La ONU alerta: El Niño amplificará los extremos tras los incendios en Europa

El calentamiento antropogénico multiplicó por al menos 20 la probabilidad de condiciones extremas de incendio en el centro de España, mientras el fuego amenazó instalaciones aeroespaciales y de defensa próximas a Burdeos.

Nuestros monográficos

- Publicidad -spot_img

Aviación Digital, Sp.- Europa todavía evalúa el impacto de una de sus crisis de incendios más graves cuando una nueva señal de riesgo aparece en el horizonte climático: El Niño se está intensificando sobre un planeta ya calentado por las emisiones humanas. La advertencia de Naciones Unidas no significa que este fenómeno haya provocado directamente los incendios de España y Francia, pero sí que puede amplificar extremos de temperatura y alterar las precipitaciones durante los próximos meses.

La ONU advierte de un El Niño intenso y de alcance global

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió el 31 de julio de que el fortalecimiento de El Niño está “añadiendo combustible a un planeta que ya arde”. La declaración llegó después de un verano marcado por olas de calor, grandes incendios y temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas.

El Niño es la fase cálida de la Oscilación del Sur-El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés), un patrón natural caracterizado por temperaturas superiores a la media en el Pacífico ecuatorial central y oriental. El fenómeno modifica la circulación atmosférica y puede alterar la distribución mundial de lluvias, sequías y temperaturas, aunque sus efectos varían según la región, la estación y la interacción con otros patrones climáticos.

La Organización Meteorológica Mundial, OMM, prevé que el episodio se fortalezca rápidamente hasta convertirse en un El Niño intenso. Los modelos analizados por el organismo proyectan anomalías medias de la temperatura superficial del mar superiores a 2 °C en regiones clave del Pacífico y anticipan que el fenómeno seguirá intensificándose durante el otoño del hemisferio norte.

La OMM recuerda, sin embargo, que una predicción estacional expresa probabilidades, no certezas. Para el sur de Europa, sus modelos apuntan actualmente a una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a la media, pero con una confianza menor que en otras regiones. Por tanto, no existe base suficiente para afirmar que El Niño vaya a agravar de manera directa los incendios actuales en España o Francia.

El cambio climático multiplicó el riesgo extremo en España

La conexión más sólida con los incendios de julio procede del análisis rápido publicado el 30 de julio por World Weather Attribution, WWA, una iniciativa científica internacional especializada en atribución climática.

El estudio concluye que el calentamiento causado por las actividades humanas hizo que unas condiciones meteorológicas para incendios tan extremas como las observadas fueran al menos 20 veces más probables en el centro de España que en el clima preindustrial. En el suroeste de Francia, esas condiciones son ahora al menos dos veces más probables, aunque los investigadores consideran que esta última estimación es conservadora por la mayor incertidumbre estadística.

WWA utilizó el Daily Severity Rating (DSR), o índice diario de severidad, una transformación del Fire Weather Index (FWI) —índice meteorológico de peligro de incendios— que estima la dificultad de controlar un fuego una vez iniciada la combustión. El análisis se concentró en los siete días con condiciones más severas en Gironda y Las Landas, en Francia, y en Toledo, Ávila, Madrid y Guadalajara, en España.

En el clima actual, un episodio de la intensidad registrada tendría un periodo de retorno aproximado de una vez cada seis años en el centro de España y de una vez cada 20 años en el suroeste de Francia. Estas cifras no predicen cuándo se producirá el próximo incendio, sino la frecuencia estadística de condiciones meteorológicas comparables.

Un invierno húmedo seguido de calor y sequedad

Entre el 13 y el 28 de julio ardieron alrededor de 140.000 hectáreas en España, principalmente en tres grandes complejos de incendios situados en el eje Ávila-Madrid-Toledo, Guadalajara y Castellón, según el balance utilizado por WWA. En Francia, el incendio de Gironda había afectado a unas 40.000 hectáreas cuando se publicó el análisis; estimaciones posteriores elevaron el balance regional hasta aproximadamente 42.000 hectáreas.

Los investigadores identificaron una peligrosa sucesión meteorológica. Las precipitaciones invernales favorecieron el crecimiento de vegetación, pero posteriormente llegaron una primavera y un verano anormalmente secos y cálidos. La biomasa acumulada perdió humedad y se convirtió en combustible disponible para incendios de elevada intensidad y rápida propagación.

