Boeing ha comunicado a las aerolíneas la existencia de un fallo que puede afectar a determinadas funciones automáticas de navegación durante una aproximación frustrada, una maniobra que se produce cuando la tripulación decide abortar un aterrizaje y volver a ganar altura.
Lo más llamativo es el momento en el que la compañía tuvo conocimiento del problema. Según The Wall Street Journal, Boeing había identificado la anomalía en noviembre de 2024, cerca de dos años antes de informar a los operadores. La empresa no la comunicó entonces porque sus análisis concluyeron que no constituía un problema de seguridad que exigiera una advertencia inmediata.
Un fallo que aparece al abortar un aterrizaje
El problema afecta al software U.14 instalado en determinados Boeing 737 MAX 8 y MAX 9. Puede manifestarse durante una aproximación frustrada, especialmente cuando los pilotos realizan modificaciones sobre la trayectoria que estaba previamente introducida en el sistema.
En esas circunstancias, el software puede perder la trayectoria programada y dejar temporalmente sin determinadas funciones de guía automática a la tripulación. Entre los sistemas que pueden verse afectados se encuentra la navegación vertical, conocida como VNAV, utilizada para gestionar automáticamente el perfil vertical del avión.
El piloto automático también puede desconectarse o pasar a otro nivel de automatización. Esto no supone que los pilotos pierdan el control del aparato: los controles manuales continúan disponibles y las tripulaciones están preparadas para volar y aterrizar sin utilizar VNAV.
La principal consecuencia es, por tanto, un incremento de la carga de trabajo de los pilotos en una fase de vuelo especialmente exigente.
Boeing prepara una actualización del software
Mientras los ingenieros desarrollan una solución definitiva, Boeing sostiene que los procedimientos actualmente disponibles permiten gestionar la incidencia. La compañía está trabajando con los operadores potencialmente afectados para establecer instrucciones que permitan recuperar la navegación vertical automática si aparece el fallo.
Por el momento, tampoco existe una cifra pública definitiva sobre el número de aeronaves que utilizan la versión U.14.
Dos de los mayores clientes estadounidenses del 737 MAX, Southwest Airlines y United Airlines, han señalado que sus aviones no llevan instalada la versión afectada. United tampoco prevé recibir nuevos MAX equipados con U.14.
La situación ha provocado, no obstante, movimientos entre las aerolíneas. Según las informaciones conocidas, Southwest y United están trabajando con Boeing y habrían planteado que no se entreguen aeronaves equipadas con esa versión mientras se analiza el problema.
La FAA ya está evaluando la incidencia
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) también ha abierto una evaluación. El regulador determinará si son necesarias medidas adicionales y emitirá instrucciones en caso de considerar que existe alguna cuestión que deba corregirse de manera inmediata.
La FAA ha establecido además una Junta de Revisión de Acciones Correctivas, encargada de estudiar el problema y determinar los cambios que deberán aplicarse.
El asunto adquiere especial importancia por el momento en el que aparece. Boeing continúa trabajando en la ampliación de la familia MAX y cualquier modificación relacionada con el software puede tener consecuencias sobre las configuraciones de los nuevos modelos.
El MAX 7 recibió recientemente su certificación, mientras que el MAX 10 continúa avanzando dentro de su proceso regulatorio. Las autoridades deberán comprobar que el fallo detectado no llegue a trasladarse a los nuevos aviones antes de su entrada en servicio.
Una nueva incidencia en una familia marcada por el software
El episodio resulta especialmente sensible para Boeing por los antecedentes del 737 MAX. La familia quedó inmovilizada en todo el mundo después de los accidentes de Lion Air, en octubre de 2018, y Ethiopian Airlines, en marzo de 2019.
Entre ambos siniestros murieron 346 personas. Las investigaciones determinaron que el sistema MCAS, diseñado para modificar automáticamente el comportamiento del avión en determinadas circunstancias, tuvo un papel fundamental en los dos accidentes.
El fallo conocido ahora es diferente y, según Boeing y la FAA, no representa actualmente un peligro inmediato para la seguridad. Los pilotos conservan la capacidad de controlar manualmente la aeronave y están entrenados para completar estas maniobras sin depender de la navegación vertical automatizada.
Sin embargo, que Boeing conociera la anomalía desde noviembre de 2024 añade una nueva cuestión al debate sobre la gestión interna de las incidencias técnicas. La compañía consideró durante ese periodo que el comportamiento del software no justificaba una alerta a las aerolíneas.
Ahora, casi dos años después de su detección inicial, el fabricante trabaja en una modificación del programa mientras la FAA analiza si deben adoptarse medidas adicionales. Todo ello ocurre en un momento decisivo para Boeing, que busca dejar atrás años de problemas técnicos y regulatorios y completar definitivamente la expansión de la familia 737 MAX.






