Aviación Digital, Sp.- Con fecha de origen del 27 de septiembre de 2026, distintos medios recogen una alerta de servicios de inteligencia aliados, entre ellos la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), sobre la posibilidad de que Rusia intente introducir drones de tipo Gerbera o Shahed camuflados entre el tráfico mercante que navega por el Mediterráneo, con España, Francia e Italia como objetivos potenciales. La advertencia llega en un momento de tensión creciente en el flanco sur y este de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), tras semanas de incursiones de drones y aeronaves no identificadas sobre Polonia y los países bálticos.
Una guerra híbrida que se extiende por el flanco europeo
La alerta sobre el Mediterráneo no es un episodio aislado. En las últimas semanas, aliados de la OTAN han registrado incursiones de drones sobre bases militares y espacio aéreo de Polonia y los países bálticos, así como el paso de un helicóptero ruso Mi-8 por espacio aéreo polaco que obligó a la Alianza a desplegar aviones de combate. Según la alerta trasladada por los servicios de inteligencia, los drones podrían transportarse desmontados u ocultos en contenedores a bordo de buques mercantes que se mezclan con el tráfico comercial habitual, dificultando su detección hasta el momento del lanzamiento.
Ni la CIA ni el Gobierno español han confirmado una fecha o un objetivo concreto, por lo que la información debe tratarse, de momento, como una alerta preventiva y no como un ataque en curso o inminente confirmado.
Cómo detectaría España una incursión de este tipo
La primera línea de detección recaería en los sensores del Mando de Operaciones Marítimas, con base en Cartagena, apoyados por los radares Lanza de fabricación española, desarrollados por Indra, capaces de rastrear objetivos de pequeño tamaño y baja velocidad como los drones. A esta vigilancia se sumaría la información compartida a través de los sistemas de mando y control integrados con la propia OTAN, que permite cruzar datos de radar, satélite e inteligencia entre los países aliados del Mediterráneo.
Guerra electrónica e interceptación aérea
Una vez detectada una amenaza, España cuenta con sistemas C-UAS (Counter-Unmanned Aircraft Systems, o sistemas contra aeronaves no tripuladas) nacionales capaces de inhibir la señal de los drones (jamming) o de falsear su posición GPS (spoofing) para neutralizarlos sin necesidad de derribarlos. Como respaldo, el Ejército de Tierra dispone de baterías antiaéreas NASAMS (National Advanced Surface-to-Air Missile System, sistema de misiles superficie-aire de origen noruego-estadounidense) y puestos de misiles Mistral, mientras que la interceptación aérea recaería en los cazas EF-18 Hornet y Eurofighter Typhoon desplegados en las bases de Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Morón de la Frontera.
Estas capacidades se integran, además, con los sistemas de defensa aliados a través de la estructura de mando de la OTAN, lo que en teoría permitiría una respuesta coordinada si la amenaza afectase a varios países del Mediterráneo de forma simultánea.






