El transporte aéreo europeo se prepara para una temporada de invierno marcada por los ajustes. El fuerte incremento del precio del combustible de aviación está alterando los planes de las compañías, que afrontan una combinación complicada: mayores costes operativos, menor capacidad para protegerse frente al queroseno caro y una demanda estacionalmente más débil.
Las primeras consecuencias ya empiezan a aparecer en las programaciones. Menos frecuencias, algunas rutas suspendidas y billetes más caros forman parte de un escenario que amenaza también con deteriorar las cuentas de las aerolíneas con menor margen financiero.
Ryanair reduce en dos millones su previsión de pasajeros
Ryanair ha protagonizado uno de los movimientos más significativos. La compañía irlandesa ha reducido en dos millones su previsión de viajeros para su ejercicio fiscal 2027, dejándola en 212 millones. El ajuste resulta especialmente relevante porque la aerolínea tiene prevista la incorporación de 30 nuevos aviones.
La decisión busca limitar la exposición al combustible que Ryanair todavía no tiene cubierto para los meses de invierno. La compañía ha advertido, además, de que las tarifas tendrán que aumentar de manera “significativa” si continúa el actual escenario energético.
La diferencia entre el combustible protegido mediante coberturas y los precios actuales explica buena parte de la preocupación. Ryanair estaría pagando alrededor de 67 dólares por barril por el fuel cubierto, frente a unos niveles actuales en Europa que alcanzan los 163 dólares.
IAG, Lufthansa y Air France-KLM también sufren el golpe
El problema no se limita al modelo low cost. IAG, grupo al que pertenecen Iberia, British Airways y Vueling, registró durante el segundo trimestre un incremento del 23% en el coste del combustible. Paralelamente, su beneficio antes de impuestos retrocedió un 20%.
Air France-KLM afrontó un sobrecoste superior a los 800 millones, mientras Lufthansa asumió aproximadamente 750 millones adicionales. El grupo alemán registró, además, pérdidas de 542 millones.
Las coberturas de combustible han permitido hasta ahora amortiguar parcialmente el encarecimiento. El riesgo aparecerá progresivamente cuando estos contratos venzan y las aerolíneas tengan que renovar una parte mayor de sus necesidades a precios considerablemente superiores.
Menos capacidad durante la temporada de invierno
El ajuste también se está trasladando a las previsiones de capacidad. Bank of America ha rebajado su estimación de crecimiento para las aerolíneas europeas desde el 6,1% hasta el 5,6%, ante la expectativa de nuevas reducciones durante el invierno.
El dilema para las compañías es evidente. Reducir vuelos permite contener determinados costes y adaptar la oferta, mientras que incrementar los precios ayuda a compensar el encarecimiento del queroseno. Sin embargo, durante la temporada baja existe menos margen para aumentar las tarifas sin provocar una caída de la demanda.
Ryanair ya ha comenzado a modificar parte de su programación. En aeropuertos italianos como Lamezia Terme, Treviso y Bérgamo se están reduciendo frecuencias, especialmente en conexiones que disponían de numerosos vuelos, entre ellas rutas domésticas y servicios hacia Londres-Stansted.
Francia también pierde conexiones
Los ajustes alcanzan igualmente al mercado francés. Algunas conexiones entre Londres y Manchester y Carcasona desaparecerán durante buena parte del invierno, aunque habrá una recuperación puntual de determinados servicios en diciembre. También se han detectado reducciones en conexiones entre Londres y Béziers.
En numerosos casos no supone abandonar completamente un destino, sino disminuir frecuencias. Esto facilita la recolocación de viajeros en otros vuelos de la misma ruta.
El invierno se presenta así como una prueba para las cuentas del sector. Si el combustible continúa en niveles elevados y las coberturas van venciendo, las aerolíneas tendrán que decidir cuánto recortan su oferta y qué parte del sobrecoste trasladan al pasajero.
Las compañías con balances más débiles serán las que afronten una situación especialmente delicada.






