Un vuelo de Delta Air Lines que cubría la ruta entre Barcelona y Boston tuvo que interrumpir su travesía sobre el Atlántico después de detectarse humo en la cabina. El Airbus A330-300 terminó realizando un aterrizaje de emergencia en Oporto, donde varios pasajeros necesitaron asistencia médica.
El vuelo DL251 transportaba a 283 pasajeros y 13 miembros de la tripulación, es decir, 296 personas a bordo. La aeronave había despegado del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat a las 15:15 horas del domingo con destino al aeropuerto internacional Boston Logan.
El Delta A330 puso rumbo a Oporto
El incidente se produjo cuando el avión ya se encontraba sobre el Atlántico, aunque todavía relativamente cerca de la Península Ibérica. La aparición de humo llevó a la tripulación a declarar una emergencia y modificar inmediatamente la ruta.
Los pilotos recibieron instrucciones para dirigirse al aeropuerto Francisco Sá Carneiro de Oporto. El A330 aterrizó en la ciudad portuguesa a las 17:45 hora local, aproximadamente dos horas y media después de haber partido de Barcelona.
Los servicios de emergencia portugueses desplegaron el dispositivo correspondiente para atender al avión. Un total de 11 personas resultaron afectadas durante el incidente.
Ocho pasajeros fueron examinados tras el aterrizaje y pudieron recibir el alta, mientras que otros tres tuvieron que ser trasladados a un hospital.
Además, las comunicaciones entre la aeronave y el control de tráfico aéreo indicaron que dos auxiliares de vuelo utilizaron oxígeno suplementario mientras el avión se dirigía hacia Oporto.
Delta apunta a un problema mecánico
Delta Air Lines confirmó que el desvío estuvo relacionado con un problema mecánico, aunque no concretó qué componente originó la presencia de humo. La compañía señaló que el avión aterrizó de forma segura y pidió disculpas a los viajeros por la interrupción del trayecto.
La prioridad posterior fue reorganizar el viaje de los pasajeros para que pudieran continuar hasta Boston.
El aparato implicado está matriculado como N824NW. Se trata de un Airbus A330-300 fabricado en 2015 y equipado con dos motores General Electric CF6-80, una familia de propulsores ampliamente utilizada durante décadas en aviones comerciales de fuselaje ancho.
Variantes del CF6 han equipado modelos como los Airbus A300, A310 y A330, además de aeronaves de Boeing como el 747 y el 767. También fueron utilizadas en los McDonnell Douglas DC-10 y MD-11.
Por qué puede aparecer humo dentro de un avión
La presencia de humo o vapores en una cabina puede tener diferentes orígenes y no implica necesariamente un incendio. Uno de los elementos que se examinan en este tipo de sucesos es el denominado sistema de sangrado de aire.
En numerosos aviones comerciales, parte del aire procedente de los motores se emplea para diferentes funciones, entre ellas la climatización y presurización de la cabina. También interviene en sistemas antihielo y en la presurización de determinados depósitos.
Una anomalía puede provocar que vapores procedentes de lubricantes alcancen el circuito de aire. Por ejemplo, el deterioro de determinados sellos del motor puede permitir que pequeñas cantidades de aceite entren en zonas del compresor y terminen generando humo u olores que posteriormente llegan a la cabina.
Ante una situación de estas características, la tripulación debe actuar con rapidez porque inicialmente resulta difícil determinar el origen y la posible toxicidad de los vapores. Por este motivo, declarar una emergencia y aterrizar en un aeropuerto alternativo es una medida preventiva habitual.
Otros incidentes recientes con humo en cabina
El episodio del DL251 se suma a otros sucesos recientes relacionados con humo, olores o vapores a bordo. Días antes, otro Airbus A330neo operado por Delta tuvo que regresar después de detectarse un olor anómalo en la cabina.
También un Airbus A330-300 de Swiss International Air Lines que volaba desde Zúrich hacia Nueva York tuvo que desviarse al aeropuerto de Bangor, en Maine, después de registrarse humo durante el trayecto.
Los llamados eventos de humo son objeto de seguimiento desde hace años por autoridades y profesionales del sector.
Un informe de la Administración Federal de Aviación estadounidense situó la tasa de sucesos notificados por debajo de 33 casos por cada millón de salidas, una cifra reducida respecto al enorme volumen mundial de operaciones aéreas.






