Después de 10 meses en el espacio, la tripulación del Starliner regresa a la Tierra

La ausencia de gravedad impacta el organismo de múltiples maneras, desde la pérdida de masa ósea y muscular hasta alteraciones en la visión y el sistema cardiovascular. ¿Cómo lograron los astronautas mantener su salud tras 10 meses en estas condiciones?

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Claudia C./Aviación Digital, Sp.- Después de una estancia de diez meses en la Estación Espacial Internacional (EEI), los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams se preparan para su esperado retorno a la Tierra.

Lo que inicialmente estaba planificado como una misión de diez días se transformó en una prolongada odisea debido a problemas técnicos con la nave espacial Boeing Starliner. Este prolongado periodo en microgravedad plantea interrogantes sobre cómo el cuerpo humano se adapta y enfrenta los desafíos de una estancia espacial extendida.

Un viaje, inesperadamente largo

Wilmore y Williams a la EEI en junio de 2024 a bordo del Starliner, en lo que sería la primera prueba de vuelo tripulada de esta nave. Sin embargo, tras detectar fugas de helio y problemas en el sistema de propulsión, la NASA decidió que la nave regresara vacía a la Tierra en septiembre del mismo año, dejando a los astronautas en la estación hasta que se garantizara una opción segura de retorno. Durante este periodo, ambos participaron activamente en experimentos científicos, caminatas espaciales y colaboraron estrechamente con cosmonautas rusos, demostrando la resiliencia y adaptabilidad humana en condiciones adversas.

Desafíos fisiológicos de una estancia prolongada en el espacio

La exposición prolongada a la microgravedad conlleva una serie de cambios en el cuerpo humano. Uno de los más significativos es la pérdida de masa muscular y densidad ósea. Sin la fuerza de gravedad terrestre, los músculos, especialmente los de las piernas y la espalda, tienden a atrofiarse. Estudios de la NASA indican que un astronauta puede perder hasta un 20% de su masa muscular en solo dos semanas, y en misiones de larga duración, esta pérdida puede alcanzar hasta el 30%.

Además, el sistema inmunológico puede debilitarse, aumentando la susceptibilidad a infecciones. La combinación del estrés físico y mental, junto con la exposición a la radiación cósmica, puede comprometer las defensas del organismo.

La radiación espacial es otro factor crítico. Lejos de la protección del campo magnético terrestre, los astronautas están expuestos a niveles más altos de radiación, lo que incrementa el riesgo de cáncer y enfermedades degenerativas, como cardiopatías y cataratas.

Para contrarrestar los efectos de la microgravedad, los astronautas siguen rutinas de ejercicio de aproximadamente dos horas diarias. Estas actividades físicas son esenciales para mantener la salud muscular y ósea. Además, la Estación Espacial Internacional (EEI) está equipada con recursos adecuados para garantizar el bienestar de la tripulación, incluyendo suministros regulares de alimentos, agua y oxígeno, enviados mediante misiones de reabastecimiento cada tres meses.

El monitoreo constante de la salud de los astronautas es fundamental. Se realizan evaluaciones médicas rutinarias y los cirujanos de vuelo supervisan su estado para detectar y abordar cualquier anomalía de manera oportuna.

El retorno: una misión en marcha

El 14 de marzo de 2025, SpaceX lanzó la misión Crew-10 desde el Centro Espacial Kennedy, con el objetivo de relevar a Wilmore y Williams. La nueva tripulación, compuesta por astronautas de la NASA, Japón y Rusia, se acoplará a la EEI para iniciar su misión de seis meses. Se espera que Wilmore y Williams regresen a la Tierra el 19 de marzo a bordo de la cápsula Dragon de SpaceX, que ya está acoplada a la estación.

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