Aviación Digital, Sp.- Hoy, miércoles 30 de septiembre, un vuelo regular entre Dubái y Tel Aviv con 174 personas a bordo vivió uno de los escenarios más temidos de la aviación comercial: una agresión dentro de la cabina de vuelo, cometida presuntamente por uno de sus dos pilotos. Las autoridades israelíes investigan el suceso como un posible intento deliberado de estrellar el avión. La aerolínea, por ahora, solo habla de un «altercado».
Qué sabemos del vuelo
El vuelo FZ1073 de Flydubai despegó del Aeropuerto Internacional de Dubái (DXB) con destino a Ben Gurion (TLV), operado por un Boeing 737 MAX 8 con matrícula A6-FKF. Según el servicio Aircraft Accident Alerts de Cirium, mientras sobrevolaba la zona de Jordania y Arabia Saudí el avión transmitió primero el código de transpondedor (squawk) 7700, de emergencia general, y después el 7500, reservado a la interferencia ilícita, es decir, a un posible secuestro. A continuación viró hacia territorio saudí.
Los datos de vigilancia dependiente automática (ADS-B) muestran un descenso muy brusco hacia las 8:22 hora local: el avión pasó de 30.875 pies (unos 9.400 metros) a 16.750 pies (unos 5.100 metros) en 29 segundos, una pérdida de unos 14.125 pies (unos 4.300 metros). Equivale a una tasa aproximada de 29.000 pies por minuto. Después se estabilizó en torno a 15.000 pies (unos 4.600 metros). Algunos responsables citados por Cirium señalaron que un descenso así abría la posibilidad de que el avión hubiera sido dirigido deliberadamente hacia el suelo.
El avión aterrizó sin más incidencias en el Aeropuerto Internacional Príncipe Sultán bin Abdulaziz de Tabuk, hacia las 8:44 hora local, mientras que el comunicado del aeropuerto, recogido por The Times of Israel, la fija a las 9:45 (06:45 GMT); la diferencia está pendiente de aclarar. El capitán y el primer oficial fueron trasladados heridos a un hospital y todos los pasajeros resultaron ilesos. Israel llegó a desplegar aviones de combate durante el desvío. Los pasajeros, en su mayoría israelíes, regresaron después a Tel Aviv en un avión de reemplazo.
Un detalle técnico llama la atención: las fotografías difundidas tras el aterrizaje muestran daños en el timón de dirección, incluida una sección que parece haber desaparecido. Su origen no se ha determinado y será uno de los elementos que examinen los investigadores.
La secuencia, según los pasajeros
Varios pasajeros relataron a medios israelíes que el copiloto apuñaló al capitán y que, a partir de ese momento, el avión perdió el control y cayó en picado Algunos testimonios hablaron de unos 17.000 pies en menos de un minuto; los datos ADS-B de Cirium precisan la cifra en algo más de 14.000 pies en 29 segundos.
Una pasajera citada por Ynet afirmó que el arma era una navaja de bolsillo y que un médico y una enfermera que viajaban a bordo prestaron los primeros auxilios. Este extremo no ha sido confirmado oficialmente.
El momento clave lo describió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu: pese a sus heridas, el capitán resistió y consiguió abrir la puerta de la cabina, lo que permitió que pasajeros y tripulantes redujeran al agresor. Según su relato, el piloto herido estaba caído contra la propia puerta, lo que al principio dificultó abrirla.
Entre quienes entraron en la cabina figuran, según la prensa israelí, Tzvika Manes, consejero delegado de Barak Leumi (filial de suscripción del Bank Leumi), y el dentista Shota Musayev, que también atendió al capitán. Sobre quién llevó el avión hasta Tabuk, The Times of Israel y Cirium coinciden en que otros pilotos que viajaban en la cabina de pasajeros entraron en la cabina de vuelo y ayudaron a recuperar el control. Flydubai atribuye a su tripulación en servicio que viajaba a bordo el haber asegurado el avión, mientras que Ynet sostiene que el agresor fue reducido por el capitán con ayuda de pasajeros israelíes.
Los dos pilotos
El capitán es Smit Machchhar, ciudadano indio residente en Dubái, con 13 años de experiencia y más de cuatro en Flydubai. Antes voló para SpiceJet entre 2011 y 2022, donde llegó a comandante e instructor de línea. Algunas informaciones iniciales lo identificaron como emiratí; la embajada de la India en Arabia Saudí confirmó su nacionalidad y que se encuentra estable. Netanyahu lo calificó de «verdadero héroe».
El copiloto sería de nacionalidad omaní y llevaría menos de un año en la compañía, según la prensa israelí. Flydubai no ha confirmado públicamente ni su identidad ni su nacionalidad.
Versiones oficiales: prudencia frente a hipótesis
Flydubai, que acaba de anunciar la ampliación de su flota a 100 aviones, confirmó el altercado en cabina y subrayó que, en esta fase temprana, las causas y los motivos se desconocen y quedan sujetos a una investigación formal. No ha respaldado la tesis del atentado.
Netanyahu, en cambio, calificó el suceso de incidente de seguridad de extrema gravedad y sostuvo que el copiloto intentó estrellar el avión. Añadió que las autoridades saudíes interrogarán al primer oficial. Responsables israelíes afirman que el copiloto atacó al capitán e intentó hacerse con el control del avión, y las autoridades del país investigan si se trató de un intento de secuestro o de atentado. Según The Times of Israel, Israel se dispone además a reforzar los controles sobre los pilotos de aerolíneas extranjeras que operan en su territorio.
La puerta blindada, un arma de doble filo
Si se confirman las sospechas, el FZ1073 se sumaría a una lista muy corta de casos en los que un piloto intentó estrellar deliberadamente un avión comercial. El precedente inevitable es el Germanwings 9525, que el 24 de marzo de 2015 se estrelló en los Alpes franceses con 150 personas a bordo después de que el copiloto dejara fuera de la cabina al comandante.
Ambos casos muestran la misma paradoja. La puerta reforzada, generalizada tras el 11-S para impedir secuestros desde la cabina de pasajeros, no protege frente a una amenaza que ya está dentro. En Tabuk, la salvación dependió de que el propio capitán herido pudiera abrirla desde el interior.
Tras Germanwings, la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) recomendó que nunca quedara una sola persona en cabina, medida que después flexibilizó, y la normativa europea incorporó evaluaciones psicológicas previas al ingreso en una aerolínea y programas de apoyo entre pilotos. Este suceso reabrirá ese debate, junto a otra pregunta sin respuesta: cómo llegó un arma blanca a la cabina de vuelo.
Lo que queda por aclarar
Falta por conocer el móvil del copiloto, la secuencia exacta registrada por las grabadoras de vuelo, el papel de cada persona que intervino en la cabina y el origen de los daños en el timón de dirección. La investigación acaba de empezar y las versiones todavía no coinciden en detalles relevantes, incluida la hora del aterrizaje.
Lo que sí parece claro es que la reacción de un capitán malherido y de un puñado de pasajeros evitó una tragedia. ¿Bastan las barreras actuales, pensadas para amenazas externas, frente a un riesgo que se sienta a los mandos?






