Galileo G2 suma dos satélites más: Thales Alenia Space ya fabrica ocho

Los nuevos satélites incorporan antenas configurables digitalmente y enlaces entre satélites (ISL, inter-satellite links). Ambas tecnologías persiguen mejorar la precisión del sistema y endurecer sus señales frente a interferencias y jamming.

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Aviación Digital, Sp.- En un momento en que la robustez de las señales GNSS (Sistemas Globales de Navegación por Satélite) frente a interferencias preocupa cada vez más al sector aéreo, Europa sigue reforzando la nueva generación de Galileo. Thales Alenia Space ha anunciado la adjudicación de dos satélites adicionales para la constelación Galileo de Segunda Generación (G2), una plataforma concebida precisamente para resistir mejor el jamming y ofrecer mayor disponibilidad de servicio.

La adjudicación se enmarca en el contrato que Thales Alenia Space, empresa conjunta de Thales (67 %) y Leonardo (33 %), mantiene con la Agencia Espacial Europea (ESA).

La ESA actúa en nombre de la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial (EUSPA) y en beneficio de la Comisión Europea, propietaria del sistema.

Con estas dos unidades, la cartera G2 de la compañía pasa de seis a ocho satélites.

En 2021, la ESA firmó dos contratos por un total de 1.470 millones de euros para diseñar y construir el primer lote de G2, repartido entre Thales Alenia Space (Italia) y Airbus Defence and Space (Alemania) con dos familias de satélites independientes y 12 unidades en total.

La parte de Thales Alenia Space ascendía entonces a 772 millones de euros por seis satélites, según la ficha del programa en eoPortal.

Airbus también ha recibido de la ESA el encargo de dos satélites G2 adicionales, que se suman a sus seis iniciales, de acuerdo con la información difundida por la propia compañía y recogida por Investing.com. Si ambas cifras se confirman, el pedido G2 total quedaría en 16 satélites.

Antenas digitales y enlaces entre satélites

Según Thales Alenia Space, los nuevos satélites incorporan antenas configurables digitalmente y enlaces entre satélites (ISL, inter-satellite links). Ambas tecnologías persiguen mejorar la precisión del sistema y endurecer sus señales frente a interferencias y jamming.

La arquitectura G2 añade protección de ciberseguridad reforzada orientada a garantizar la disponibilidad del servicio, y una vida útil operativa de 15 años.

La ESA, por su parte, ha explicado que estos satélites, más grandes que los de primera generación, usan propulsión eléctrica para alcanzar su órbita operativa, lo que permite lanzarlos por parejas pese a su mayor masa, además de relojes atómicos más precisos y mecanismos contra el jamming y el spoofing.

Las dos nuevas unidades se integrarán y probarán en la Space Smart Factory de la compañía en Roma, una planta digital y reconfigurable dedicada a la fabricación de satélites.

España tiene presencia directa en el programa. De acuerdo con la ESA, los relojes atómicos de la familia de Thales Alenia Space se integran en el subsistema de tiempo en la filial española de la compañía, en Madrid, antes de su envío a Roma.

En el segmento terreno, GMV desarrolla el Segmento de Control de Tierra de G2, mientras que Thales Alenia Space se ocupa del Segmento de Misión.

Por qué interesa a la aviación

Para operadores y proveedores de servicios de navegación aérea, la dependencia del posicionamiento por satélite en la navegación basada en prestaciones (PBN) convierte la resiliencia de la señal en un asunto de seguridad operacional, no solo de precisión.

Una constelación diseñada desde el origen contra el jamming podría reforzar la continuidad del servicio en espacios aéreos afectados por interferencias, aunque su efecto real dependerá del despliegue completo, de los receptores embarcados y de la evolución normativa.

Giampiero Di Paolo, CEO adjunto de Thales Alenia Space y responsable de Observación, Exploración y Navegación, subrayó que la adjudicación consolida el papel de la empresa en G2, al que suma su responsabilidad sobre el segmento terreno de misión.

Di Paolo vinculó además este contrato con Celeste, la constelación de demostración en órbita baja (LEO) que prepara una futura capa de navegación complementaria a Galileo, situado en órbita media (MEO). En su opinión, esa combinación abrirá la puerta a aplicaciones como coches y trenes autónomos o drones.

“Este programa constituye un pilar esencial para la autonomía estratégica europea”

Hervé Derrey, CEO de Thales Alenia Space

Desde la ESA, Laurent Jaffart, director de Resiliencia, Navegación y Conectividad, defendió que estos contratos aseguran la continuidad de los servicios europeos de navegación por satélite y responden a la evolución de las necesidades de los usuarios, como una inversión en la capacidad de Europa para decidir su futuro de forma independiente.

La EUSPA ya ha contratado con Arianespace dos lanzamientos en Ariane 6 para la segunda generación:

  • Misión Galileo L17, que pondrá en órbita la primera pareja de satélites G2
  • L18, firmada en enero de 2026 para la segunda pareja.

La ampliación simultánea a los dos fabricantes confirma que Bruselas mantiene la estrategia de dos familias industriales independientes para G2, con la autonomía estratégica como argumento central. La pregunta que queda abierta para el sector aéreo es cuándo se traducirá esa mayor robustez en servicio operativo: ¿llegará G2 a tiempo de marcar la diferencia frente a un problema de interferencias que no deja de crecer?

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