Aviación Digital, Sp.- El verano de 2025 ha dejado, de momento, una cicatriz imborrable en el paisaje español, con 411.000 hectáreas quemadas, convirtiéndose en el más devastador del último siglo. Ante este panorama «terrorífico», nuestro editor Eduardo Gavilán ha conversado en exclusiva con Juan Carlos Verdugo, un experimentado piloto de extinción de incendios, que ha estado en primera línea de los fuegos más virulentos a bordo de su Air Tractor 802 F.
Verdugo, quien se desempeña como piloto de refuerzo, no solo confirma la magnitud de la tragedia, sino que advierte sobre un «monstruo que crece» y para el que España «no está preparada».
Un Verano «Terrorífico» y el Monstruo Creciente
Juan Carlos, que ha pasado el verano «de un lado para otro», ha participado en los grandes incendios de Cáceres (Jarilla, con 160 km de perímetro), Sanabria y León, describe este año como «exponencialmente mayor» en la virulencia de los incendios.
El piloto subraya que los incendios actuales son «explosivos«, favorecidos por veranos muy largos, masas forestales deshidratadas y primaveras lluviosas que incrementan el matorral. «Los incendios ahora algunos salen con una agresividad contra la que ni trayéndote el séptimo de caballería te puedes traer todos los grandes aviones americanos«, afirma. Esta realidad exige una estrategia adaptada y contundente, muy diferente a las abordadas hace décadas, cuando los incendios «no corrían» y la masa forestal estaba hidratada.

La Urgente Escasez de «Pilotos de Trabajos Aéreos»: Una Vocación Costosa y de Alto Riesgo
Uno de los puntos más críticos revelados es la falta de tripulaciones suficientes para la creciente demanda. La complejidad de la labor de un piloto de extinción de incendios es inmensa y no comparable a la de un piloto comercial. Juan Carlos explica que, además de la licencia comercial, se requiere un trabajo «complejo» de vuelo bajo, vuelo de montaña, cargas con aviones anfibios en el mar y una excepcional capacidad para gestionar el estrés. «Un controlador aéreo profesional, si ve lo que nosotros vemos o lo que nosotros estamos haciendo, se alarmaría«, comenta, refiriéndose a los «15, 20 y 30 medios aéreos en una zona confinada de montañas y con muy poca visibilidad«.
La formación es un obstáculo gigante. La licencia de piloto comercial cuesta entre 70.000 y 80.000 € y «con eso no sabes nada, nada» para la extinción. A esto se suma la necesidad de un mínimo de 500 horas de vuelo y la habilitación en aviones anfibios o terrestres de extinción, lo que puede costar otros 30.000 o 40.000 €, y un mínimo de 100.000 € adicionales tras las 500 horas de vuelo para la habilitación específica.
Verdugo, como seleccionador en su empresa, busca un perfil muy particular: no valen aquellos que ven esto como una «transición para hacer horas de vuelo«. Es fundamental una vocación real, la capacidad de «romper barreras» de miedo y felicidad, y un equilibrio mental para gestionar el alto estrés y las emociones. El piloto subraya que en un incendio actúan tres «tipos de piloto» en cada persona: el racional, el instintivo y el emocional, y los tres deben ser educados para cumplir el mismo objetivo y evitar errores motivados por la euforia o el orgullo.
Ante esta barrera económica y la urgente necesidad de profesionales (se necesitarían multiplicar por dos o por tres las tripulaciones actuales), se plantea que «la administración central debería de tener en cuenta que igual que se subvencionan algunas carreras, deberían de subvencionar la formación de los pilotos porque esto es un bien social».
La Estrategia del «Primer Ataque»: La Clave Oculta del Éxito
La entrevista destaca una estrategia clave: la del «primer ataque». «El tiempo es el coeficiente del éxito. Siempre lo he dicho, tienes que llegar rápido». Verdugo pone como ejemplo el modelo de Andalucía y Castilla-La Mancha, que, a pesar de tener una gran masa forestal, han logrado controlar un elevado número de conatos, evitando que se conviertan en grandes incendios. Esto se logra con «muchas bases repartidas» y medios contundentes que responden con agilidad.
«Que la Lluvia No Borre las Lágrimas de este Verano Terrible»
Juan Carlos Gómez Verdugo
El éxito de esta estrategia radica en los «incendios invisibles»: aquellos que se apagan en media hora y no aparecen en las noticias. «Los primeros 45 minutos desde que se ve un humo son fundamentales». El avión Air Tractor 802 F (Fire Boss) es un pilar fundamental de esta estrategia por su versatilidad: puede realizar un «primer lanzamiento con retardantes polifosfato amónico» cargados en tierra y, si hay un embalse cercano, efectuar descargas continuas de agua cada 5 o 6 minutos. Su capacidad de operar desde pistas cercanas a las masas forestales, sin necesidad de aeropuertos internacionales, lo convierte en un medio rápido y contundente.

Más Allá del «Relato»: Reivindicando la Visibilidad y los Técnicos
La conversación también revela una preocupación por la «poca visibilidad» del sector privado. Las compañías aéreas privadas asumen el 90% de los efectivos aéreos en España, con unas 250 aeronaves en operación. Sin embargo, el «relato» mediático a menudo se centra en medios como la UME, que hacen un trabajo «maravilloso» cuando el incendio ya es incontrolable, o en grandes aeronaves, que son «fantásticos… para apagar la opinión pública«, pero no el incendio en su fase inicial. Verdugo narra anécdotas de lanzamientos coordinados para ser filmados, buscando más la imagen que la efectividad.
Finalmente, Juan Carlos hace un llamado a «escuchar a los técnicos« y a «diseñar ya de otra manera el monte» con franjas de seguridad. Advierte contra los «tertulianos con medias verdades simples» que equivocan las causas y, por ende, las soluciones.
La preocupación principal es que «la lluvia no barra las lágrimas». Las duras lecciones de este verano, y la pérdida de muchos compañeros, no deben caer en el olvido una vez que pase la temporada de incendios. El enemigo, el incendio, «está creciendo«, y la respuesta debe ser estructural, estratégica y basada en el conocimiento de quienes lo combaten a diario.






