Polonia cierra aeropuertos y despliega cazas ante la escalada de drones rusos

Varsovia refuerza su frontera oriental con ingenieros militares y vigilancia electrónica después de que ataques rusos con drones alcanzaran un tren de pasajeros y las inmediaciones de varios pasos fronterizos con Ucrania.

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Aviación Digital, Sp.- ¿Cuánto puede tensar Rusia el flanco oriental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sin cruzar la línea de un ataque directo? La pregunta ha ganado urgencia esta semana en Polonia, donde el Ministerio de Defensa ordenó el 15 de septiembre de 2026 el refuerzo militar de la frontera con Ucrania, tras una serie de incidentes con drones rusos que, dos días después, obligaron a cerrar temporalmente dos aeropuertos y a movilizar cazas de combate.

Ingenieros militares fortifican los pasos fronterizos

El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, anunció el 15 de septiembre el despliegue de unidades de ingenieros para reforzar los puestos de control y la infraestructura a lo largo de la frontera con Ucrania. Según el Mando Operacional de las Fuerzas Armadas polacas, el 18.º Regimiento de Ingenieros ya trabaja en el fortalecimiento de los pasos fronterizos, mientras el 4.º Regimiento de Ingenieros construye puestos de observación y seguridad cerca de los cruces de Dorohusk, Medyka y Korczowa, dentro del programa nacional de fortificación conocido como «Escudo Oriental«. Las obras incluyen barreras HESCO, estructuras modulares de malla metálica rellenas de tierra o arena empleadas en fortificación militar rápida.

El ataque al tren Kiev-Varsovia que precipitó la respuesta

El refuerzo se decidió después de que, en la madrugada del 13 de septiembre, un dron ruso impactara contra la locomotora de un tren de pasajeros de la línea Kiev-Varsovia, a la altura de la estación de Yahodyn, en la región ucraniana de Volinia, a apenas 2 kilómetros de la frontera con Polonia. Un segundo artefacto cayó cerca del paso fronterizo de Dorohusk, donde provocó un incendio en una estación de servicio. El convoy, con 206 pasajeros y trabajadores a bordo, fue evacuado sin que se registraran heridos, después de que el equipo de seguimiento alertara a la tripulación minutos antes del impacto.

El episodio adquirió una dimensión política añadida al conocerse que el exprimer ministro británico Boris Johnson, el excanciller sueco Carl Bildt y asesores de las cancillerías alemana, francesa e italiana habían viajado en el convoy inmediatamente anterior al alcanzado por el dron, tras participar en la conferencia Yalta European Strategy celebrada en Kiev. Johnson calificó el ataque como «el tipo de agresión aleatoria e indiscriminada que los ucranianos sufren a diario». El Ministerio de Defensa ruso confirmó los ataques, aunque sostuvo que el tren transportaba carga militar, versión no corroborada de forma independiente.

Cazas en el aire y aeropuertos cerrados dos días seguidos

La tensión se trasladó al espacio aéreo polaco el 16 de septiembre, cuando Polonia desplegó cazas de combate y cerró temporalmente los aeropuertos de Lublin y Rzeszów-Jasionka, principal punto de tránsito de ayuda militar y humanitaria hacia Ucrania, mientras Rusia lanzaba una nueva oleada de drones contra el oeste ucraniano. Las operaciones se suspendieron poco después de las 7:00 h y se reanudaron unos 40 minutos más tarde. La secuencia se repitió el 17 de septiembre, con una segunda suspensión de actividad en ambos aeropuertos, lo que confirma que Varsovia mantiene activo el dispositivo de vigilancia preventiva mientras persisten los ataques rusos.

Días antes, el 14 de septiembre, un dron Gerbera-2 cargado con explosivos apareció en la localidad polaca de Rusinowo, y un ataque ruso contra el paso fronterizo de Starokozache, en la noche del 9 de septiembre, había causado dos muertos y tres heridos entre la población civil ucraniana.

El primer ministro Donald Tusk advirtió de que los cruces fronterizos operarán bajo un «régimen especial» durante los próximos meses, y el presidente Karol Nawrocki convocará el 18 de septiembre una reunión de seguridad nacional con el jefe del Estado Mayor General, Wieslaw Kukula, y el ministro del Interior, Marcin Kierwinski.

Un cinturón electrónico de vigilancia a lo largo de la frontera

Más allá de las fortificaciones físicas, Polonia prevé equipar más de 100 kilómetros de su frontera con Ucrania con un sistema electrónico de seguridad que incluirá equipos de vigilancia y detectores de movimiento, con financiación de fondos de la Unión Europea. El sistema cubrirá 69 kilómetros bajo la unidad de Nadbużański y otros 43 kilómetros bajo la unidad de Bieszczadzki de la Guardia Fronteriza polaca.

Un patrón de incidentes que se extiende por el flanco oriental de la OTAN

El episodio polaco se enmarca en una serie más amplia de incidentes en el este de Europa. El 15 de septiembre, cazas de la OTAN, entre ellos un avión de combate italiano, derribaron sobre espacio aéreo lituano un dron que, según el mando aéreo de Lituania, portaba «muy probablemente» explosivos y procedía de territorio ruso. Ese mismo día, Dinamarca denunció que un buque de guerra ruso disparó bengalas contra un helicóptero militar danés que realizaba una cobertura fotográfica rutinaria cerca de Gedser, en el mar Báltico; el Ministerio de Asuntos Exteriores danés calificó el hecho de «completamente inaceptable» y convocó al embajador ruso, mientras Moscú acusó al helicóptero de realizar «maniobras peligrosas». El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que «Rusia se está volviendo cada vez más temeraria mientras continúa su terrible guerra contra Ucrania» y se comprometió a reforzar las defensas del flanco oriental de la Alianza.

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