La 52ª Vuelta Aérea cerró su ruta Plus Ultra tras llegar a Madrid

La travesía conmemorativa completó su recorrido por Palos, Marruecos, Canarias y Madrid con participación de ENAIRE, AESA y el Ejército del Aire y del Espacio, en una edición centrada en llegar con seguridad, no en competir.

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Aviación Digital, Sp.- La 52ª Vuelta Aérea a España Plus Ultra finalizó tras completar una ruta conmemorativa que unió Palos de la Frontera, Marruecos, Canarias y Madrid. La edición rindió homenaje al centenario del vuelo del Plus Ultra y situó el foco en la seguridad operacional, la coordinación institucional y la capacidad de la aviación general para afrontar una travesía internacional de largo recorrido.

Una Vuelta para llegar, no para competir

La 52ª Vuelta Aérea a España no se planteó como una competición propiamente dicha. En esta ocasión, el objetivo fue participar, completar las etapas previstas y llegar al destino, manteniendo como prioridad la seguridad de las tripulaciones y la coordinación entre aeronaves.

Ese enfoque cambió la lectura técnica de la prueba. El valor de la edición no estuvo en una clasificación, sino en la capacidad de una flota de aviación general y ULM para operar de forma coordinada en una ruta internacional, con tramos sobre el mar, escalas en Marruecos y llegada a Canarias antes del retorno a Madrid.

El Real Aero Club de España había presentado esta edición como una travesía conmemorativa de los 100 años del vuelo del Plus Ultra, con llegada a Canarias y un recorrido aproximado de 3.000 km para las tripulaciones participantes. La entidad también recordó que el hidroavión Plus Ultra voló desde Palos de la Frontera hasta Buenos Aires entre el 22 de enero y el 10 de febrero de 1926.

La ruta completada entre el 20 y el 28 de junio

La Vuelta se desarrolló entre el 20 y el 28 de junio de 2026, siguiendo la ruta prevista por el Real Aero Club de España. El itinerario enlazó Palos de la Frontera, Casablanca, Agadir, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Esauira, Tánger y Madrid-Cuatro Vientos.

Las etapas fueron:

  • Día 20: concentración.
  • Día 21: Palos de la Frontera-Casablanca-Agadir.
  • Día 22: Agadir-Fuerteventura.
  • Día 23: Fuerteventura-Gran Canaria.
  • Día 24: Gran Canaria-Tenerife.
  • Día 25: Tenerife-Lanzarote-Esauira.
  • Día 26: Esauira-Tánger.
  • Día 27: Tánger-Madrid.
  • Día 28: dispersión.

La organización había comunicado en mayo la inscripción de 27 participantes, aunque la información operativa facilitada a esta redacción sitúa el despliegue final en 24 aeronaves.

ENAIRE y AESA, dentro de la crónica operacional

La edición tuvo una dimensión institucional relevante. Según la información facilitada a esta redacción, en una de las etapas voló Óscar Royano, director de la Región Sur de ENAIRE, y en otra lo hizo José Antonio Mendoza, responsable de la oficina ARO (Air Traffic Services Reporting Office, oficina de notificación de los servicios de tránsito aéreo).

También participaron en esta vuelta representantes de AESA,Agencia Estatal de Seguridad Aérea, entre ellas Elena Carrera y Silvia Troncoso. La presencia de perfiles regulatorios y técnicos dentro de una travesía de aviación general resultó especialmente significativa: permitió observar desde la cabina las necesidades reales de coordinación, documentación, autonomía, planes de vuelo y operación en entornos no habituales.

El presidente del RACE, Junto con Silvia Troncoso

La cena de gala y clausura contó además con la asistencia de Enrique Maurer, director general de ENAIRE.

La 52ª Vuelta Aérea a España Plus Ultra finalizó tras completar una ruta conmemorativa que unió Palos de la Frontera, Marruecos, Canarias y Madrid. La edición rindió homenaje al centenario del vuelo del Plus Ultra y situó el foco en la seguridad operacional, la coordinación institucional y la capacidad de la aviación general para afrontar una travesía internacional de largo recorrido.

Una Vuelta para llegar, no para competir

La 52ª Vuelta Aérea a España no se planteó como una competición propiamente dicha. En esta ocasión, el objetivo fue participar, completar las etapas previstas y llegar al destino, manteniendo como prioridad la seguridad de las tripulaciones y la coordinación entre aeronaves.

Ese enfoque cambió la lectura técnica de la prueba. El valor de la edición no estuvo en una clasificación, sino en la capacidad de una flota de aviación general y ULM —ultraligeros motorizados— para operar de forma coordinada en una ruta internacional, con tramos sobre el mar, escalas en Marruecos y llegada a Canarias antes del retorno a Madrid.

El Real Aero Club de España había presentado esta edición como una travesía conmemorativa de los 100 años del vuelo del Plus Ultra, con llegada a Canarias y un recorrido aproximado de 3.000 km para las tripulaciones participantes. La entidad también recordó que el hidroavión Plus Ultra voló desde Palos de la Frontera hasta Buenos Aires entre el 22 de enero y el 10 de febrero de 1926.

