Super Heavy, desde la base de Starbase en Boca Chica, Texas. Este noveno vuelo de prueba, largamente anticipado, tenía como objetivo demostrar avances cruciales en la tecnología del cohete más potente jamás construido. Sin embargo, lo que parecía un despegue prometedor terminó en una desintegración catastrófica menos de una hora después, sobre el océano Índico.
Congratulations to Elon and SpaceX for sending the largest flying object ever made by humans into space.
— Darren Goneke (@DarrenGoneke) May 28, 2025
This is a critical step in humanity’s journey toward higher Kardashev levels. https://t.co/TP7g3MC4MQ
El despegue: un inicio con señales de esperanza
A diferencia de los lanzamientos anteriores, Starship logró superar varios de los puntos críticos que en ocasiones anteriores habían provocado explosiones prematuras. La etapa de propulsión Super Heavy, equipada con 33 motores Raptor, ejecutó un despegue sólido y permitió una separación limpia de etapas. Por primera vez, SpaceX utilizó un propulsor reutilizado, una maniobra clave en la estrategia de reducir costos mediante la reutilización de componentes.
Starship takes off, then fails mid-flight.
— Cheddar (@cheddar) May 28, 2025
SpaceX’s latest test flight on Tuesday lost control before hitting key goals, despite debuting a reused booster. CEO Elon Musk, who was expected to give a post-launch speech on Mars plans, never showed. pic.twitter.com/F7ZlFvb8YW
La separación de etapas marcó un hito. Sin embargo, fue breve el respiro: SpaceX perdió comunicación con el propulsor durante su descenso, y este se precipitó sin control en el Golfo de México. Por su parte, la nave Starship continuó su ascenso, alcanzando el espacio suborbital.
Gira incontrolada y fallo en el despliegue de carga
Aproximadamente 30 minutos después del lanzamiento, la nave comenzó a mostrar señales de inestabilidad. SpaceX confirmó que Starship giró fuera de control, aparentemente debido a una fuga en el sistema de combustible. Esta anomalía impidió realizar la reentrada atmosférica controlada, una de las pruebas críticas para evaluar el rendimiento del escudo térmico.
Uno de los objetivos del vuelo era probar el sistema de despliegue de carga, específicamente una compuerta diseñada para liberar ocho satélites simulados de Starlink. Sin embargo, la compuerta no se abrió como estaba previsto, lo que imposibilitó ejecutar esta parte clave del ensayo.
La misión fracasó en cumplir sus tres objetivos principales: recuperar el propulsor, probar el escudo térmico en una reentrada controlada, y desplegar la carga útil. La empresa describió el incidente como un «desmontaje rápido no programado», e indicó que el análisis de datos será esencial para futuras mejoras.
🚀 Starship vuela alto, pero no regresa: otro paso hacia Marte
— DEF (@defrevista) May 28, 2025
El noveno vuelo del megacohete de SpaceX terminó en una explosión sobre el océano Índico, pero marcó avances clave en la carrera por conquistar el espacio profundo. Elon Musk insiste: cada intento fallido acerca más… pic.twitter.com/mmZHn3Hv63
Estrategia arriesgada basada en la iteración rápida
SpaceX sigue apostando por su filosofía de prueba, error y mejora acelerada, un enfoque que la distingue de otros actores de la industria espacial, como la NASA o la ESA. Esta tolerancia al fallo forma parte de la cultura interna de ingeniería de la compañía, que busca aprender de cada vuelo, incluso de aquellos que terminan en fallos catastróficos.
El CEO de la compañía, Elon Musk, no se pronunció públicamente tras el vuelo, a pesar de haber anunciado un discurso sobre las ambiciones multiplanetarias de SpaceX. En su lugar, publicó un breve mensaje en la red social X, mencionando que una fuga en el tanque principal de combustible provocó la pérdida de control de la nave, y añadió que se obtuvieron “datos valiosos para analizar”.
Musk aseguró que los próximos vuelos se realizarán con mayor frecuencia, estimando un lanzamiento cada tres o cuatro semanas.
Contratiempo con implicaciones para la NASA y el futuro lunar
Más allá del impacto para SpaceX, la NASA observa con atención cada vuelo de Starship, ya que el cohete es una pieza esencial del programa Artemis, que tiene como objetivo llevar astronautas nuevamente a la Luna. En la misión planeada para 2027, Starship será la nave encargada de transportar dos astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie y de regreso.
El retraso en los avances técnicos de Starship podría poner en riesgo el cronograma de Artemis, y plantea interrogantes sobre la viabilidad de utilizar esta nave en misiones tripuladas sin antes alcanzar niveles más altos de fiabilidad.
Además, en un escenario geopolítico competitivo, otras potencias espaciales como China están acelerando sus propios planes de exploración lunar, lo que añade presión a los proyectos espaciales liderados por empresas estadounidenses.
Desafío de transformar ambición en realidad
El noveno vuelo de Starship no fue un completo fracaso, pero tampoco puede considerarse un éxito técnico. Superó las fases más tempranas del vuelo, lo que representa un avance, pero falló en todas las pruebas clave, incluyendo la recuperación del propulsor, la reentrada controlada y el despliegue de carga.
The SpaceX team is the best space team that has ever been assembled on the face of the Earth, by far. One day, we will indeed occupy Mars.”
— Tawhid Ahmed Shoriful (@voiceoftawhid) May 28, 2025
— Elon Musk pic.twitter.com/6SdhgpFFm5
El camino hacia un sistema de lanzamiento reutilizable, capaz de transportar humanos a la Luna y eventualmente a Marte, sigue siendo empinado. SpaceX mantiene su apuesta por la iteración rápida, pero los resultados hasta ahora muestran que la distancia entre el sueño de Musk y la realidad técnica es aún significativa.
La historia de Starship sigue escribiéndose en el aire. Cada vuelo fallido deja una estela de aprendizaje, pero también eleva las expectativas y la presión sobre la empresa para entregar resultados concretos. La próxima ventana de lanzamiento será observada de cerca, no solo por ingenieros y científicos, sino también por agencias espaciales, gobiernos y el público que sueña con la próxima gran aventura más allá de la Tierra.






