Aviación Digital, Sp.- Una etapa superior de 52 metros, diseñada para regresar del espacio en posición vertical, se ha convertido en una carga marítima excepcional. Imágenes satelitales muestran varios buques trabajando alrededor de la Starship 40 de SpaceX, que permaneció a flote después de completar el decimotercer vuelo de prueba integrado del sistema Starship.
Las imágenes muestran una operación de remolque en marcha
Las imágenes obtenidas los días 2 y 3 de agosto por Vantor, compañía estadounidense de inteligencia geoespacial, muestran a los buques Normand Ranger y Skimmer Tide operando junto al barco de apoyo Go Australis en el océano Índico. En las tomas puede distinguirse una línea aparentemente conectada a la zona delantera de la Starship 40, también denominada Ship 40.
Los datos del Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas en inglés) citados por medios que analizaron la operación indicaban que Normand Ranger y Skimmer Tide navegaban inicialmente a alrededor de 1 nudo y transmitían una condición de maniobrabilidad restringida. Esa combinación es compatible con trabajos de remolque, estabilización o asistencia a otro objeto, pero no permite determinar por sí sola la configuración definitiva de la operación.
El Go Australis se habría separado posteriormente del grupo y habría iniciado su regreso a Australia, según el seguimiento marítimo recogido por fuentes secundarias. SpaceX no ha publicado, por el momento, un plan detallado de recuperación, un puerto de destino o el procedimiento previsto para sacar el vehículo del agua.
Una recuperación que SpaceX no había planificado
La Starship 40 amerizó el 24 de julio en la zona prevista del océano Índico tras el decimotercer vuelo de prueba de Starship. Aunque SpaceX había programado un descenso controlado, la misión no contemplaba reutilizar ni recuperar físicamente la etapa superior después del vuelo.
El contacto con el agua fue suficientemente suave para que el vehículo permaneciera entero y a flote. Durante la retransmisión, el responsable de comunicaciones de SpaceX Dan Huot describió el resultado como un “escenario de ensueño”. Cuatro días después, el 28 de julio, Elon Musk confirmó públicamente que la compañía enviaría un barco para intentar recuperar la nave.
La operación presenta dificultades distintas a las de remolcar una embarcación convencional. Starship carece de quilla y no fue diseñada para mantener estabilidad direccional mientras es arrastrada horizontalmente por el mar. El oleaje, la resistencia hidrodinámica, el estado de los tanques y la distribución del aire o el agua en el interior pueden favorecer movimientos de balanceo o rotación.
El Normand Ranger es un buque de suministro y manejo de anclas de 91 metros de eslora, equipado con posicionamiento dinámico DP2 y una capacidad de tiro a punto fijo declarada de unas 280 toneladas métricas. Estas prestaciones son adecuadas para controlar cargas offshore de gran tamaño, aunque no confirman que el buque vaya a trasladar la Starship hasta puerto sin asistencia adicional.

El valor técnico está en el sistema de protección térmica
La recuperación ofrecería a los ingenieros una oportunidad inédita para inspeccionar directamente el Sistema de Protección Térmica (TPS, por sus siglas en inglés) después de una reentrada completa. Hasta ahora, el análisis de las losetas cerámicas había dependido principalmente de telemetría, cámaras embarcadas, imágenes obtenidas durante el vuelo y restos parciales.
Antes del lanzamiento, SpaceX explicó que el vuelo 13 incorporaba losetas instrumentadas para medir cargas y diferentes sistemas de fijación. La nave también fue sometida a una presión dinámica superior a la de vuelos anteriores, incrementando deliberadamente el esfuerzo sobre los anclajes del escudo térmico mientras se evaluaba una configuración orientada a transportar más carga.
La misión desplegó 20 satélites Starlink V3, seis de ellos modificados con cámaras destinadas a observar la Starship y su escudo térmico. SpaceX comunicó que pudo establecer enlaces con los 20 vehículos y descargar telemetría. La etapa superior también completó el reencendido de un motor Raptor durante la fase de vuelo espacial.
No obstante, los satélites siguieron una trayectoria suborbital y no fueron insertados en una órbita operativa. Estaba previsto que reentraran aproximadamente 20 minutos después del despliegue. Por tanto, el vuelo demostró el funcionamiento inicial del dispensador, las comunicaciones y los enlaces ópticos de Starlink V3, pero no constituyó todavía un despliegue comercial estable en órbita terrestre baja.
Musk da por resuelto el escudo térmico, pero falta la inspección física
Durante la primera conferencia trimestral de resultados de SpaceX como empresa cotizada, Musk afirmó que “consideraría resuelto” el problema del escudo térmico. El directivo sostuvo que los datos y las observaciones visuales disponibles no mostraban un obstáculo técnico para avanzar hacia la reutilización completa y rápida.
El examen físico tendrá que determinar cuántas losetas se perdieron o desplazaron, si existen daños ocultos en sus fijaciones, cuál fue el estado de las superficies metálicas y si el conjunto podría haber volado de nuevo sin una reparación extensa. La diferencia entre sobrevivir a una reentrada y estar preparado para una reutilización rápida sigue siendo esencial desde el punto de vista operativo.
El Super Heavy mantiene abierto el problema del reencendido
El resultado de la etapa superior contrastó con el comportamiento del propulsor Super Heavy. Durante su retorno sobre el Golfo de México, el booster no logró reencender suficientes motores Raptor para completar el perfil de amerizaje previsto y terminó con un impacto duro.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos determinó que los acontecimientos del vuelo 13 estaban dentro de las actividades planificadas y autorizadas, por lo que no exigió una nueva investigación de accidente. El vuelo anterior sí había generado una investigación centrada en el Super Heavy y en la fiabilidad del sistema de propulsión durante el retorno.
SpaceX pretende realizar el vuelo 14 antes de finalizar agosto y, sujeto a autorización regulatoria, intentar por primera vez capturar la etapa superior con los brazos mecánicos de la torre de Starbase. La compañía ya ha utilizado ese sistema para recuperar el Super Heavy, pero nunca ha intentado capturar la Ship después de completar una vuelta alrededor de la Tierra.
El contexto financiero y el programa Artemis
La recuperación coincide con el primer informe trimestral de SpaceX después de completar su oferta pública en junio. La compañía declaró 7.814 millones de dólares de ingresos durante el segundo trimestre de 2026, una pérdida operativa de 143 millones y una pérdida neta de 541 millones de dólares. El gasto de capital alcanzó los 18.369 millones de dólares. Estas cifras sustituyen las estimaciones previas de analistas mencionadas antes de la publicación de resultados.
Starship también sigue siendo relevante para la arquitectura lunar de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA). La planificación vigente ya no contempla Artemis III como un alunizaje tripulado: la misión de 2027 realizará pruebas de encuentro y acoplamiento en órbita terrestre baja con artículos de prueba de los sistemas de alunizaje comerciales. La primera nueva misión tripulada a la superficie lunar está prevista actualmente para Artemis IV, en 2028.
La inspección de la Ship 40 no demostrará por sí sola la reutilización completa de Starship, pero podría aportar el conjunto de datos más completo obtenido hasta ahora sobre el comportamiento real de su escudo térmico. El resultado de esa evaluación será más relevante que la imagen de una nave flotando: permitirá saber cuánto trabajo separa todavía a SpaceX de devolver una Starship a tierra, revisarla y lanzarla nuevamente.