Este fenómeno, denominado en ocasiones weather whiplash o “latigazo meteorológico”, combina periodos húmedos que generan vegetación abundante con episodios posteriores de calor y sequía que la vuelven altamente inflamable. El cambio climático incrementa especialmente el componente de desecación al elevar la demanda evaporativa de la atmósfera.

Los días de peligro extremo aumentan en el sur de Europa

Un estudio independiente publicado el 30 de julio en Scientific Reports respalda la tendencia regional. La investigación, encabezada por Sarah Feron y Raúl R. Cordero, concluye que las condiciones meteorológicas extremas para incendios se han intensificado considerablemente en el sur de Europa durante las últimas décadas.

Entre 1981 y 2010, estas condiciones extremas aparecían generalmente durante menos de diez días por verano. Entre 2016 y 2025, algunas zonas de España, Francia, Portugal, Italia y Grecia registraron hasta unos 25 días estivales con peligro extremo. En partes de España y Francia, el FWI medio de verano fue hasta un 50 % superior al del periodo de referencia.

El estudio también introduce una cautela esencial sobre El Niño: las anomalías del Pacífico no controlan directamente el clima europeo. Los autores detectaron determinadas asociaciones estadísticas entre ENSO y el peligro de incendios en algunas áreas, pero no encontraron una relación significativa entre la región Niño 3.4 —la principal referencia operativa para clasificar El Niño— y el FWI de la península ibérica.

Riesgo para instalaciones aeroespaciales y de defensa

Los incendios del suroeste de Francia adquirieron además una dimensión industrial y de seguridad nacional al acercarse al importante corredor aeroespacial y de defensa situado al oeste de Burdeos.

Entre las instalaciones afectadas por evacuaciones, cierres preventivos o medidas de protección figuraban centros de ArianeGroup, vinculados a sistemas de propulsión del misil balístico M51; plantas de Dassault Aviation relacionadas con la fabricación del caza Rafale; instalaciones de Roxel para motores cohete de combustible sólido; y centros de Thales dedicados, entre otros equipos, a aviónica militar.

Dassault trasladó determinados equipos sensibles y ArianeGroup evacuó instalaciones amenazadas. La Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas de Francia (CEA) también cerró temporalmente su centro de investigación militar de Cesta, donde opera el láser Megajoule, utilizado en investigaciones vinculadas a la disuasión nuclear francesa.

Sherri Goodman, secretaria general del Consejo Militar Internacional sobre Clima y Seguridad, calificó la situación como un “doble golpe”: al riesgo regional del incendio se suma la presencia de sustancias tóxicas, combustibles y materiales peligrosos utilizados en actividades de propulsión y defensa.

Para el sector aeroespacial, el episodio plantea cuestiones que van más allá de los daños físicos inmediatos: continuidad de la producción, protección de equipos estratégicos, seguridad de los trabajadores, redundancia logística y adaptación de las instalaciones industriales a escenarios climáticos que pueden superar sus hipótesis históricas de diseño.

Prevención, vigilancia y capacidad de respuesta

El análisis de WWA subraya que el aumento del peligro meteorológico no se traduce automáticamente en un incremento equivalente de la superficie quemada. La prevención, la detección temprana, la gestión forestal y una respuesta rápida pueden contener numerosos incendios antes de que alcancen grandes dimensiones. De hecho, el estudio de Scientific Reports señala que el número anual de incendios en los países analizados ha disminuido respecto al periodo 1981-2010 gracias a mejoras operativas y preventivas.

El problema aparece cuando varios grandes incendios coinciden con calor extremo, viento, vegetación seca y recursos de extinción sometidos a presión simultánea. En esos escenarios, la capacidad operacional puede quedar desbordada, especialmente cerca de zonas densamente pobladas, infraestructuras críticas o instalaciones industriales con materiales peligrosos.

La advertencia de la ONU debe interpretarse, por tanto, en dos escalas. A corto plazo, El Niño puede intensificar los extremos meteorológicos en diferentes partes del planeta durante el final de 2026 y el inicio de 2027. A largo plazo, el calentamiento antropogénico continúa elevando la temperatura de referencia sobre la que actúan todos los patrones naturales, aumentando la probabilidad de episodios de calor, sequía y peligro extremo de incendios.

Más artículos

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


Todos los canales

Últimos artículos