Aviación Digital, Sp.- En un mensaje publicado ayer en su red social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a aerolíneas, pilotos y otros actores a considerar «cerrado en su totalidad» el espacio aéreo «por encima y alrededor de Venezuela«.
Esta afirmación, que ha generado titulares en medios internacionales, no se acompañó de un NOTAM formal estadounidense que imponga un «no-fly zone», pero ha amplificado las tensiones geopolíticas en la región caribeña. Funcionarios de Washington confirmaron que no hay planes militares inmediatos para enforzar esta medida, mientras el Pentágono guardó silencio ante consultas periodísticas.
El impacto operativo ha sido inmediato: aerolíneas como Iberia y LATAM han suspendido rutas, y el tráfico aéreo sobre el FIR Maiquetía (SVZM) ha caído drásticamente, con desvíos masivos hacia espacios aéreos vecinos como el de Colombia. Esta situación se enmarca en una escalada de presiones de EE.UU. contra el gobierno de Nicolás Maduro, incluyendo despliegues navales como el portaaviones USS Gerald Ford y al menos 21 ataques aéreos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico.
To all Airlines, Pilots, Drug Dealers, and Human Traffickers, please consider THE AIRSPACE ABOVE AND SURROUNDING VENEZUELA TO BE CLOSED IN ITS ENTIRETY. Thank you for your attention to this matter! PRESIDENT DONALD J. TRUMP
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) November 29, 2025
Respuesta de Maduro: «Amenaza Colonialista» y Revocación de Permisos a Aerolíneas
En represalia, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela revocó los permisos de operación a seis aerolíneas extranjeras: Iberia, TAP Air Portugal, Turkish Airlines, Avianca, LATAM Airlines Colombia y GOL. La decisión, anunciada vía Instagram oficial, responde a la suspensión unilateral de vuelos por parte de estas compañías, alineadas con advertencias de seguridad de EE.UU. y Europa. Esto ha cancelado al menos 40 vuelos y afectado a más de 8.000 pasajeros, dejando a operadores como Air Europa y Plus Ultra en limbo hasta el 1 de diciembre de 2025. La medida reduce el tráfico internacional regular a mínimos históricos, exacerbando el aislamiento aéreo de un país ya castigado por sanciones.
Advertencias Oficiales: NOTAM de la FAA y Recomendaciones de AESA y Safe Airspace
La base técnica de estas restricciones radica en alertas emitidas por autoridades aeronáuticas. El 21 de noviembre de 2025, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. publicó un NOTAM de seguridad para el FIR Maiquetía, advirtiendo de una «situación potencialmente peligrosa» por deterioro en la seguridad, aumento de actividad militar impredecible y interferencias GNSS (GPS jamming y spoofing) que afectan hasta 250 millas náuticas. Válido hasta el 19 de febrero de 2026, el aviso aplica a todas las altitudes y fases de vuelo, recomendando evitar el área o notificar con 72 horas de antelación a la FAA para operadores estadounidenses.
Safe Airspace, plataforma especializada en riesgos aéreos, clasifica el SVZM como «Nivel 2: Peligro existe», aconsejando evasión total por presencia de sistemas antiaéreos, falta de coordinación en conflictos y riesgos de identificación errónea. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) de España emitió una recomendación «fuerte» similar hasta el 1 de diciembre de 2025, citando armas antiaéreas operativas a todas las alturas y degradación en comunicaciones. Portugal extendió su alerta hasta el 2 de diciembre, priorizando la seguridad de operadores europeos y norteamericanos.
Estos avisos no constituyen un cierre jurídico soberano —el espacio aéreo sigue bajo control de Caracas—, pero la combinación con retiros de seguros y análisis de riesgo ha disuadido a la mayoría de vuelos comerciales, chárter y de carga.
Implicaciones Operativas: Alto Riesgo y Desvíos en la Planificación de Vuelos
Operacionalmente, no hay un NOTAM multilateral que declare el FIR Maiquetía cerrado a la aviación civil, pero el panorama real es de «alto riesgo: evitar salvo necesidad absoluta«. Líneas aéreas han desviado rutas transatlánticas y caribeñas, optando por FIRs alternos como el de Bogotá, lo que incrementa tiempos de vuelo y los costes de combustible. Para la planificación, se exige evaluación específica de riesgos, coordinación con las aseguradoras y notificación a autoridades; en emergencias, los pilotos pueden desviarse priorizando la seguridad.
El cierre de facto afecta no solo pasajeros, sino también envíos de carga y operaciones humanitarias. Expertos en aviación prevén que, sin desescalada, estas restricciones podrían extenderse más allá de 2026, profundizando la crisis en un contexto de acusaciones mutuas por narcotráfico y soberanía.






