Primera jornada de las Conferencias sobre Inteligencia Artificial Aplicada a la Aviación

Un encuentro clave para explorar cómo la IA transforma la seguridad, eficiencia y experiencia en la aviación

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Aviación Digital, Sp.- La Fundación Carlos de Amberes se convirtió hoy en el epicentro de la innovación aeronáutica con la primera jornada de las Conferencias sobre Inteligencia Artificial Aplicada a la Aviación, organizadas por Aviación Digital y T5MAD, con el patrocinio de IndraTelefónica, y la colaboración de la DGACOACIAESAEurocontrolENAIRE y COIAE.

Este evento, que reunió a más de 100 profesionales del sector, marcó un hito al consolidarse como un punto de encuentro clave para debatir cómo la inteligencia artificial (IA) está transformando la aviación, con un enfoque en la seguridad, la eficiencia y el factor humano.

Una apertura institucional de alcance global

La jornada arrancó con un mensaje desde Montreal por Ángel Luis Arias Serrano, representante de España en el Consejo permanente de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Arias destacó la relevancia de estas conferencias, organizadas por Aviación Digital, y subrayó el papel de la IA como un «punto de inflexión» en la aviación.

Recordó que la automatización, desde el piloto automático hasta los sistemas de detección de conflictos como TCAS, ha sido esencial para la seguridad y la eficiencia, pero la IA, especialmente los modelos generativos, introduce una capa cognitiva que «razona, aprende y decide en contexto«.

Arias contextualizó el escenario global: tras la recuperación pospandemia, el tráfico aéreo alcanzó en 2024 los niveles de 2019, y las proyecciones de la OACI estiman un crecimiento de 4.600 millones de pasajeros en 2024 a 12.400 millones en 2050, triplicando la demanda. Este aumento plantea desafíos en seguridad, descarbonización y experiencia del pasajero, donde la IA será «esencial«.

Citó una reciente mesa redonda en Abu Dhabi, moderada por él, que identificó prioridades como la optimización de operaciones de vuelo, la gestión del tráfico aéreo (ATM) y las operaciones aeroportuarias, enfatizando la necesidad de datos fiables, certificación de aplicaciones críticas y colaboración entre reguladores, fabricantes y profesionales.

Le siguió Héctor Guerrero Padrón, Subdirector General de Política y Estrategia Aeroespacial del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, quien, con un toque de humor, se describió como un «extraterrestre» en el sector aeronáutico.

Guerrero destacó el liderazgo español en tráfico aéreo y tecnología, impulsado por el PERTE Aeroespacial, y planteó una pregunta clave: ¿es la IA una evolución incremental de los automatismos existentes o una disrupción que desplazará la capa cognitiva humana? Abogó por una IA «analógica e ibérica«, autónoma y no dependiente de tecnologías externas, y subrayó la importancia de formar talento y mantener la soberanía del dato para posicionar a España en la carrera global de la IA.

La IA como motor de transformación empresarial

La conferencia magistral de Elena Gil Lizasoain, Directora de IA y Big Data en Telefónica Tech, marcó el tono técnico de la jornada. Con 25 años de experiencia, Gil ofreció una visión equilibrada de las oportunidades y desafíos de la IA desde una perspectiva empresarial.

Subrayó que la IA aporta dos beneficios clave: mejoras en la toma de decisiones(pasando de analítica descriptiva a predictiva y generativa) y la automatización dinámica que entiende el contexto. En la aviación, un sector pionero en el uso de datos desde los años 50, la IA optimiza rutas, tráfico aéreo, mantenimiento predictivo, formación de pilotos y diseño de aeronaves, además de personalizar la experiencia del pasajero.

Gil alertó sobre los desafíos: la necesidad de datos de calidad, la ética (sesgos, privacidad), la sostenibilidad (Green AI) y la formación de talento híbrido. Destacó que la IA generativa, aunque en boga, debe complementarse con la IA predictiva, y que las empresas deben escalar pilotos con un enfoque integral, integrando tecnología, procesos y cultura organizacional. Su mensaje final fue claro: la IA es una «revolución imparable» que amplifica las capacidades humanas, pero requiere un equilibrio entre los beneficios y los riesgos.

Coloquios: La IA en acción

El primer coloquio, moderado por Isabel Maestre, Subdirectora de Innovación y Prospección de SENASA, abordó «Tecnología aeronáutica e IA: Aplicaciones presentes y futuras»Manuel Serrano Rodríguez (Siemens España) explicó cómo usan Siemens GPT, una plataforma interna que protege datos confidenciales, para optimizar procesos comerciales y técnicos, y describió el uso de gemelos digitales para diseñar componentes como mezcladores de aire en aviones, iterando 150 diseños con IA generativa. 

