Aviación Digital, Sp.- Riyadh Air ejercerá opciones de compra sobre 28 Boeing 787 Dreamliner y convertirá 20 de ellas al modelo 787-10, de mayor capacidad. El acuerdo acompaña la rápida expansión de una aerolínea que ya opera seis 787-9 y pretende superar los 100 destinos internacionales antes de que termine la década.
La dificultad de lanzar una aerolínea intercontinental no reside únicamente en adquirir aviones, sino en construir una flota capaz de crecer sin multiplicar los costes de formación, mantenimiento y soporte técnico. Riyadh Air ha dado un nuevo paso en esa dirección al comprometer otros 28 Boeing 787 Dreamliner, incluyendo la introducción del 787-10 como segunda variante de la familia.
El acuerdo, anunciado hoy en Farnborough, Reino Unido, contempla el ejercicio de la mayoría de las opciones asociadas al pedido realizado por la compañía saudí en 2023. De las 28 aeronaves, 20 serán convertidas al 787-10, el miembro de mayor capacidad de la familia Dreamliner.
El pedido de Boeing 787 de Riyadh Air alcanzará 67 aeronaves
El anuncio incluye una compra de 11 aviones que hasta ahora figuraba sin identificar en los registros comerciales de Boeing. Las 17 unidades restantes todavía deben completar su formalización contractual. Una vez cerrado ese proceso, el volumen firme de Riyadh Air alcanzará los 67 Boeing 787.
La operación parte del acuerdo anunciado en marzo de 2023, cuando la aerolínea contrató 39 Boeing 787-9 y obtuvo opciones para otros 33. El ejercicio ahora comunicado utiliza 28 de aquellas opciones, por lo que quedarían cinco derechos de compra sin ejercer, salvo que las partes modifiquen posteriormente la estructura contractual.
Riyadh Air ha recibido seis 787-9 y, según el comunicado conjunto, presta servicio actualmente a seis ciudades. La compañía no ha detallado en este anuncio el calendario de entrega de los nuevos aviones, la secuencia de incorporación de cada variante ni qué rutas serán asignadas inicialmente al 787-10.
Tony Douglas, consejero delegado de Riyadh Air, enmarcó la decisión dentro del objetivo de superar los 100 destinos internacionales en 2030. El directivo señaló que el 787-10 permitirá atender el crecimiento previsto de la demanda de pasajeros y carga, manteniendo flexibilidad para desarrollar la red.
Más capacidad con una plataforma operativa común
La incorporación del 787-10 responde a una lógica diferente de la aplicada al 787-9. Mientras este último ofrece mayor alcance nominal, la versión alargada está orientada a rutas con más densidad de pasajeros en las que la aerolínea puede priorizar capacidad y coste por asiento.
Según las especificaciones estándar publicadas por Boeing, el 787-9 puede transportar entre 250 y 325 pasajeros en una configuración de dos clases y alcanzar hasta 15.370 kilómetros. El 787-10 ofrece una capacidad de referencia de entre 300 y 375 pasajeros y un alcance de hasta 13.890 kilómetros.
Boeing afirma que, en la configuración prevista por la aerolínea, el 787-10 tendrá aproximadamente 50 plazas más que el 787-9. No obstante, el comunicado no especifica el número total de asientos, la distribución entre clases ni el espacio reservado para productos prémium.
La convivencia de ambas variantes ofrece ventajas de comunalidad. Boeing y Riyadh Air destacan el uso de sistemas de cabina de vuelo relacionados, procedimientos de mantenimiento comunes y esquemas compartidos de formación de pilotos. En términos operativos, esa aproximación podría reducir la necesidad de duplicar determinados recursos de ingeniería, entrenamiento, repuestos y soporte de mantenimiento, reparación y revisión, aunque el ahorro concreto no ha sido cuantificado.
El 787-10 ocupará el segmento de alta densidad
La elección del 787-10 sugiere que Riyadh Air prevé operar mercados de largo radio con suficiente volumen para llenar un fuselaje de mayor capacidad. Por su menor alcance frente al 787-9, el avión podría destinarse preferentemente a corredores internacionales de alta demanda dentro de Europa, Asia, África u Oriente Próximo, pero la compañía todavía no ha confirmado asignaciones de rutas.
Boeing sostiene que la familia 787 consume un 25% menos de combustible que los aviones de generaciones anteriores a los que habitualmente sustituye. Ese porcentaje no representa una reducción del 787-10 respecto al 787-9, sino una comparación general con aeronaves más antiguas de tamaño y misión similares.
La plataforma utiliza aproximadamente un 50% de materiales compuestos por peso y dispone, entre otras características de cabina, de ventanas de grandes dimensiones, mayor humedad relativa, presurización equivalente a una altitud inferior y sistemas que detectan y compensan parcialmente los efectos de la turbulencia.
Una flota de largo radio con Boeing y Airbus
La ampliación del pedido de Dreamliner no convierte a Riyadh Air en un operador exclusivamente Boeing. En junio de 2025, la aerolínea formalizó un pedido de 25 Airbus A350-1000, acompañado de derechos de compra sobre otras 25 unidades. También mantiene un pedido firme de 60 aviones de la familia Airbus A321neo para rutas de corto y medio radio.
Esta arquitectura sitúa al 787-9, al 787-10 y al A350-1000 en funciones potencialmente complementarias. El 787-9 puede cubrir mercados intercontinentales con menor volumen o mayor distancia; el 787-10 aporta capacidad en rutas densas; y el A350-1000 está destinado previsiblemente a operaciones de gran capacidad y muy largo radio. La asignación definitiva dependerá de las configuraciones de cabina, los costes operativos, los derechos de tráfico y la evolución de la demanda.
Riyadh Air pertenece íntegramente al Public Investment Fund —Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí— y forma parte de la estrategia de diversificación económica vinculada a Saudi Vision 2030. La aerolínea calcula que su expansión podría generar más de 200.000 empleos directos e indirectos y aportar más de 20.000 millones de dólares, unos 75.000 millones de riales saudíes, al producto interior bruto no petrolero antes de 2030.






