Un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania) tuvo que regresar de emergencia después de que una pieza desprendida del motor impactara contra el fuselaje y rompiera una de las ventanillas. La despresurización fue tan violenta que un pasajero quedó parcialmente succionado hacia el exterior del avión hasta que su esposa y otros viajeros consiguieron sujetarlo.
Ahora, varios días después del suceso, ese pasajero, Ljubiša Karović, de 61 años, ha decidido hablar por primera vez sobre lo ocurrido. En declaraciones concedidas al diario alemán Bild y recogidas posteriormente por otros medios internacionales, relata cómo vivió unos minutos que todavía hoy le persiguen y reconoce que las secuelas psicológicas están siendo incluso más difíciles de superar que las físicas.
«Me despertó un estallido enorme, como una bomba«
Karović explica que en el momento del accidente estaba dormido y que apenas tuvo tiempo de comprender qué estaba sucediendo cuando el avión sufrió la despresurización.
«Me quedé dormido… Al cabo de un rato me despertó un estallido enorme, como una bomba. Solo estuve consciente un instante y no recuerdo el resto«, recuerda.
Tras recuperar parcialmente la consciencia, comenzó a darse cuenta de la gravedad de la situación. «Tenía sangre por todas partes. Me goteaba de la cara y de las manos«, asegura al recordar el estado en el que quedó después del impacto.
El pasajero reconoce que muchos de aquellos instantes permanecen borrosos en su memoria, aunque hay imágenes que no consigue olvidar.
El accidente ha cambiado completamente su vida
A pesar de que las heridas físicas evolucionan favorablemente, Karović admite que el mayor problema es emocional. Explica que cada noche revive lo ocurrido y que todavía no consigue dejar atrás aquella experiencia.
«En cuanto cierro los ojos, aparecen las imágenes de aquella pesadilla. Fueron unos minutos que no puedo explicar con palabras», afirma.
El accidente también ha transformado su relación con los aviones. Después de toda una vida viajando, asegura que no contempla volver a subir a uno. «Ni siquiera me planteo volver a volar. Cada vez que oigo un avión me estreso y hasta me da fiebre«, explica.
Además, reconoce que la situación también afecta a su trabajo y a su vida cotidiana. «Mentalmente he tocado fondo. No puedo concentrarme. Todo me molesta. Es un cambio radical en mi vida«, lamenta.
Lesiones importantes y una recuperación con muchas incógnitas
El impacto sufrido durante la despresurización provocó diversas lesiones que todavía requieren seguimiento médico.
Los especialistas le han colocado un collarín cervical que deberá llevar durante seis semanas debido a las lesiones en el cuello. También presenta inflamación y pérdida de sensibilidad en varias zonas de la cabeza, una parálisis temporal en el lado derecho del cuerpo, lesiones parciales en el oído y el ojo derechos, además de quemaduras y fuertes dolores tanto en la espalda como en la mano derecha.
El propio Karović explica que los médicos todavía no pueden garantizar que recupere completamente todas las funciones afectadas.
«Pensé: si morimos, morimos juntos»
Mientras Karović era arrastrado parcialmente hacia el exterior del avión por la fuerza de la despresurización, su esposa, Svetlana Grković, reaccionó de forma inmediata sujetándole por las piernas.
En declaraciones al medio serbio Nova, recuerda aquellos segundos de enorme tensión. «Reaccioné inmediatamente y le agarré las piernas. Pensé: ‘Si morimos, morimos juntos’. Fue horrible«, relata.
Su actuación resultó decisiva hasta que otros pasajeros acudieron rápidamente para ayudarles. «Un hombre y una mujer vinieron enseguida a ayudarnos. Ese hombre nos salvó la vida«, afirma, agradeciendo la intervención de quienes consiguieron introducir nuevamente a su marido dentro del avión.
Un aterrizaje de emergencia que evitó una tragedia mayor
Tras producirse la rotura de la ventanilla, el comandante decidió regresar inmediatamente al aeropuerto de Tesalónica, donde el avión pudo aterrizar de forma segura.
Durante el descenso, los pasajeros permanecieron con las máscaras de oxígeno colocadas mientras intentaban asimilar lo ocurrido.
«Pensábamos que nos estábamos cayendo. No sabíamos si íbamos a conseguirlo«, recordó posteriormente uno de los viajeros.
Además de Karović, una pasajera embarazada fue trasladada al hospital por precaución y recibió el alta poco después.
Por su parte, Ryanair confirmó que el vuelo regresó a Tesalónica poco después del despegue tras detectarse daños en una de las ventanillas del avión. La aerolínea explicó que el aterrizaje se realizó con normalidad, que el pasajero herido fue atendido inmediatamente por los servicios sanitarios y que posteriormente se organizó otra aeronave para trasladar al resto de viajeros hasta Memmingen.
Las investigaciones continúan para esclarecer con exactitud cómo se produjo el desprendimiento de la pieza del motor que desencadenó uno de los incidentes más impactantes vividos recientemente en un vuelo comercial.






