Aviación Digital, Sp.- Las nuevas imágenes de Starship obtenidas desde su propia carga útil convierten el vuelo 13 en algo más que una prueba de lanzamiento: ofrecen a SpaceX una perspectiva externa del vehículo y de su escudo térmico antes de la reentrada.
SpaceX ha publicado nuevas secuencias de Starship tomadas por cámaras instaladas en seis de los 20 satélites Starlink V3 —tercera generación— desplegados durante el decimotercer vuelo de prueba integrado del sistema. Las imágenes muestran la etapa superior alejándose de los satélites, con la Tierra de fondo y tres de sus motores Raptor todavía encendidos.
La compañía explicó que una de las secuencias, de unos 65 segundos, combina imágenes procedentes de cuatro cámaras montadas en un único satélite. El objetivo principal de los sensores era observar el escudo térmico de Starship y evaluar métodos para determinar, desde el espacio, si una nave está en condiciones de regresar al lugar de lanzamiento en futuras misiones.
Primer despliegue de satélites Starlink V3 desde Starship
El vuelo despegó el 24 de julio de 2026 desde Starbase, en el sur de Texas, a las 17:51 hora central de verano de Estados Unidos —22:51 UTC—. El conjunto, de aproximadamente 124 metros de altura, inició el ascenso impulsado por los 33 motores Raptor de metano y oxígeno líquido del propulsor Super Heavy.
Tras la separación de etapas, la nave de 52 metros completó el ascenso suborbital con sus seis motores operando. Posteriormente liberó los 20 satélites Starlink V3 de uno en uno mediante la abertura lateral de su compartimento de carga, un sistema frecuentemente comparado con un dispensador de caramelos. Seis de esas unidades incorporaban cámaras orientadas a inspeccionar Starship.
Space.com describió los satélites como unidades funcionales de nueva generación, no como simples simuladores de masa. Sin embargo, el perfil del vuelo no los colocó en una órbita terrestre estable: los 20 vehículos siguieron una trayectoria suborbital y reentraron aproximadamente 20 minutos después de su despliegue. Por tanto, la misión demostró la mecánica de liberación y determinadas funciones de los satélites, pero no una entrega orbital operativa.
Starship también reencendió brevemente uno de sus motores Raptor durante la fase de vuelo libre. La maniobra es relevante para futuras operaciones orbitales, ya que una misión completa exige rearranques para modificar la trayectoria, abandonar la órbita o iniciar determinadas fases de transferencia. La etapa superior efectuó después una reentrada controlada y amerizó en el océano Índico, al oeste de Australia, alrededor de 65 minutos después del lanzamiento.
Un escudo térmico intacto no equivale todavía a reutilización
El resultado más visible fue la supervivencia de la etapa superior tras entrar en contacto con el agua. SpaceX lo calificó durante la retransmisión como el “amerizaje más suave” conseguido hasta ahora por Starship. A diferencia de vuelos anteriores, el vehículo no se destruyó inmediatamente y continuó transmitiendo telemetría mientras flotaba.
Imágenes difundidas posteriormente mostraron la nave todavía a flote cinco días después del vuelo. Las vistas obtenidas por drones presentaban un escudo térmico aparentemente completo, aunque con marcas y zonas de diferente coloración. La apariencia exterior es favorable, pero no permite concluir por sí sola que las losetas puedan reutilizarse sin inspecciones, sustituciones o reparaciones.
Para SpaceX, las cámaras instaladas en los satélites pueden convertirse en una herramienta adicional de mantenimiento y seguridad de vuelo. Una observación externa permitiría detectar losetas ausentes, daños superficiales o cambios en la geometría antes de autorizar una reentrada dirigida hacia tierra.

Super Heavy vuelve a encontrar problemas durante el descenso
La actuación del propulsor Super Heavy fue menos satisfactoria. Durante la maniobra de descenso hacia el golfo de México, 10 de los 13 motores previstos parecieron reiniciarse inicialmente. Cerca del contacto con el agua, las indicaciones visuales de la retransmisión mostraban únicamente cinco motores activos. El propulsor llegó a la superficie con más velocidad de la programada, en lo que SpaceX describió como un amerizaje duro.
La empresa no ha publicado todavía una causa técnica definitiva. Tampoco está confirmado si los motores que no aparecían activos fallaron durante el encendido, fueron apagados por el sistema de control o quedaron excluidos como consecuencia de otra anomalía. Cualquier conclusión adicional requiere el análisis de telemetría y una actualización formal de SpaceX.
La fiabilidad del encendido múltiple es especialmente relevante para la recuperación del propulsor. Una captura mediante los brazos mecánicos de la torre exige controlar con precisión velocidad, posición, actitud y empuje durante los últimos segundos del descenso. Los problemas del vuelo 13 se producen después de que el propulsor de la prueba 12 también sufriera dificultades durante su regreso, aunque ambos acontecimientos deben investigarse de manera independiente.
El calendario lunar mantiene la presión sobre Starship
El vuelo se produjo un día después de que la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) publicara su evaluación anual de los principales proyectos de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
Según el informe, SpaceX acumula más de un año de retraso respecto a su calendario original en hitos como la revisión crítica de diseño, las demostraciones de vuelo de larga duración, la transferencia de propergoles en órbita y la prueba de alunizaje sin tripulación. La GAO identifica además como riesgos principales la gestión de propelentes criogénicos y la maduración de los motores Raptor.
La arquitectura actualizada de Artemis introduce un matiz importante. Artemis III está prevista como una misión tripulada en órbita terrestre baja en 2027, destinada a ensayar encuentros y acoplamientos de Orion con versiones de prueba de los módulos de aterrizaje comerciales. El primer alunizaje tripulado se sitúa ahora en Artemis IV, en 2028, y la NASA ha indicado que la madurez de los vehículos determinará qué proveedor participa en el descenso.
Starship continúa siendo una pieza central del programa del Sistema de Aterrizaje Humano (HLS), pero SpaceX todavía debe demostrar operaciones orbitales completas, transferencia de propergol entre vehículos, vuelos de larga duración y un alunizaje no tripulado antes de transportar astronautas a la superficie lunar.