ENAIRE y AESA, dentro de la crónica operacional

La edición tuvo una dimensión institucional relevante. Según la información facilitada a esta redacción, en una de las etapas voló Óscar Royano, director de la Región Sur de ENAIRE, y en otra lo hizo José Antonio Mendoza, responsable de la oficina ARO (Air Traffic Services Reporting Office, oficina de notificación de los servicios de tránsito aéreo).

Presidente del RACE, Fidel Ángel Azofra

También participaron representantes de AESA, Agencia Estatal de Seguridad Aérea, entre ellas Elena Carrera y Silvia Troncoso, según la información aportada. La presencia de perfiles regulatorios y técnicos dentro de una travesía de aviación general resultó especialmente significativa: permitió observar desde la cabina las necesidades reales de coordinación, documentación, autonomía, planes de vuelo y operación en entornos no habituales.

La cena de gala y clausura contó además con la asistencia de Enrique Maurer, director general de ENAIRE.

El Ejército del Aire y del Espacio veló por la seguridad de la travesía

La 52ª Vuelta Aérea a España Plus Ultra contó también con la implicación del Ejército del Aire y del Espacio, que veló por la seguridad de la travesía y aportó una capa adicional de respaldo operativo en una ruta especialmente exigente por su componente internacional y por los tramos sobre el mar.

El Ejército del Aire y del Espacio participó con dos aeronaves una Bonanza y un helicóptero SAR, integrados en el dispositivo de acompañamiento y apoyo a la Vuelta. Su presencia reforzó la coordinación general de la operación y aportó confianza a las tripulaciones en una edición cuyo objetivo no era competir, sino completar la ruta prevista con seguridad hasta Madrid.

Este apoyo tuvo especial relevancia en las etapas hacia Canarias y en los enlaces con Marruecos, donde la planificación de combustible, comunicaciones, meteorología y alternativos resultó crítica para los participantes. En una travesía de estas características, la seguridad no depende únicamente de cada piloto, sino de la coordinación entre organización, instituciones, servicios de tránsito aéreo y medios de apoyo.

El reto real estuvo en Marruecos y Canarias

La ruta por Marruecos y Canarias concentró buena parte de la complejidad. Las etapas Palos-Casablanca-Agadir y Agadir-Fuerteventura exigieron planificación de combustible, coordinación internacional, gestión meteorológica y atención especial a los tramos con componente marítima.

En una travesía sin componente competitivo, el reto fue operativo: despegar, mantenerse coordinados, gestionar las escalas y alcanzar el destino con márgenes suficientes. Para aeronaves ligeras, cualquier demora en repostaje o cambio meteorológico puede alterar la planificación de la etapa, la autonomía disponible y la elección de alternativos.

Canarias aportó además el vínculo histórico con el Plus Ultra. La llegada al archipiélago conectó la memoria de los grandes vuelos españoles con una aviación general contemporánea que opera con aviónica moderna, navegación digital y procedimientos mucho más reglados que los de 1926.

ULM y aviación general en plena transición normativa

La Vuelta se celebró en un momento clave para los ULM. AESA comunicó en 2026 la entrada en aplicación de novedades del Real Decreto 182/2026 relativas a licencias, habilitaciones y operación de ultraligeros, con cambios orientados a adaptar la normativa a la evolución tecnológica y operativa del sector.

Ese contexto fue relevante para la edición Plus Ultra. Los ULM modernos han ganado presencia en la aviación deportiva y de travesía por su eficiencia, aviónica y costes operativos. Aun así, una ruta como la completada exigió una planificación rigurosa: autonomía real, carga útil, meteorología, equipamiento, comunicaciones, documentación y coordinación con los servicios de tránsito aéreo.

Un legado que conectó 1926, 2024 y 2026

La crónica de esta edición también quedó conectada con el ciclo institucional abierto en 2024, cuando el Acto de Clausura de la L Vuelta Aérea a España – XXXIII Trofeo de S.M. el Rey se celebró el sábado 15 de junio, a las 21:00 horas, en las instalaciones del Real Aero Club de España, en el Aeropuerto de Madrid-Cuatro Vientos.

Aquel acto y la posterior cena sirvieron para reforzar la dimensión social e institucional de la Vuelta Aérea. Dos años después, la edición Plus Ultra llevó esa continuidad a una ruta más ambiciosa: no una carrera, sino una travesía de memoria histórica, coordinación y llegada a destino.

Una travesía de seguridad, memoria y coordinación

La 52ª Vuelta Aérea a España Plus Ultra cerró una edición con un valor que fue más allá del homenaje. La ruta demostró que la aviación general española mantiene capacidad para organizar operaciones complejas, cruzar fronteras, integrar ULM y aeronaves ligeras, coordinarse con instituciones y afrontar etapas con exigencia logística.

La participación de ENAIRE y AESA añadió una lectura de sector: quienes gestionan, regulan o forman dentro del sistema aeronáutico pudieron acercarse a las necesidades reales de los pilotos. Esa experiencia directa es especialmente valiosa para mejorar procedimientos, facilitar la coordinación y reforzar una cultura de seguridad ajustada a la aviación general.

Cien años después del Plus Ultra, la Vuelta no buscó vencedores. Buscó llegar. Y lo hizo recuperando el espíritu de una aviación que conecta territorios, instituciones y generaciones de pilotos.

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