Decenas de Boeing 787 deberán pasar inspecciones por el riesgo de que un rayo provoque una explosión en sus depósitos

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La seguridad de los Boeing 787 Dreamliner vuelve a estar bajo la vigilancia de las autoridades aeronáuticas estadounidenses. La Administración Federal de Aviación (FAA) ha ordenado inspeccionar decenas de unidades de este modelo después de identificar posibles deficiencias en el sellado de sus depósitos de combustible.

El problema podría favorecer la aparición de chispas en caso de que la aeronave recibiera el impacto de un rayo, con el consiguiente peligro de incendio o explosión.

La medida afecta inicialmente a 60 aviones matriculados en Estados Unidos y comprende determinadas unidades de las tres versiones de la familia Dreamliner, los 787-8, 787-9 y 787-10.

La nueva directiva de aeronavegabilidad, publicada el 2 de noviembre de 2026, entrará en vigor el próximo 7 de diciembre.

Un problema de fabricación en los depósitos de combustible

El origen de esta alerta se encuentra en las comprobaciones realizadas durante el proceso de fabricación. Según la documentación de la FAA, Boeing no pudo acreditar que determinados selladores instalados en el depósito central de combustible hubieran superado todas las inspecciones visuales y pruebas de adherencia exigidas.

Esta ausencia de registros no demuestra necesariamente que los materiales estén defectuosos, pero impide garantizar que cumplen los requisitos de seguridad establecidos.

La principal preocupación es que un sellado inadecuado pueda permitir la formación de una fuente de ignición dentro del depósito durante una descarga eléctrica. En determinadas condiciones, una chispa podría inflamar los vapores de combustible y desencadenar una explosión.

El riesgo cobra especial importancia en el Boeing 787, cuya estructura utiliza ampliamente materiales compuestos, principalmente fibra de carbono. A diferencia de las estructuras metálicas tradicionales, estos materiales requieren soluciones específicas para conducir y disipar la energía de los rayos.

Aunque Boeing asegura que sus aeronaves incorporan diferentes sistemas de protección, la FAA considera necesario verificar los elementos afectados.

Las aerolíneas deberán revisar tres zonas del avión

Las inspecciones se concentrarán en las secciones izquierda, derecha y central del área donde las alas se unen al fuselaje. Los técnicos tendrán que examinar el estado del sellador y comprobar su adherencia en las superficies correspondientes.

Los trabajos también abarcarán determinadas zonas estructurales comprendidas entre la costilla lateral del fuselaje y la segunda costilla del ala.

Si se descubren irregularidades, los operadores deberán efectuar las reparaciones necesarias conforme a las instrucciones técnicas aplicables.

La FAA calcula que cada aeronave necesitará aproximadamente 34 horas de trabajo, con un coste estimado de 2.890 dólares. Para los 60 aviones estadounidenses afectados, el desembolso inicial ascendería a 173.400 dólares.

Estas cantidades corresponden únicamente a las inspecciones y no incluyen posibles reparaciones adicionales. Boeing ha señalado que determinados gastos podrían quedar cubiertos por las garantías del fabricante.

Más de 170 Dreamliner en las flotas estadounidenses

United Airlines dispone de 97 Boeing 787, repartidos entre 12 unidades del 787-8, 64 del 787-9 y 21 del 787-10. American Airlines cuenta con otros 70 aparatos, mientras que Alaska Airlines opera seis.

En conjunto, estas compañías superan los 170 Dreamliner. Sin embargo, no todos están afectados, ya que las inspecciones se limitan a aeronaves concretas identificadas por Boeing.

El alcance internacional podría ser mayor si otras autoridades aeronáuticas adoptan medidas equivalentes.

Los rayos y la seguridad de los aviones comerciales

Los impactos de rayos son habituales en la aviación. Se estima que un avión comercial recibe, de media, una o dos descargas eléctricas al año, sin que normalmente se produzcan consecuencias graves.

Uno de los antecedentes más trágicos ocurrió en diciembre de 1963, cuando un Boeing 707 de Pan Am sufrió una explosión en un depósito de combustible tras recibir un rayo. El accidente provocó 81 fallecidos.

Desde entonces, los requisitos de protección eléctrica se han reforzado considerablemente. La revisión de los Boeing 787 busca precisamente evitar que una posible deficiencia de fabricación comprometa esos sistemas de seguridad.

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