José Roger Verdeguer (Air Nostrum) detalló proyectos de mantenimiento predictivo, usando datos de EMR, AIMS y variables meteorológicas para predecir fallos, y otro para optimizar la cadena de suministro post-COVID. 

Ignacio Tobías (Air Europa) destacó el uso de IA en el Centro de Operaciones Integradas para unificar datos y mejorar decisiones, y experimentos con drones para crear modelos 3D de aviones en mantenimiento. Los retos comunes: calidad de datos, resistencia al cambio y la necesidad de un cambio cultural hacia una mentalidad basada en datos.

El segundo coloquio, moderado por Eduardo Gavilán Editor de Aviacion Digital, se centró en «La IA en tierra y operaciones de vuelo: Operaciones aeroportuarias, seguridad y experiencia del pasajero«

Ignacio Gracia(Aerovalue) presentó su enfoque disruptivo, inspirado en las falacias de Choudary, para rediseñar procesos como el check-in, usando IA para eliminar tareas innecesarias y formar a empleados como «embajadores de experiencia». Citó ejemplos como el terminal biométrico de Delta en Atlanta y abogó por sistemas completos en lugar de mejoras incrementales. 

Francisco González Abalos (Vueling Airlines) describió proyectos de mantenimiento predictivo, optimización de despegues con modelos predictivos meteorológicos junto al Barcelona Supercomputer Center, y asistentes basados en IA para consultar manuales operativos. Ambos coincidieron en que la IA debe potenciar, no sustituir, a las personas, aunque alertaron sobre sesgos y la necesidad de datos validados.

El tercer coloquio, «La IA en vuelo: Operaciones de vuelo-Safety», moderado por Héctor Guerrero, reunió a José Luis Meler (ENAIRE), Jesús Fernández Ocaña (Indra) y Ramón Dalmau-Codina (Eurocontrol).

Meler explicó que la IA mejorará la planificación de recursos y el análisis post-operación, pero su uso en la gestión táctica de controladores enfrenta el reto de certificar sistemas no deterministas, crucial para mantener la seguridad (10⁻⁹).

Fernández destacó aplicaciones existentes como el reconocimiento de voz y torres digitales, que usan IA para procesar imágenes, pero enfatizó que el objetivo no es sustituir controladores, sino aumentar la capacidad y seguridad.

Dalmau propuso usar IA para optimizar regulaciones de flujo aéreo a nivel europeo, reduciendo retrasos, y abogó por centrarse en problemas específicos en lugar de aplicar IA indiscriminadamente. El debate tocó la tensión entre soberanía, regulación y la presión económica para aumentar la capacidad.

El cuarto coloquio, «El factor humano: Implicaciones laborales», moderado nuevamente por Gavilán, incluyó a José Sánchez AlarcosÁngel González (SEPLA) e Ignacio Echegoyen.

Sánchez alertó sobre el riesgo de «alucinaciones» en la IA, como el caso de Deep Blue aprendiendo erróneamente el gambito de dama, y enfatizó la diferencia entre operar y comprender.

González defendió el rol humano, citando casos como el aterrizaje en el río Hudson, donde la improvisación humana fue clave, y expresó preocupación por el uso punitivo de datos (FDM). Echegoyen destacó que la IA predictiva es más viable que la generativa en control aéreo, pero subrayó la importancia de integrar la experiencia humana. Todos abogaron por una cultura justa y un enfoque centrado en el humano.

El último coloquio, «El factor legal», moderado por Andrés López Morales (DGAC), contó con Patricia Pérez de Juan (AESA) e Ismael Pacheco (OACI). López enfatizó que la seguridad es prioritaria y que la regulación debe seguir el ritmo de la tecnología.

Patricia Pérez de Juan, desde AESA, señaló que la normativa europea, a través del Reglamento 1689/2024, clasifica muchos sistemas de aviación como de alto riesgo, requiriendo evaluaciones de conformidad. Explicó que EASA está desarrollando requisitos transversales y sectoriales, con un enfoque basado en el riesgo que abarca seguridad, salud y derechos fundamentales, incluyendo la dimensión ética.

Pérez destacó desafíos como la ciberseguridad en un entorno digitalizado, la interfaz hombre-máquina, y la capacitación de autoridades para certificar aplicaciones de IA, subrayando que los métodos de validación deben garantizar fiabilidad y control del riesgo durante todo el ciclo de vida.

Pacheco explicó que la OACI adopta un enfoque sectorial, sin un marco regulatorio transversal, y destacó los principios éticos de la ONU, como el control humano.

Mencionó avances en el Plan Global de Navegación Aérea (niveles de automatización) y el GASP, que incorporará Safety Intelligence en 2026.

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