Claudia C./Aviación Digital, Sp.- Laureano Ruiz Liaño, el piloto más longevo del mundo, ha emprendido su último vuelo. A sus recién cumplidos 100 años, Laureano nos ha dejado, pero su legado y espíritu seguirán volando más allá de las nubes.
Nacido en Santander en 1924, este piloto extraordinario dedicó su vida a la aviación, acumulando más de 20 mil horas de vuelo y tocando el cielo en casi un centenar de diferentes tipos de aviones.
A pesar de su avanzada edad, su pasión por la aviación nunca disminuyó, y hasta hace poco, Laureano iluminaba el lugar donde se hallara con su mirada cada vez que alguien le preguntaba cuántos aviones había pilotado. Con una sonrisa radiante y un destello en los ojos, comenzaba a contar sus historias, cada una más fascinante que la anterior, con anécdotas que abarcaban más de 80 años de aventuras aéreas. Sus relatos iban desde perder partes del avión en pleno vuelo hasta realizar acrobacias impresionantes para inaugurar estadios de fútbol. Cada historia era contada con una pasión que hacía sentir a cualquiera que estuviera allí, volando a su lado.
Comienzo aventurero en la aviación
La pasión de Laureano por volar comenzó en los años 40, mientras se preparaba para ser marino mercante. Sin embargo, fue su espíritu aventurero el que lo llevó a la aviación sin motor en plena Segunda Guerra Mundial. En 1943, Laureano aprobó su primer curso de vuelo y desde entonces, no volvió a tocar tierra, en sentido figurado. Su amor por los cielos lo llevó a convertirse en piloto de aviones motorizados, instructor de vuelo, y piloto acrobático.

Laureano no solo voló, sino que también construyó pequeños aviones y se dedicó a la publicidad aérea con su emblemática avioneta blanca y roja que surcó los cielos de las playas españolas durante décadas.
La carrera de Laureano fue tan fascinante como desafiante. Se enfrentó a incendios, tormentas, fallos mecánicos, y otros numerosos contratiempos durante sus 80 años en la cabina. Su hijo Luis recuerda con orgullo y un poco de preocupación cómo su padre, incluso en su vejez, seguía realizando acrobacias aéreas que dejaban boquiabiertos a todos.
Para Laureano, volar era una sensación indescriptible, una mezcla de libertad y adrenalina que lo mantenía joven y vital. «Volar es una cosa maravillosa«, solía decir. «Imagina subir una montaña y mirar para abajo. Pues desde el avión, además, ves la montaña.»
La fama que llegó con los melones
En los últimos años, Laureano se hizo aún más conocido gracias a su participación en un entrañable anuncio de melones del abuelo. En este comercial, él no solo promocionaba la fruta, sino que también compartía su vida, su historia, y su pasión por la aviación. Con su característico entusiasmo, contaba cómo su amor por el vuelo comenzó y cómo, a pesar de los años, nunca dejó de sentir la misma emoción cada vez que despegaba. El anuncio tocó el corazón de muchos y llevó su historia a una audiencia aún mayor.
La última vez que Laureano voló fue el pasado verano, cuando renovó su licencia y subió a un Morane Saulnier, un modelo francés. Su vitalidad y entusiasmo por la aviación eran contagiosos, y muchos se maravillaban al verlo, con casi 100 años, subirse a su avión sin ayuda, utilizando solo un pequeño taburete para alcanzar el ala.
Laureano era una leyenda viva entre los suyos. Su historia es una mina de experiencias y anécdotas, desde perder partes del avión en pleno vuelo hasta inaugurar con acrobacias aéreas el estadio de Riazor del Deportivo de la Coruña.
Un legado que vive en los cielos
El pasado mes de junio, durante la gala de entrega de premios de la Vuelta Aérea a España en Cuatro Vientos, todos nos unimos para cantar a Laureano el cumpleaños feliz. A sus 100 años, rodeado de amigos y compañeros de vuelo, su rostro se iluminó con una sonrisa radiante. La sala se llenó de aplausos y alegría, celebrando no solo un siglo de vida, sino también una carrera llena de valentía, pasión y aventuras aéreas. Fue un momento entrañable que nos recordó cuánto ha significado Laureano para todos nosotros, y cuánto seguirá inspirándonos su legado.
Emotiva gala de la Vuelta Aérea a España🇪🇸 organizada por el @RealAeroClub donde se rindió homenaje al piloto más longevo del mundo, Laureano Ruiz, con motivo de su 1⃣0⃣0⃣ cumpleaños de este pionero de la aviación.✈️ 🎂 @sepla_pilotos @sindicato_SLTA @VadeAviones @AesaSpain pic.twitter.com/5RzCPSJADr
— Aviación Digital (@aviaciondigital) June 16, 2024
Laureano nos ha dejado, pero su espíritu seguirá volando alto. Como dice el Comandante Alberto de la Quintana, «solo los que vuelan saben por qué los pájaros cantan». Ahora, Laureano también lo sabe. Ha dejado la tierra, pero su esencia permanece en cada ala que corta el aire y en cada motor que ruge hacia el cielo.
Tributo a un piloto extraordinario
Lo que si sabemos, es que Laureano Ruiz Liaño es más que una figura en la historia de la aviación; es un símbolo de perseverancia, pasión y amor por el cielo. Su vida es un recordatorio de que, sin importar la edad, siempre se puede seguir persiguiendo los sueños. Su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de aviadores, y su espíritu vivirá en cada despegue y aterrizaje.

En estos momentos de despedida, recordamos a Laureano no solo como el piloto más longevo del mundo, sino como un hombre cuyo corazón y alma siempre estuvieron en los cielos. Su historia es un canto de libertad, y su memoria seguirá volando, llevándonos siempre más alto.
Adiós, Laureano. Que los cielos te acojan con el mismo amor con el que tú los surcaste.







Gran ARTÍCULO, lo describe a la perfección, muchas gracias por este homenaje AD y RACE. Nos dejo “Laure”, a sus 100 años cumplidos hace pocos días, yo aprendí a volar con él y con otros grandes pilotos cuando solo era un chavalin, con él hice mi primer vuelo, allá por 1986, sus enseñanzas, han marcado mi vida para siempre y me acompañan todos los días que vuelo, ahora que soy piloto profesional.
Quiero recordar que aparte de mi Bautismo de Vuelo, él como todos los pilotos del Real Aeroclub de Murcia, me acogieron como uno más y junto a Laure, aprendí a remolcar veleros, hacer acrobacias, surcar los cielos entre tormentas, hacer fotografía, los larguísimos vuelos en círculos interminables, de escolta de palomos de competicion, tan famosos en Murcia, pasaba los veranos haciendo de ayudante suyo montando las porterías de las pancartas y luego tras cógerlas, en una rápida pasada, el siempre las cogía a la primera, surcabamos las costas de Murcia y Alicante haciendo publicidad aérea, larguísimos vuelos a temperaturas tórridas, con la cúpula de la Rallye 180 abierta, la famosa EC-BOK que tantas horas voló y que sigue volando, un avíon antiguo que ha llegado a nuestros días, en fin miles de recuerdos, que gran persona, que gran piloto, cuanta pasión tenía por volar, DEP maestro.