Un regalo del cosmos: cómo ver la lluvia de meteoros más antigua

La lluvia de meteoros Líridas alcanza su punto máximo entre el 21 y 22 de abril.

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Claudia C./Aviación Digital, Sp.- En las noches serenas de abril, cuando el firmamento despliega su manto más oscuro, un espectáculo milenario nos recuerda nuestra conexión con el cosmos. La lluvia de meteoros Líridas, una de las más antiguas documentadas por la humanidad, alcanza su punto álgido la noche del 21 al 22 de abril. Más que un fenómeno astronómico, es una invitación a mirar hacia arriba y maravillarse.


Origen de un fenómeno ancestral

Las Líridas deben su nombre a la constelación de Lyra, desde donde parecen emerger los meteoros al entrar en la atmósfera terrestre. Pero su verdadero origen es mucho más lejano: se trata de los residuos dejados por el cometa Thatcher (C/1861 G1), un viajero del sistema solar que tarda más de 400 años en completar su órbita alrededor del Sol.

Cada abril, la Tierra atraviesa el rastro polvoriento de este cometa, y al hacerlo, las diminutas partículas se queman al contacto con nuestra atmósfera, produciendo los conocidos destellos luminosos: los meteoros.

Este año, el punto máximo de actividad coincide con las noches del 21 y 22 de abril, cuando se pueden observar entre 15 y 20 meteoros por hora, muchos de ellos rápidos y de una intensidad lumínica notable, lo que ha dado fama a esta lluvia por sus esporádicos bolidos o bolas de fuego.


Cómo, cuándo y dónde mirar al cielo

Para disfrutar de este espectáculo, los mejores momentos son entre la medianoche y el amanecer, especialmente en zonas alejadas de la contaminación lumínica. El radiante, es decir, el punto del cielo del que parecen surgir los meteoros, se ubica entre las constelaciones Lyra y Hércules, justo al este.

Aunque este año la Luna estará al 40% de su fase, lo que puede dificultar un poco la observación, sigue siendo posible ver los meteoros más brillantes. Un buen consejo es mirar ligeramente hacia un lado del radiante, para captar las estelas más largas y espectaculares.


Una lluvia con historia

Lo que hace especial a las Líridas no es solo su belleza, sino su antigüedad histórica. Hay registros chinos que datan de hace más de 2.600 años, en los que ya se menciona una lluvia intensa de «estrellas fugaces» en el mes de abril. Desde entonces, civilizaciones de todo el mundo han observado este fenómeno, convirtiéndolo en uno de los eventos astronómicos recurrentes más antiguos conocidos por el ser humano.

Este carácter ancestral le confiere una carga emocional particular. Observar las Líridas es contemplar el mismo cielo que vieron sabios griegos, navegantes árabes o astrónomos chinos. Es una continuidad silenciosa entre generaciones, culturas y continentes.


Las Eta Acuáridas en el horizonte

Además, este año, las Líridas coinciden en parte con otra lluvia de meteoros: las Eta Acuáridas, cuya máxima actividad se espera para el 5 y 6 de mayo. Aunque tienen orígenes distintos (las Eta Acuáridas provienen del cometa Halley), este cruce de fenómenos hace del mes de abril un verdadero festival celeste.

Así que si las nubes o la luna dificultan la vista de las Líridas, habrá nuevas oportunidades pronto. Pero para los observadores del hemisferio norte, la noche del 21 al 22 sigue siendo la mejor para ver una lluvia con más historia que ninguna otra.

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