Aviación Digital, Sp.- Hasta un tercio del impacto climático total de la aviación podría deberse a un fenómeno tan visible como poco atendido: las estelas de condensación que dejan los aviones al cruzar el cielo. Este lunes, 7 de septiembre, Cathay Pacific y Google anunciaron una colaboración para atacar ese problema con inteligencia artificial, en lo que ambas compañías describen como el primer ensayo mundial de mitigación de estelas en vuelos de ultra largo radio.
Qué son las estelas de condensación y por qué preocupan
Las estelas de condensación son las franjas blancas que se forman cuando el vapor de agua emitido por los motores se congela al contacto con el aire frío y húmedo de gran altitud. Muchas se disipan en cuestión de minutos, pero otras se expanden hasta formar nubes cirriformes persistentes que atrapan el calor terrestre, un efecto de calentamiento que se suma —y en ocasiones supera— al de las propias emisiones de CO2 del sector. Según las estimaciones que maneja la industria, este fenómeno representaría aproximadamente un tercio del impacto climático total de la aviación.
Un sistema que combina IA, satélites y meteorología
El sistema desarrollado por Google integra modelos predictivos de inteligencia artificial, imágenes satelitales y datos meteorológicos para identificar con antelación las zonas donde es probable que se formen estelas persistentes. Esa información llega a la cabina en forma de pronósticos en tiempo real, transmitidos a través del wifi de a bordo y de la carpeta electrónica de vuelo (EFB, por sus siglas en inglés, Electronic Flight Bag) propia de Cathay Pacific. Con esos datos, los pilotos pueden realizar pequeños ajustes de altitud para esquivar las zonas de formación de estelas, un procedimiento que Google equipara a las maniobras habituales de evitación de turbulencias.
Más de 100 vuelos y una reducción del 40% en la fase inicial
Los ensayos arrancaron a finales de 2025 y ya suman más de 100 vuelos en la red de Cathay Pacific, de los cuales más de 80 siguieron rutas específicas de evitación de estelas. Según el análisis de imágenes satelitales realizado por Google, esas maniobras lograron una reducción estimada del 40% en el impacto de calentamiento generado por las estelas en los vuelos afectados. El corredor Hong Kong-Singapur destacó especialmente: las intervenciones registradas en esa única ruta representaron, según Google, más de la mitad de la reducción total de emisiones conseguida durante todo el ensayo.
Segunda fase y colaboración con Contrails.org
Con estos primeros resultados, Cathay Pacific y Google inician ahora una segunda fase, más amplia, de vuelos de prueba que se extenderá a rutas asiáticas y transpacíficas de la aerolínea. El proyecto suma además la colaboración de Contrails.org, una organización sin ánimo de lucro dedicada a impulsar la ciencia de la mitigación de estelas. El objetivo declarado es cubrir un vacío de investigación: la región Asia-Pacífico, el mercado de aviación de mayor crecimiento del mundo, ha estado históricamente subrepresentada en los estudios sobre este fenómeno, centrados hasta ahora sobre todo en rutas norteamericanas y europeas.
Una palanca climática que no exige nuevas flotas ni combustibles
A diferencia de otras estrategias de descarbonización que dependen de nuevas aeronaves o de combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés), la evitación de estelas puede aplicarse con las flotas y el combustible ya existentes, lo que la convierte en una medida de bajo coste y despliegue inmediato. «La mitigación de estelas de condensación sigue siendo una de las formas más inmediatamente disponibles, escalables y rentables de reducir la huella climática de la aviación», señaló Google en la entrada de blog en la que presentó la asociación. Cathay Pacific, que ya trabaja por su cuenta en la modernización de su flota y en la incorporación de SAF, ha reconocido la necesidad de abordar también los efectos climáticos no vinculados al CO2 como complemento a la reducción de emisiones de carbono.
Presión creciente sobre la huella climática total del sector
Bloomberg, que dio a conocer el acuerdo, describió la iniciativa como una respuesta a «uno de los problemas climáticos más visibles pero menos atendidos de la industria de la aviación». El sector afronta una presión regulatoria y social creciente para rendir cuentas de su huella ambiental completa, más allá de las emisiones de dióxido de carbono, en un contexto en el que organismos como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Unión Europea avanzan hacia marcos normativos que podrían, en el futuro, incorporar los efectos no relacionados con el CO2 en la contabilidad climática de las aerolíneas.






